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Se acabó el tiempo. El periodo de vigencia de la oferta de compra de Donte Group, dueño de Vitaldent, por las clínicas Vivanta, que pertenecen a Aestes (del fondo Ares), ha caducado este 21 de octubre.

Es decir, que la oferta ha decaído y se ha suspendido. En esta situación, ambas expresiones son sinónimas. Y fuentes cercanas a la operación indican que Donte no va a renovar o alargar la vigencia de su propuesta.

La oferta decae después de tres prórrogas y tras los obstáculos puestos por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que aspira a que Donte asuma al menos parte del rescate público de Vivanta de 2022.

Concretamente, un préstamo de 40 millones de euros que se hizo en 2022 mediante el Fondo de Apoyo para la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE).

La oferta de Donte está valorada en 57,2 millones de euros -3,3 de ellos al contado y en efectivo- y supondría la adquisición de 61 clínicas. La propuesta cuenta con subrogar unos 656 puestos de trabajo y asumir los tratamientos de más de 30.000 pacientes todavía pendientes por hacer en Vivanta, valorados en 37 millones de euros.

Sin embargo, estas cifras y condiciones no cubren nada referente al préstamo público, que es lo que demanda la SEPI.

Ante esta situación, la SEPI, mediante la Abogacía del Estado (según adelantan Economía Digital y El Economista y confirman fuentes del mercado a este periódico), reclamó al tribunal responsable del proceso concursal en el que está Aestes (en el que lleva desde septiembre) negar la aprobación de la venta. Y también que consultara a la Comisión Europea al respecto. Algo que el tribunal ha hecho.

Sin esperas

Sin embargo, la opinión de Bruselas no va a ser necesario para finiquitar este asunto. Donte no esperará a que llegue.

Fuentes cercanas a la operación indican que el grupo perteneciente al fondo canadiense OTPP no va a prorrogar la oferta.

Aluden a la falta de certidumbre sobre cuándo llegaría la respuesta de las autoridades europeas, para la que no hay plazos máximos.

Además, indican que si Donte tuviera que asumir el pago parcial del préstamo que hizo la SEPI, la operación sería inasumible operativamente. Y que la entidad pública está valorando sólo la compra de activos (las clínicas) y no los pasivos que se asumen (los tratamientos contratados por más de 30.000 pacientes).

La propuesta de Donte, que se presentó a principios de agosto, ya iba por su tercera prórroga. El primer aplazamiento se hizo a principios de septiembre, el segundo el 22 de dicho mes y el tercero el 7 de octubre. Hasta ahora.

Todo ello justo en una semana en la que Vivanta (según las fuentes consultadas) agota su caja. Es decir, su capacidad de mantener la actividad empresarial.

Cabe recordar que Aestes (que se declaró formalmente en concurso de acreedores en septiembre) movió la venta de las clínicas de Vivanta con FTI & Partners al frente mediante un procedimiento concursal conocido como prepack.

Permite preparar la venta de una unidad productiva antes de que se declare un concurso de acreedores, algo que suele rebajar el valor del negocio y retrasar la propia venta.

Donte fue la única compañía que presentó una oferta vinculante en este proceso, a principios de agosto.