Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

Es el CEO del momento. Bajo su mando, el laboratorio farmacéutico Eli Lilly ha crecido más que ninguno en esta última década, triplicando facturación e incrementando más de siete veces sus beneficios.

Quizá por eso, entrevistado por EL ESPAÑOL-Invertia, David Ricks no se corta a la hora de señalar que los precios en Europa son demasiado bajos, aunque "sólo para algunas especialidades. Ahora, en el caso de la diabetes y la obesidad, diría que no, tienen más o menos el mismo precio que en Estados Unidos".

Se refiere, por ejemplo, a los fármacos contra el cáncer, "que no se desarrollarían si no fuera por el sistema de precios de Estados Unidos, donde son inmediatamente reembolsados a precios muy altos". En cambio, "en Europa hemos esperado en algunos casos años para obtener reembolso, y a un 20% del precio de EEUU. Este tipo de situación es insostenible".

La ecuación, para Ricks, es sencilla: si financian la investigación de nuevos productos con lo que facturan, es necesario pagar más por los medicamentos para poder continuar con el desarrollo de nuevas y mejores terapias.

"Las administraciones actuales cambiarán, pero sus políticas no, creo que eso es algo relativamente permanente. Así que Europa tiene que decidir: si quiere nuevos medicamentos, los precios deben subir para estos medicamentos especializados".

Hay que tener en cuenta que Lilly fue una de las 17 compañías que firmaron con Donald Trump acuerdos para reducir los precios de algunos de sus medicamentos. Entre ellos estaba Mounjaro.

Este periódico ha hablado con el CEO estadounidense en Milán, donde esta semana se celebra el Congreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) y la farmacéutica ha organizado un evento paralelo para conversar sobre una nueva estrategia de manejo de las enfermedades cardiometabólicas, más holística.

No en vano, suyos son los grandes superventas de la década. Aunque Ozempic (semaglutida, de Novo Nordisk) marcó un antes y un después en el manejo farmacológico de la diabetes y la obesidad, Mounjaro (tirzepatida) está llamado a ser el 'blockbuster' por excelencia, dados sus efectos más pronunciados en la pérdida de peso.

En la primera mitad de año, ha generado casi 10.000 millones de dólares en ventas, a las que se suman los 5.000 millones de Zepbound, fármaco inyectable para la pérdida de peso también basado en la tirzepatida.

La facturación total de la compañía en los primeros seis meses de 2026 fue de 22.974 millones de dólares (19.945 millones de euros), lo que da una idea del peso de estos fármacos en su estrategia.

Lilly presenta esta semana en la EASD los resultados de varios estudios en la prevención cardiovascular, el control del peso y de la glucosa, así como de la retatrutida, "una inyección de triple acción para la obesidad y la diabetes. Los datos que mostramos aquí reflejan la mayor pérdida de peso de cualquier terapia previa para la diabetes, es el agente más poderoso para esta población".

A pesar de los imponentes resultados de Mounjaro, los países europeos se muestran reticentes a financiarlo. Sólo "hay un par de excepciones. En Reino Unido tenemos un programa de acceso limitado, así que lo están intentando. Y, en Francia, este 1 de julio se ha anunciado un programa de acceso ampliado para individuos con alto peso".

Ricks considera que las reticencias europeas están lastrando la competitividad del continente. "El principal problema es un sistema regulatorio que ya no es competitivo. El tiempo de revisión es uno de los más largos. El MHRA (la agencia reguladora de medicamentos de Reino Unido) ha acelerado y está por delante de la EMA (la europea). Y el tiempo es dinero".

Esto implica que, si la vida de un producto es de 10 años (antes de que pierda la patente y se puedan fabricar versiones genéricas), "que tres años sean sólo de espera es muy costoso para el laboratorio innovador".

De esta forma, señala, se pierde competitividad frente a otros mercados. "Las grandes compañías farmacéuticas no vamos a los mercados de capital a captar fondos para nuestros proyectos, sino que nos autofinanciamos. Actualmente, estamos autofinanciándonos más en EEUU y Asia, por lo que allí es donde están yendo los proyectos".

Lilly en España

Lo ejemplifica en las 11 nuevas plantas que han abierto en EEUU en los últimos seis años, por tres anunciadas para Europa. "Una está casi completada en Irlanda. Otra, la alemana, la hemos reducido a la mitad y está pausada por el ambiente político doméstico, que se ha erosionado dramáticamente. Y la tercera está en Países Bajos, donde ni siquiera hemos empezado [su construcción]".

El único laboratorio de I+D en Europa está en España, "uno de los pocos lugares donde tenemos la cadena de valor completa: una planta de investigación, una de producción y, por supuesto, presencia comercial".

Pese a ello, no tienen planes para crecer en nuestro país. Y es que aquí no sólo se ha rechazado la financiación de Mounjaro, sino que también se ha cerrado la puerta (de momento) al fármaco contra el alzhéimer Kisunla (donanemab).

"Estamos abiertos a nuevas ideas [en España] pero nuestros últimos productos no han sido financiados. Tenemos otros por llegar, por ejemplo, en cáncer de mama, y afrontarán dificultades bajo el marco actual de precios, a menos que este pueda crecer".

El CEO de Lilly considera que los tiempos actuales están llenos de incertidumbre, tanto las administraciones como las compañías están "muy nerviosas" y que "es momento de elegir el camino. La mayoría de países europeos gastan entre el 0,3% y el 0,4% de su PIB en medicamentos, creo que España está en el 0,35%, pero en EEUU es el 0,6%. Es un buen incremento pero tomar esa decisión es algo relativamente pequeño. Si esto ocurre, la inversión regresará a Europa".

"Mira los datos desde el año 2000. La proporción de ensayos clínicos, de investigación, de producción, etc... de Europa ha caído a lo largo del tiempo. Y esto ha sido porque nuestros productos no han sido valorados. ¿Por qué invertir cuando no nos valoran? Es algo lógico".