“Why don’t we steal away, I know it ain’t right” Robbie Dupree.

La prensa internacional ya describe al Gobierno de Pedro Sánchez como un Ejecutivo cercado por la corrupción. Esto está deteriorando la percepción de España como destino de inversión. Aunque el Banco Central Europeo lo disfrace, aumenta la prima de riesgo político que los inversores añaden al coste de capital de sus proyectos a futuro. Mientras tanto, el gobierno se vanagloria de unos datos de salarios que disfrazan una realidad incómoda. Los salarios reales netos están estancados y han caído un 3% desde 2018, y los hogares se empobrecen pese a las cifras de PIB que exhibe el Gobierno.

España es un país de asalariados empobrecidos y precarios con Sánchez.

El gobierno de Sánchez se vanagloria de que el salario medio ha subido a 29.540 euros, pero el propio INE recuerda que hay muchos más trabajadores en los valores bajos que en los sueldos más elevados”. Este hecho da lugar a que “el salario medio sea superior tanto al salario mediano como al más frecuente” explica el INE.

El salario mediano en España se queda en 24.497,17 euros en 2024. El salario modal, el más frecuente, se situó en 16.520,18 euros. “El desplazamiento de los trabajadores de salarios bajos al intervalo de 16.000-17.000 euros hizo de este intervalo el más frecuente en 2024”, explica el INE.

En 2018, los salarios medio y mediano fueron de 24.009 y de 20.078,44 euros brutos anuales, respectivamente, mientras que el modal (el más frecuente) se situó en 18.468,93 euros. Es decir, el salario más frecuente se ha desplomado con Sánchez y, además, se ha hundido el salario real neto.

Esta es la evidencia de un país empobrecido por la voracidad recaudatoria de la política fiscal depredadora de Sánchez.

A eso se añade una corrupción que copa los titulares de la prensa internacional.

Medios de referencia como Bloomberg y otros señalan que Sánchez afronta el mayor escándalo de corrupción de la democracia y de sus años en el poder, ligado a la trama que EL ESPAÑOL refleja cada día. Estos casos describen una red criminal que plantea enormes dudas sobre la viabilidad del gobierno.

La dimisión del secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, por presuntos sobornos en adjudicaciones de obras públicas, ha saltado a las portadas de Financial Times, Le Monde, The Guardian, Bloomberg o CNBC. La prensa extranjera presenta ya la corrupción como un mal endémico de España, situando al Gobierno en una “situación límite” ante las investigaciones de la Guardia Civil y los tribunales.

La investigación sobre presunta malversación y desvío de fondos públicos vinculada al entorno de Begoña Gómez ha sido portada del Financial Times, que habla de pérdida de autoridad de Sánchez y de un conflicto creciente con el poder judicial.

Los escándalos de corrupción se unen a un entorno ya hostil para la inversión, con subidas de impuestos constantes, presión fiscal normativa récord, inseguridad jurídica y regulatoria y una política declaradamente hostil hacia las empresas. Esto ha generado un clima de inseguridad que hunde la inversión productiva, reflejado en una entrada de inversión extranjera que hoy es solo un tercio de la que llegaba antes de la moción de censura que llevó a Sánchez al poder.

Los escándalos de corrupción se unen a un entorno ya hostil para la inversión, con subidas de impuestos constantes y presión fiscal normativa récord

Los indicadores de actividad ligados a la inversión muestran un deterioro evidente. La inversión en maquinaria, que es importante para actualizar y aumentar la productividad, está empeorando según la contabilidad nacional. Al mismo tiempo, el índice de producción industrial muestra que no hay avances, aunque ha tenido algunos momentos de recuperación. Además, los bienes de consumo duradero están peor. Este frenazo implica menor renovación de capital, menos tecnología y, por tanto, una productividad estancada que condena los salarios futuros y el crecimiento potencial.

Varios estudios indican que un alto nivel de corrupción, que aparece en las noticias como un requisito no oficial para trámites y contratos, puede reducir hasta medio punto del PIB anual a medio plazo, causando pérdidas de alrededor de 7.000 millones y entre 15.000 y 20.000 empleos. La corrupción se convierte ahora en un problema generalizado y el efecto es mayor. Así, España continúa con baja productividad y altos riesgos institucionales.

Incluso bancos de inversión habitualmente prudentes reconocen el deterioro. JP Morgan admite que las investigaciones por corrupción que afectan al PSOE elevan la incertidumbre política y pueden afectar a la confianza de consumidores e inversores, aunque por ahora valoran el impacto macro como “limitado”. Sin embargo, el propio banco señala que la actividad ya se encamina hacia una desaceleración, de modo que un shock adicional de desconfianza podría amplificar la caída del crecimiento en los próximos años.

Mientras la corrupción amenaza el crecimiento y los salarios reales netos empeoran, el coste de la vida se ha disparado. La cesta de la compra se ha encarecido cerca de un 40% con Sánchez en la Moncloa. Además, el precio de la vivienda se ha incrementado alrededor de un 50% en el mismo periodo. Mientras tanto, la productividad permanece prácticamente estancada. Esto supone un empobrecimiento silencioso de los hogares, aunque el titular del PIB muestre expansión.

Incluso bancos de inversión habitualmente prudentes reconocen el deterioro

Aunque el PIB total crezca, los ciudadanos sienten que viven peor y tienen razón. El crecimiento se apoya en la inmigración descontrolada y el gasto público, deuda y revisiones estadísticas, mientras la inversión privada se estanca, se erosiona el tejido productivo y se dispara la presión fiscal normativa sobre trabajo y clase media. La narrativa oficial de “prosperidad” se enfrenta a la evidencia cotidiana del empobrecimiento generalizado.

El gobierno de Sánchez intenta convencerte de que los casos de corrupción no importan o que son casos aislados, y que debes celebrar el notable avance de la economía como el colosal éxito de su gestión. La realidad es que la corrupción y el despilfarro te empobrecen y no son irrelevantes, sino que empobrecen a tus hijos y nietos también.