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La cadena de valor de la sanidad española se enfrenta a un escenario decisivo marcado por las crecientes tensiones geopolíticas, la inflación de costes y el parón legislativo derivado del adelanto electoral.

En este escenario, la industria del medicamento, la distribución farmacéutica y la gestión sanitaria privada han compartido un diagnóstico crítico en el VII Simposio del Observatorio de la Sanidad, organizado por EL ESPAÑOL e Invertia.

En el ámbito de la medicina innovadora y de producción, la parálisis de la Ley del Medicamento ha generado inquietud entre la industria. Una preocupación que viene por la situación de la innovación en Europa.

Juan Yermo, director general de Farmaindustria, advirtió durante su intervención que "llevamos 20 años de pérdida de competitividad en Europa y la tendencia se está acelerando", pasando el continente de ser el origen del 40% de los lanzamientos mundiales a tan sólo el 15%.

La capacidad científica del país se topa a menudo con trabas regulatorias e hiperinflación de costes. Luis Mora, director general de PharmaMar, enfatizó que "España ya tiene científicos de altísimo nivel, ahora nos faltan desarrolladores de compañías" que impulsen los avances clínicos hasta el mercado.

Asimismo, la sostenibilidad de los fármacos esenciales se ve comprometida por el actual sistema regulatorio de precios. Elena Casaus, secretaria general de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG), señaló que "los precios de referencia erosionan a los genéricos hasta hacerlos inviables", lo que choca frontalmente con las políticas europeas de seguridad de suministro.

En esa misma línea, Enrique Ordieres, presidente de Cinfa, explicó que en la compañía están "buscando ámbitos para diversificarse, no podemos depender de los genéricos". Todo ello en un mercado donde cerca del 70% de los medicamentos de este tipo cuesta menos de tres euros mientras los costes de producción no paran de crecer.

Pese a ello, las multinacionales mantienen su apuesta por España. Felipe Pastrana, vicepresidente y director general de AbbVie, afirmó que "seguiremos invirtiendo en España para que no pierda esa competitividad frente a otros países de la Unión Europea", aunque recordando que la inversión en medicamentos sobre el PIB se ha estancado mientras la población crecía hasta los 50 millones de habitantes.

Por su parte, la distribución farmacéutica, encargada de vertebrar el acceso al medicamento en todo el territorio, soporta la presión del encarecimiento logístico y busca proteger la esencia del modelo nacional. Y demanda reformas para que no se repitan problemas del pasado.

Eduardo Pastor, presidente de Cofares, avisó de que "hay que seguir insistiendo en trabajar en las reservas estratégicas" para prevenir futuros desabastecimientos y solicitó certidumbre normativa a los gobiernos.

Paralelamente, la llegada de fondos e inversores internacionales despierta inquietud en el sector. Enrique Ayuso, presidente de Hefame, expresó que "me preocupa que haya grupos que se metan en la propiedad de los farmacéuticos en España", amenazando la gestión directa del profesional e introduciendo una lógica puramente mercantilista.

Ante este entorno de elevados costes, Ayuso propuso alianzas. Algo a lo que se sumó Antonio Mingorance, presidente de Bidafarma, que abrió la puerta a la eficiencia logística señalando que "estamos abiertos a posibles alianzas, hasta donde nos permita Competencia".

También subrayó el papel social de las cooperativas para apoyar a las farmacias rurales con viabilidad económica comprometida.

En la vertiente asistencial privada, la expansión de las infraestructuras choca de lleno con la escasez de personal sanitario. Juan José Hernández Rubio, presidente de Hospiten, advirtió duramente que "faltan profesionales sanitarios en todas las áreas y vamos a ir a peor", un cuello de botella que condiciona la agilidad del sector ante una demanda asistencial en constante aumento.

Para contrarrestar esta presión y ganar solidez, los grandes grupos apuestan por la concentración estratégica. Víctor Sanz, presidente del Grupo Sanitario Ribera, confirmó la intención de "duplicar nuestro tamaño para 2030 y barajar nuevas compras en España", proponiendo además fórmulas innovadoras para fidelizar al talento médico haciéndoles partícipes del accionariado de los centros hospitalarios.

Todas las voces del sector coinciden en trasladar un mensaje claro de cara al próximo gobierno que surja tras las elecciones del 29-N. La colaboración público-privada, la estabilidad regulatoria y la creación de incentivos a la inversión no son simples peticiones empresariales, sino garantías indispensables para proteger el modelo de salud y asegurar que los pacientes sigan recibiendo una atención equitativa, innovadora y de calidad.