Ante el escenario económico y social marcado por la incertidumbre que nos ha dejado la pandemia de la Covid-19, la decisión de salir a Bolsa se presenta como una elección valiente. Además, las dudas provocadas por el contexto actual se ven acentuadas por la elevada volatilidad que golpea a los mercados desde hace unos años y que se une a la creciente tendencia de compañías e inversores a recurrir a fórmulas de financiación privadas, en detrimento de los mercados de capitales.

Sin embargo, aquellos proyectos empresariales con la madurez y trayectoria suficientes pueden tener la capacidad para marcar un cambio de paradigma. Desde hace unos pocos meses se ha empezado a observar un incremento de compañías interesadas en debutar en el parqué y algunas, incluso, lo han llevado a cabo.

Este ha sido el caso de Línea Directa Aseguradora, que tuvo una buena acogida en el mercado por parte de los inversores, gracias tanto al carácter anticíclico de su negocio, que le permite mantenerse estable incluso en escenarios económicos adversos, como a su modelo de negocio y cifras de rentabilidad, que la convierten en una propuesta de valor única.

Que se sigan produciendo este tipo de operaciones es importante para insuflar positividad en los mercados. Serán protagonistas de este nuevo escenario aquellas empresas respaldadas por las fortalezas necesarias para resultar atractivas a los inversores.

Que se sigan produciendo este tipo de operaciones es importante para insuflar positividad en los mercados

En este sentido, ventajas como crecer de forma recurrente por encima de la competencia o una alta rentabilidad traducida en políticas de atractivos dividendos para sus accionistas de forma consistente, son clave para que una empresa pueda acceder al mercado de capitales y encontrar nuevas vías de crecimiento.

Es cierto que el proceso para salir a Bolsa también supone una gran transformación para las compañías, desde organizativo hasta cultural, y conlleva un esfuerzo ímprobo por parte de diversos equipos de la compañía, que deben actuar de forma muy coordinada para que esta pueda debutar en el parqué de forma exitosa.

También es necesaria una coordinación total con reguladores y supervisores, como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y otros agentes implicados, con los que se debe ir cumpliendo con una serie de hitos durante los meses previos al debut y con los que se trabaja hasta el mismo día de la publicación del folleto de emisión.

Este documento de varios centenares de páginas exige un ejercicio de transparencia sin parangón para una firma, además de incorporar toda la información relevante para el comienzo de la cotización recopilada durante varios meses y escrutada por los supervisores.

Adicionalmente, antes de una salida a Bolsa, la compañía debe realizar un road show por las principales plazas financieras, nacionales e internacionales, en el que los principales portavoces de la operación exponen el atractivo inversor de la empresa a analistas y gestores de sociedades de inversión. Esta parte del proceso puede implicar reuniones con un gran número de agentes interesados.

Retomando el caso de Línea Directa Aseguradora, cabe destacar que la Bolsa española solo contaba con dos aseguradoras entre sus valores hasta hace dos meses. El hecho de que una tercera compañía del sector irrumpa en el mercado permite ofrecer una alternativa más de inversión que, al mismo tiempo, favorece al conjunto de la industria, ya que la pluralidad siempre es bien recibida por la comunidad inversora, que se encuentra en permanente búsqueda de la diversidad.

La Bolsa española solo contaba con dos aseguradoras entre sus valores hasta hace dos meses

Así pues, la decisión de cotizar en plena crisis económica presenta una serie de retos que se suman a los que ya se tendrían en un periodo de bonanza. Las compañías que se embarquen en este apasionante proyecto se darán cuenta de que poner en valor los fundamentos de un plan empresarial no es una tarea fácil, como tampoco lo es asegurar la rentabilidad de un proyecto o demostrar las garantías y ventajas de invertir en él.

No hay duda de que convencer a la comunidad inversora hoy requiere un esfuerzo todavía mayor del que puede darse en tiempos económicamente boyantes. Pero no por ello se convierte en un reto imposible de alcanzar.

No podemos olvidar que salir a Bolsa implica también una mayor exposición al mercado y, por tanto, enormes exigencias de transparencia y gobierno corporativo. Estos nuevos parámetros pueden influir en la toma de decisiones de una empresa que empiece a cotizar y que deberá seguir las recomendaciones de la CNMV, entre otras.

Por poner un ejemplo, la creación de consejos de administración equilibrados, diversos y formados, en su mayor parte, por consejeros independientes.

Por tanto, un buen posicionamiento, unido a un histórico de resultados favorable, además de una política atractiva de retribución al accionista, allanan el camino para que una compañía pueda salir a Bolsa hoy en día, aunque no es condición suficiente.

Es importante estar preparados para someterse de forma diaria al escrutinio de mercados e inversores que, sujetos a cierta inestabilidad, reciben a una nueva entidad cotizada en condiciones de generar valor para ellos.

Por último, no debemos pasar por alto la importancia de elegir una buena estrategia accionarial que luego se vea reflejada en el resultado de la compañía antes de iniciarse en la cotización.

*** Carlos Rodríguez es director de Finanzas de Línea Directa Aseguradora.

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