“La mejor victoria es vencer sin combatir” (Sun Tzu - El arte de la guerra)
El orden internacional está experimentando una transformación estructural profunda que marca el fin de la era de la globalización rápida y el inicio de lo que el Institute for Economics & Peace (IEP) denomina The Great Fragmentation.
Este nuevo periodo se caracteriza por un estancamiento del dominio de las superpotencias (EEUU y China), el declive económico de las potencias tradicionales (como Japón y Alemania) y el surgimiento vigoroso de potencias medias que desafían el sistema multilateral convencional (como Indonesia, Emiratos Árabes y Turquía).
En un mundo donde el gasto militar ha alcanzado niveles récord de 2,7 billones de dólares, la estabilidad futura dependerá de cómo estas nuevas potencias ejerzan su creciente influencia. Estas naciones no buscan alinearse rígidamente con un bloque, sino que practican una autonomía estratégica equilibrando lazos de seguridad con Occidente y vínculos económicos con Oriente para maximizar su margen de maniobra.
Este mapa muestra la distribución geográfica actual entre superpotencias, potencias grandes, medias y emergentes, destacando la concentración de poder en el eje transpacífico:
Si observamos el PIB nominal por grupo de poder, se ha estrechado la brecha económica entre las potencias grandes y medias: naciones como Brasil y Corea del Sur ya superan el PIB de Rusia en términos constantes:
Si nos fijamos en el último decalustro, se visualiza el disparo de la fragmentación desde la crisis financiera de 2008, marcando el inicio de la era actual de desobediencia a las reglas comunes:
Aquí podemos observar los países más afines a EEUU (azul), a China (rojo) y a ambos (violeta). Se confirma el estancamiento de la influencia bilateral de ambas superpotencias desde 2015:
Estamos asistiendo al desplome de la capacidad material (recursos, producción industrial) de las potencias tradicionales frente al crecimiento sostenido de las potencias medias y principalmente de las superpotencias:
El número de potencias medias se ha duplicado desde el fin de la Guerra Fría, pasando de 8 a 16 naciones:
La alerta está en que la deuda superará el 50% del PIB en la mitad de las potencias medias para 2030, limitando su capacidad de inversión futura:
Si atendemos a la tasa de dependencia de los ancianos, se está dando una bifurcación demográfica: mientras que países como Corea del Sur envejecen rápido, potencias como Indonesia y Emiratos Árabes mantienen una fuerza laboral joven y vital:
El mundo ha dejado de ser unipolar o simplemente bipolar para convertirse en un sistema multipolar y fragmentado. Considero que la sangre no llegará al río, pero sí creo que viviremos una nueva “Guerra Fría”, lo que augura un nuevo superciclo militar.
No ha ayudado demasiado la amenaza del presidente estadounidense de quedarse con Groenlandia por la fuerza. El libro El arte de negociar de Trump se basa en tres claves: 1) piensa a lo grande y maximiza tus opciones, 2) usa tus ventajas como palanca, 3) sé impredecible y presiona al extremo. En mi opinión, el problema radica en que la amenaza constante desgasta y pasarse de frenada lleva a otros a pasar a la acción.
El PIB conjunto de la UE, Reino Unido, Noruega, Suiza, Australia y Canadá es equivalente al de EEUU. Por supuesto no habría unidad de mando en ese grupo, pero no debe caer en saco rato la reciente reflexión de Mark Carney, primer ministro de Canadá, en Davos: “La nostalgia no es una estrategia”.