El ahorrador se enfrenta a un mundo cada vez más complejo en el que debe conocer y aprender nuevos conceptos, técnicas y metodologías que le proporcionen la educación financiera necesaria para poder participar de manera consciente en el mundo de las inversiones y tomar decisiones de inversión de forma más satisfactoria. Poder invertir siendo realmente consciente de dónde se invierte es importante y no tan habitual como pudiera parecer.

La neurociencia estudia cómo influye nuestro cerebro en la toma de decisiones. Nuestro cerebro está predispuesto a tomar decisiones ligadas a la emocionalidad y a nuestra experiencia pasada.

Mirarnos al espejo y conocernos honestamente como personas es una parte vital del proceso de inversión. Ello implica reflexionar sobre nuestras expectativas, nuestras emociones y miedos, determinando nuestro límite de tolerancia cuando las inversiones no van bien.  Es necesario conocer nuestras necesidades, tolerancia a las pérdidas, el horizonte temporal de la inversión, el ser consiente de nuestros sesgos y limitaciones… Esto reducirá la posibilidad de que capitulemos en el momento equivocado y  no tomemos decisiones erróneas en nuestras inversiones.

"Mirarnos al espejo y conocernos honestamente como personas es una parte vital del proceso de inversión"

Solemos subestimar la probabilidad de fracaso y su impacto (riesgo) y sobrestimar la probabilidad de éxito, y esto no conduce habitualmente a una toma de decisiones adecuada y racional. 

A la hora de elegir una inversión siempre debemos considerar el llamado binomio rentabilidad/riesgo, que podríamos resumir en:

 A mayor riesgo que asumamos en una inversión, mayor deberá ser la rentabilidad esperada.

 Con rentabilidades similares deberemos elegir aquella inversión con menor nivel de riesgo.

 Con niveles de riesgo similares la inversión elegida deberá ser la que ofrezca una  mayor rentabilidad.

Es de vital importancia considerar la psicología inversora a la hora de poder tomar buenas decisiones de inversión: nuestro nivel de ego, falta de realismo a la hora de evaluar los escenarios, nuestros recuerdos pasados, o simplemente dejarnos influir por el movimiento de la mayoría puede hacer que asumamos posiciones inconvenientes no acordes con nuestro nivel de tolerancia y perfil inversor. Cuando una inversión no te permite estar tranquilo, es que no se está realizando de manera adecuada, bien por la cantidad invertida o bien por el producto en el que hayamos invertido.

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Tendemos al sesgo de confirmación que se produce cuando en lugar de considerar objetivamente todas las evidencias existentes, decidimos inconscientemente otorgar más peso a aquella información que confirma nuestra creencia original, descartando aquellas evidencias que parezcan indicar lo contrario. De igual manera también ponemos de manifiesto lo que se conoce como sesgo retrospectivo, por el cual concedemos mayor importancia a experiencias recientes, dando menos peso a aquellas que han sucedido en momentos más lejanos en el tiempo. También es importante no dejarse influir por la posible presión social, evitar ser diferente al resto.

"Por alguna extraña razón la aceptación de las pérdidas es algo que suele ir en contra de la naturaleza del inversor"

Cuando comprendemos que una apuesta inversora ha salido mal debemos recapacitar y analizar la estrategia seguida y a partir de ahí discernir cómo hemos llegado a esa situación para aprender y “olvidar”, rediseñando de forma realista el futuro sin que el pasado sea una carga.

Por alguna extraña razón la aceptación de las pérdidas es algo que suele ir en contra de la naturaleza del inversor. Tendemos a mantener nuestras  inversiones que se han comportado mal con la falsa idea de que si no vendemos no perdemos, ignorando que nuestra decisión está basada en la emoción y no en la razón.

La última clave es que no existen recetas maravillosas. Como inversores debemos formarnos aprendiendo, leyendo y comparando y así, depositar nuestros ahorros en quien merece nuestra confianza. Llegados a este punto, creo que ya te puedes mirar al espejo y preguntarte si te conoces de forma honesta cómo inversor.

*Fernando Aguado es Director de Inversiones de Fonditel

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