La ruptura del bipartidismo en la democracia representativa de España lleva a coaliciones; parlamentarias y/o de gobierno.
En parlamentos fragmentados sin mayorías absolutas, la coalición parlamentaria es necesaria para su constitución y para gobernar.
En la constitución del parlamento se ordenan los órganos de gobierno de este. La mesa, con su presidente al frente. La presidencia y la formación de las mayorías dentro de la mesa no son baladís.
Muchas acciones gubernamentales tienen que ser ratificadas por el parlamento, en particular el presupuesto. Es la mesa la que encauza los debates.
A veces tiene poder de veto o de aplazamiento de proyectos de ley, proposiciones, mociones, debates de control y todo tipo de prácticas parlamentarias. La mesa interpreta el reglamento y lo aplica. Por tanto, toda coalición se inicia con la negociación para fijar la mesa del parlamento.
Para no defraudar a su electorado, tanto los dos PP como VOX y el Gobierno o coalición parlamentaria resultante, deben dejar claro este aspecto en el acuerdo de gobierno de gestión
Lo siguiente es la investidura del presidente del Gobierno. Esa negociación puede establecerse mediante un acuerdo parlamentario, en el que los partidos de la coalición apoyan a un presidente, pero solo uno o varios, no todos, entran a formar parte del Gobierno.
Así que hay tres pasos de una única negociación: a) la composición de la mesa del parlamento; b) la investidura de presidente; c) el apoyo parlamentario al Gobierno o la participación en él.
Aunque son tres pasos, la negociación tiende a ser única con dos posibles modalidades:
1. Gobierno ideológico: Consistente en armar una negociación en base a unas bases ideológicas comunes a todos o gran parte de los que integran o apoyan el Gobierno.
2. Gobierno de gestión que trata de analizar los temas en los que hay consenso entre los coaligados. Esos temas integran un programa de gobierno, que aparca las discrepancias. Discrepancias que esperan su análisis y tratamiento en futuras circunstancias.
Es muy difícil que estas dos modalidades se presenten puras. Muchas veces la una contamina a la otra. Puede haber gobiernos ideológicos que discrepan en algunos temas que aparcan y gobiernos de gestión que incorporan alguna de las discrepancias ideológicas entre los socios, basculando a un lado u otro de la coalición.
La UCD durante la transición, en los gobiernos de Suárez, era una coalición, aunque se presentaba como un partido unido, que propició un gobierno de gestión. Las líneas programáticas del Gobierno eran apoyadas por toda esa coalición, con algunos matices.
Sus ejes principales fueron: democracia parlamentaria, Europa y atlantismo; comunes para todo el arco parlamentario que lo sustentaba.
El Gobierno de Sánchez es un gobierno ideológico. Por eso se llama a sí mismo “progresista”. Pragmático en los temas en que las diferentes partes aún conservan sus matices.
El primer gobierno de José María Aznar fue un gobierno de gestión, con apoyo de PNV y CiU. En el segundo hubo mayoría absoluta del PP.
Parece que por razones ideológicas el PSOE cuando no tiene mayoría absoluta puede hacer gobiernos de coalición ideológica.
Por el contrario, el PP tiene que pactar gobiernos de gestión si no alcanza esa mayoría absoluta.
Ahora, en las autonomías en las que es necesaria una coalición, PP/VOX tienen muchas cosas en común y discrepancias serias en unas pocas. Pocas, pero importantes para cada uno de ellos. Por eso será necesario pactar gobiernos de gestión.
Si las discrepancias se acotan, se pueden “aparcar”. Aparcar significa que ninguna de las dos partes renuncia a llevarlas a cabo si consiguiese mayoría parlamentaria suficiente o las circunstancias futuras lo permiten. Sin embargo, se deja pendiente su puesta en marcha.
Para no defraudar a su electorado, tanto los dos PP como VOX y el Gobierno o coalición parlamentaria resultante, deben dejar claro este aspecto en el acuerdo de gobierno de gestión. También presentarlo públicamente y recordarlo de vez en cuando.
¿Cómo iniciar la negociación? Buscando los elementos comunes para el proyecto de gobierno de gestión. Creando un programa de gobierno de acuerdo con ello. Ofreciéndolo al electorado, a la vez que se expresan las discrepancias que cada uno, PP y VOX, mantienen para tratarlas cuando las circunstancias lo permitan.
Es la única manera de poder gobernar sin traicionar a su electorado. Un electorado que mayoritariamente no quiere que gobierne otra coalición. Veremos si lo consiguen.
** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.