En España se diagnosticarán este año 38.318 casos de cáncer de mama. Casi nueve de cada diez seguirán vivas cinco años después, pero el recuerdo del cáncer seguirá presente durante mucho tiempo.
"Cuando se acercan los controles oncológicos, tienden a inestabilizarse", apunta Raquel Bratos, jefa de la Unidad de mama del Centro Integral Oncológico Clara Campal HM CIOCC.
"Se adaptan a la nueva realidad pero suelen manifestar miedo, incertidumbre… La cabeza es muy traicionera aunque ellas sean muy realistas".
Bratos recuerda que, en el cáncer, no se habla de curación sino de "alta oncológica", porque están libres de enfermedad pero su riesgo de recidiva o segundo tumor seguirá siendo más alto que el de la población general.
Aun así, el porcentaje de largas supervivientes (mujeres que finalizaron el tratamiento hace más de cinco años y siguen sin evidencia de enfermedad) es cada vez mayor en España.
No hay un registro de largos supervivientes del cáncer en nuestro país, pero el Complejo Hospitalario Universitario de Salamanca puso en marcha el suyo propio hace más de una década.
"Incluye cualquier tipo de cáncer y no podemos precisar los datos concretos de las mujeres con cáncer de mama", advierte Rosario Vidal, oncóloga del centro y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), pero, "de forma global, hablamos de una edad mediana de 72 años en el momento de registrarse como superviviente, 70% de mujeres y un intervalo libre de enfermedad de nueve años de mediana".
Eso sí, "casi la mitad de los pacientes incluidos en el registro de largos supervivientes de cáncer del Hospital de Salamanca son personas con antecedentes de cáncer de mama".
Vidal explica que esto se debe a que es el tumor más frecuentemente diagnosticado en mujeres (y segundo "si consideramos ambos sexos") y uno de los que tiene tasas más altas de supervivencia "gracias a los avances en el diagnóstico precoz y a la mejora de los tratamientos".
Secuelas físicas y vitales
La combinación de una elevada incidencia y una alta supervivencia hace que las personas con antecedente de cáncer de mama "representen una proporción muy importante del conjunto de largos supervivientes".
De ahí que la prevalencia total en España de este tumor sea de más de medio millón de mujeres. Para tener una referencia, el segundo tumor más prevalente es el de próstata, con 259.788 personas.
El cáncer no termina con la finalización del tratamiento. Tras el largo proceso terapéutico "pueden derivarse secuelas de diversa índole, desde sintomatología somática y física hasta emocional, psicológica, cambios en el entorno socio-familiar y en el ámbito laboral", subraya Bratos.
Vidal abunda en estos aspectos. "Merece la pena destacar algunas secuelas relacionadas con las cirugías, como el linfedema o los cambios en la imagen corporal; relacionadas con el tratamiento y los cambios hormonales, como la menopausia precoz, los cambios en la esfera sexual o en la fertilidad, la salud ósea o el riesgo cardiovascular, sin olvidar otras más generales como la astenia (cansancio) persistente, la salud emocional o las alteraciones cognitivas".
Pero es que, además, un proceso oncológico es un punto de inflexión en la vida y que la edad del diagnóstico, que suele ser "en torno a los 50 años, es un momento en que estamos en pleno desarrollo vital y volver a normalizar esta nueva realidad es muy exigente", recuerda Raquel Bratos.
Por eso, cada vez más centros (incluido el propio HM CIOCC) están creando unidades multidisciplinares de supervivientes oncológicos. "Los profesionales nos tenemos que anticipar a las consecuencias que pueden venir derivadas del manejo y, en caso de que acontezcan, actuar precozmente".
También hay un apoyo cada vez mayor en la atención primaria, "es el primer eslabón del sistema sanitario en nuestro entorno y son supercompetentes: están sensibilizados con estas supervivientes, ya sea por toxicidades a largo plazo o incluso consecuencias silentes del antecedente oncológico que tuvieron. Además, en algunos puntos ya hay oncólogos intermediarios que facilitan la transición desde el hospital".
Por su parte, Rosario Vidal destaca que, durante décadas, la investigación se había centrado en mejorar el diagnóstico y el tratamiento pero "no se había abordado lo suficiente cuáles eran las necesidades que se encontraban los pacientes tras superar la enfermedad".
Sin embargo, en los últimos años la SEOM está elaborando diversos documentos para reconocer las necesidades de las personas y plantear cómo organizar su atención.
"Estos documentos, junto con las recomendaciones elaboradas en el marco de la Estrategia Nacional de Cáncer, son la base para adaptar el plan de atención a las características del entorno asistencial de los sistemas de salud de forma estructurada".
"En este momento", continúa, "tenemos una oportunidad fantástica para llevar a cabo una implementación efectiva en los diferentes sistemas de salud a través de la Red Europea de Centros Integrales de Cáncer".
Para mejorar la experiencia de las personas supervivientes, "la atención debe estar centrada en el paciente y ser multidisciplinar, coordinada e individualizada, contando con la implicación de atención primaria, hospitalaria y todos los profesionales implicados en el seguimiento y mejora de la atención a los supervivientes".
