La industria farmacéutica cuenta en España con 11 hubs de innovación, espacios que reúnen a empresas, universidades, hospitales y administraciones para impulsar y acelerar proyectos. Una cifra más que notable que coloca a nuestro país al frente de la innovación en Europa pero, si quiere mantenerlos, tiene que afrontar sin demora diversos retos, tanto regulatorios como tecnológicos o formativos.
Es la conclusión a la que han llegado este martes expertos de la industria en el marco de la jornada de innovación 'Cambio de paradigma en el sector salud', organizada por la Fundación IDIS en colaboración con Farmaindustria y la Federación de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin).
"La incertidumbre en el sector farmacéutico debe estar en la investigación científica y tecnológica, no puede estar en el marco regulatorio", ha indicado Marc Soriano, R&D Portfolio and External Relations Executive Director de Almirall. "Necesitamos un marco regulatorio mucho más estable que nos ayude a gestionar este entorno tan complejo".
Un marco regulatorio estable y que abarque a toda Europa, evitando la fragmentación, es lo deseable para entre otras cosas, "que nos permita ganar en tamaño", ha completado Ferrán Urgelés, Head of Global Hub de Boehringer Ingelheim.
"Tenemos un ecosistema potente, hospitales fuertes, universidades abiertas a centros de innovación y hubs tecnológicos. Esta colaboración solo es posible si un marco regulatorio lo facilita".
Tanto Soriano como Urgelés han participado en una mesa redonda dedicada al impacto de estos hubs en la investigación de nuevos medicamentos, en la que quizá la palabra más repetida ha sido "talento". España tiene una gran cantera universitaria y profesionales ampliamente formados, con diversos perfiles para acometer todas las necesidades de la I+D+i biomédica.
"La gente joven que se incorpora a nuestra empresa nos da mil vueltas", ha sentenciado Urgelés. "Tiene competencias, actitud y ganas de colaborar. Si buscamos un perfil muy concreto, lo podemos encontrar".
Se refiere no solamente al talento interno, sino también al foráneo. "Si abrimos una posición, se presenta gente de muchas ubicaciones que quiere venir a España. Más del 50% del talento que tenemos ya ha nacido fuera de nuestro país". Y, aunque la eficiencia en los costes es clave para el desarrollo de estos hubs, "lo más decisivo es el talento, es lo que permite a la empresa afrontar los retos que tenemos por delante".
A este respecto, Soriano ha señalado que en las universidades sigue existiendo reticencia a la colaboración público-privada y que, "si logramos superarlas y logramos colaboraciones estratégicas entre la industria y el mundo académico, estos hubs se podrán consolidar".
Ha hecho hincapié en la palabra 'colaboración'. "Hay que asegurar que toda la cadena de valor, los stakeholders, entienda que esto va de colaborar, que hospitales y científicos entiendan que va de aportar distintos conocimientos y tecnologías en la cadena de valor, desde el principio hasta el final".
Soriano también ha señalado la retroalimentación positiva de los hubs, "empezando por los hospitales" y las universidades, pasando por el capital riesgo que ve oportunidades en lo que hacen y invierte, hasta que llega a las compañías nacionales e internacionales.
Este modelo está presente en nuestro país en Madrid y Cataluña (sobre todo, en esta última), pero también se reproduce en clusters en País Vasco, Galicia y, más recientemente, Málaga.
Aunque España es joven aún en aunar todo tipo de colaboraciones para impulsar la innovación, "hemos aprendido a competir y hemos ganado", ha firmado triunfal Javier Malpesa, Clinical Operations Head Iberia de Novartis. "Somos un país referente en Europa y a nivel mundial, nos lo hemos ganado a pulso".
Con cerca de un millar de ensayos clínicos en marcha en 2025, España ha consolidado su posición como uno de los países más potentes en investigación clínica. El talento también está, y ahora "tenemos el ecosistema donde converge la ciencia y la tecnología, nos da una diferencia espectacular y nos permite crecer en influencia a nivel global", sobre todo en un entorno en que la competitividad en la Unión está en entredicho.
Malpesa ha indicado que la tecnología está permitiendo cambiar el paradigma de los ensayos clínicos, y el uso de la inteligencia artificial permite adaptar la investigación a las necesidades de los pacientes, y no al revés.
Los ponentes han abundado en esta cuestión y han llamado la atención sobre otro de los retos: la fragmentación de los datos. El continente ofrece una oportunidad de oro con el Espacio Europeo de Datos de Salud que no debe ser desaprovechada.
Quizá el último de los retos para impulsar los hubs de innovación sea el más sencillo pero a la vez el más complejo. "Necesitamos historias de éxito", ha sentenciado Marc Soriano. "Startups que hayan pasado al siguiente nivel, con rondas de financiación serias, que vayan avanzando en formas interesantes como las enfermedades raras, por ejemplo. Si conseguimos este tipo de historias, consolidaremos mucho mejor el ecosistema de hubs biotecnológicos".
