La energía solar se ha consolidado como una de las grandes aliadas para alcanzar la descarbonización global. Pero, a medida que crece su implantación, surge una pregunta clave: ¿cómo garantizamos que el desarrollo de una tecnología limpia sea también sostenible en todo su ciclo de vida?
En Europa, el debate sobre la circularidad está ganando peso. La Comisión Europea impulsa normativas como la Directiva RAEE (WEEE) o el Reglamento REACH, que promueven la reducción de materiales críticos, la reutilización y el reciclaje de componentes.
Aplicar estos principios al sector solar es un paso imprescindible para evitar que los residuos fotovoltaicos se conviertan en el “nuevo desafío ambiental” de la transición energética.
Las estimaciones de IRENA apuntan a que los residuos de paneles solares podrían alcanzar los 78 millones de toneladas en 2050 si no se actúa con una estrategia común.
Para evitarlo, fabricantes, distribuidores y gobiernos deben colaborar en tres frentes: ecodiseño, optimización de procesos y reciclaje.
El ecodiseño implica concebir los módulos desde su origen para que sean más ligeros, duraderos y fácilmente desmontables.
También pasa por reducir el uso de materiales escasos, como la plata, e incorporar metales reciclados o sustitutos menos contaminantes. En paralelo, las fábricas del sector están adoptando procesos de bajo carbono, mejoras en eficiencia hídrica y energética, y sistemas de gestión de residuos más exigentes.
El tercer pilar —y probablemente el más complejo— es el reciclaje. A día de hoy, las infraestructuras para recuperar vidrio, aluminio y silicio de los paneles aún son limitadas, pero la tecnología y la cooperación público-privada avanzan con rapidez.
En España, donde el despliegue fotovoltaico se acelera, este reto será también una gran oportunidad para crear empleo verde y tejido industrial asociado al final de vida de los módulos.
La circularidad no es solo un complemento al crecimiento renovable, sino una condición necesaria para garantizar su legitimidad ambiental. Pensar en ciclos, no solo en kilovatios, debe ser el nuevo mantra de la industria solar europea.
*** Pia Alina Lange, directora de Asuntos Públicos y Políticas de la UE en Trinasolar
