Un informe elaborado por la consultora Analistas Financieros (Afi) a petición de Farmaindustria estima en más de 27.300 millones de euros anuales la aportación de los medicamentos y la industria farmacéutica española a las Administraciones Públicas.
Al compararlo con el gasto farmacéutico, que en 2024 ascendió a 24.800 millones de euros, el Estado ganaría 2.500 millones de euros netos más, siempre según los cálculos del informe.
Afi calcula esta aportación sumando, primero, la recaudación pública directa asociada a la actividad de las empresas farmacéuticas que operan en nuestro país (4.140 millones) y la asociada a los "efectos indirectos e inducidos" de la industria farmacéutica (6.000 millones).
A ellas se añaden las aportaciones y deducciones de la industria por la Ley de Garantías y el Real Decreto-ley 8/2010 (1.000 millones), los ahorros directos por la revisión de los precios de referencia (288 millones) y el efecto de compensación de los medicamentos por ahorros en otras partidas de gasto público (15.900 millones).
Estas aportaciones se dan en un contexto en que el gasto en medicamentos, pese a haberse duplicado en los últimos 20 años (de 12.504 a 24.824 millones), ha disminuido en términos relativos, pasando de suponer el 4% del gasto público en 2003 al 3,4% en 2024.
"El gasto en medicamentos no parece ser la principal preocupación de un inspector de Hacienda", ha resumido Javier Serrano, responsable de Economía Aplicada en Afi.
El peso de los medicamentos respecto al PIB se ha mantenido relativamente estable en este tiempo, en torno al 1,56%, mientras que sobre el gasto sanitario total ha disminuido casi 5 puntos, del 29,2% al 24,4%.
"Los medicamentos son más baratos"
Serrano ha desmenuzado los datos del informe durante su presentación a la prensa. "En los últimos diez años, el efecto volumen ha sido mayor que el efecto precio. El 75% de la variación del gasto en medicamentos con receta se debe al efecto volumen, el precio sólo explica una cuarta parte".
El coste medio por receta ha crecido un 8% en términos nominales, "mientras que el IPC lo ha hecho más del 20%. En términos relativos, los medicamentos son más baratos hoy que hace diez años".
Además, el sistema de precios de referencia establece una revisión anual a la baja de los mismos. "En 2025, se revisaron los precios de 17.385 presentaciones, con un ahorro de 288 millones de euros".
Esta estabilidad del gasto en medicamentos (en términos relativos, claro) se da en una sanidad "infrafinanciada", ha recordado Juan Yermo, director general de Farmaindustria. "Supone el 6,5% del PIB, que es un punto porcentual por debajo de nuestros socios europeos".
De hecho, según los datos del informe, el gasto sanitario ha crecido un 0,7 puntos en las últimas dos décadas (pasando del 13,5% al 14,2% del gasto público), frente a los más de siete puntos del gasto en protección social (prestaciones por jubilación, incapacidad, etc.), que ha subido del 33,1% al 40,7%.
En este tiempo, la pirámide poblacional ha cambiado, con un mayor peso de las personas mayores, de las que el 80% tiene algún tratamiento crónico prescrito. El número total de enfermos crónicos se ha duplicado en la última década.
Para Yermo, esto implica que el gasto sanitario puede y debe crecer. "Sabemos que hay necesidades médicas no cubiertas en España. Existen tratamientos, prevenciones, diagnósticos que no están llegando de la forma más rápida posible por una insuficiencia en la financiación de la sanidad".
El director general de la patronal de la industria farmacéutica ha evitado hacer una propuesta concreta, pero ha señalado que el gasto en medicamentos debe subir y no "a expensas de otras partidas de innovación o de la sanidad en su conjunto. Hay que elevar el gasto en sanidad por encima del PIB actual".
Autonomía estratégica
El informe auspiciado por la patronal hace, sin embargo, una estimación de lo que pasaría si el gasto en medicamentos aumentara un 0,1% del PIB de aquí a 2030. Supondría unos 350 millones de euros más al año "pero equivaldría a 800 millones de ahorro a finales de la década".
No se trata únicamente de beneficios económicos. Un apunte clave del informe es que la industria farmacéutica es, junto con la aeronáutica y la electrónica, el único sector de alta tecnología considerado por la OCDE que tiene presencia en nuestro país, siendo esencial para conseguir la tan cacareada autonomía estratégica europea.
"Y la industria farmacéutica genera más valor añadido que toda la industria aeronáutica y la electrónica en España", ha señalado Javier Serrano, analista de Afi.
Además, nuestro país es líder europeo de ensayos clínicos (creciendo mientras que reducen su presencia en el continente), con 962 aprobados en 2025, que generan 16.600 empleos y 2.500 millones de euros de valor añadido directo, indirecto e inducido.
