“La mejor victoria es vencer sin combatir” (Sun Tzu - El arte de la guerra).
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos esenciales para las tecnologías avanzadas que se consideran minerales críticos debido a su suministro concentrado (principalmente bajo control de China) y su difícil extracción. Aunque no son escasas en la corteza terrestre, su separación es compleja y cara.
Mientras que las tierras raras componen una clasificación química y geológica fija, los minerales críticos suponen una lista dinámica que varía según el país y el contexto tecnológico. Por ello, no todos los minerales críticos son tierras raras. Por ejemplo, el litio, el cobalto o el grafito son críticos pero no son tierras raras.
El mundo ha pasado de diagnosticar el problema de la dependencia de minerales críticos a tomar medidas concretas. Tras décadas de expansión china en estos sectores, países como Estados Unidos están utilizando herramientas de política industrial y coordinación internacional para construir cadenas de suministro más resistentes, tratando este asunto no sólo como un tema industrial, sino como una prioridad de seguridad nacional.
Aunque los datos históricos sobre tierras raras de las últimas tres décadas muestran una diversificación incipiente, China ha consolidado su posición tras décadas de expansión en minería y procesamiento. El control actual es el resultado de una estrategia de largo plazo que ahora otros países intentan equilibrar con nuevos proyectos en Australia, Brasil o Kazajistán:
Producción de tierras raras
En cuanto al dominio en la cadena de valor, JP Morgan señala que el control de China no es uniforme, aumenta significativamente en las etapas finales. Mientras que las reservas están dispersas globalmente, China domina el procesamiento y refinamiento de minerales como el litio, el cobalto y las tierras raras. Esta concentración en el procesamiento es la verdadera fuente de su dominio estratégico:
China
Hay una persistente dependencia de las importaciones. A pesar de los esfuerzos, la vulnerabilidad sigue siendo alta. En 2025, de los 58 minerales designados como críticos por EEUU, el país dependía al 100% de las importaciones para 13 de ellos. De hecho, la dependencia neta en minerales sujetos a controles de exportación chinos, como el magnesio o las tierras raras, se mantuvo o incluso aumentó entre 2024 y 2025:
US
Uno de los mayores obstáculos es económico. Producir óxidos de tierras raras en Estados Unidos es aproximadamente un 70% más caro que en China, incluso si el coste de la materia prima es el mismo. Esta diferencia se debe principalmente a los mayores costes laborales, regulatorios y de gestión de residuos en Occidente:
Costes de producción
El futuro muestra señales de cambio, pero con matices. Para 2030, se espera que la minería y refinación de tierras raras para imanes fuera de China crezca entre 2 y 4 veces respecto a 2024. Sin embargo, la producción de imanes terminados (la fase final de manufactura) sigue siendo un foco de preocupación por sus bajos niveles proyectados en regiones diversificadas:
Proyectos
En conclusión, la resiliencia no requiere autosuficiencia total, pero sí alternativas viables. El éxito dependerá de pasar de proyectos aislados a soluciones sistémicas, como la creación de precios mínimos (price floors) garantizados y una mayor cooperación internacional a través de foros como FORGE (Forum on Resource Geostrategic Engagement) para incentivar la inversión privada a largo plazo:
Minerales críticos
La batalla continuará mientras la actual fragmentación geopolítica que vivimos prosiga. Marco Aurelio solía decir: “El arte de vivir se asemeja más a la lucha que a la danza”.