“Si naciste pobre, no es tu culpa; pero si mueres pobre, sí es tu culpa” (Bill Gates).
En las últimas décadas, la riqueza privada se ha expandido drásticamente en las economías desarrolladas. Sin embargo, esta expansión ha generado una paradoja: mientras que las medidas relativas de desigualdad (como el coeficiente de Gini) sugieren estabilidad o incluso una ligera mejora, las brechas absolutas en términos de dinero real no dejan de crecer.
Para entender este fenómeno a nivel global, analicemos aspectos clave apoyados en datos del reciente informe Rising gaps, falling inequality: wealth in Sweden, 1999–2020.
La tendencia internacional del índice de Gini: la desigualdad relativa en Europa se ha mantenido mayoritariamente plana en los últimos veinte años. Estados Unidos destaca con niveles persistentes de desigualdad mucho más altos que sus pares europeos:
Gini
La brecha absoluta frente a la relativa ilustra visualmente la contradicción: mientras que el ratio de riqueza entre los más ricos y la mediana puede caer, la distancia en euros entre ambos grupos se duplica o triplica, lo que afecta la percepción social de la desigualdad. Realmente, somos más ricos y también más iguales en términos relativos:
Millions
En los 19 países analizados, el aumento de la brecha absoluta es un patrón generalizado relacionado con el crecimiento económico. Sin embargo, la mitad de estos países (España está entre ellos) muestra una reducción en la brecha relativa, lo que indica que la clase media también ha acumulado activos importantes:
13 de junio - 3.jpg
Si observamos a los ultrarricos suecos, vemos que, aunque la participación del 10% más rico en la riqueza total puede disminuir, el segmento del 0,1% suele mostrar mayor volatilidad y una capacidad de recuperación más rápida tras las crisis financieras:
Wealth
Mientras que en EEUU el crecimiento de las grandes fortunas se debe a la acumulación de quienes ya están en la cima, en países como Suecia existe una mayor renovación impulsada por nuevos emprendedores que entran en el grupo de los más ricos:
Rates
La riqueza igualadora (como las pensiones) suele ser ilíquida, mientras que los activos líquidos (efectivo, acciones) están extremadamente concentrados en la parte superior, lo que otorga a los más ricos un poder económico inmediato mucho mayor:
Gini
Sorprendentemente, naciones con fuertes estados de bienestar pueden mostrar niveles de desigualdad de riqueza superiores a su desigualdad de ingresos, debido a la gran cantidad de individuos con riqueza neta cero o negativa (deudas) frente a una élite con activos empresariales masivos.
Es decir, el ciudadano medio confía su seguridad futura al Estado (pensiones, salud), por lo que no acumula activos financieros líquidos, mientras que los empresarios sí lo hacen:
Wealth
El panorama internacional de la riqueza no es unidimensional. La desigualdad relativa está cayendo en muchas democracias occidentales gracias a la consolidación de los sistemas de pensiones y la propiedad de la vivienda.
No obstante, esto coexiste con fortunas en la cima que se alejan en términos monetarios absolutos, impulsadas principalmente por la propiedad de empresas privadas y tecnología.
Riqueza global
Daniel Waldenström opina que “Ser pobre a comienzos del siglo XX era algo durísimo. Hoy una persona con ingresos bajos en España o en Suecia vive en una casa con calefacción, tiene agua corriente, sus hijos van a la escuela, puede coger el autobús y acudir al médico”.