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Las claves

Tras el paso de la pandemia, los problemas de salud mental se han disparado a nivel global un 25% siendo los más frecuentes los casos de ansiedad y depresión. Esta llamativa cifra ha desatado una ola de compras en la industria farmacéutica.

El volumen de operaciones ha pasado de unas 35 transacciones anuales antes de la pandemia a más de 50 desde entonces, con un incremento del 42,3%. También, se ha elevado el valor medio de las operaciones hasta los 500 millones de dólares.

Así, lo señala un reciente análisis de Evaluate Pharma en el que también se hace referencia al incremento de fusiones y adquisiciones del área de las enfermedades neurológicas como el alzhéimer.

El desarrollo de fármacos para el sistema nervioso central ha experimentado un importante resurgimiento. Un área terapéutica que vio la salida de varias grandes farmacéuticas hace apenas una década está atrayendo capital nuevamente.

Por ejemplo, Lecanemab, cuyo nombre comercial es Leqembi, ha demostrado una ralentización significativa de la progresión del alzhéimer o Cobenfy en 2024 marcó el primer tratamiento para la esquizofrenia que no utiliza la vía de los receptores de la dopamina tradicionales.

Bristol Myers Squibb (BMS) adquirió Karuna Therapeutics a finales de diciembre, por un valor de 14.000 millones de dólares (unos 12.294 millones de euros) con la idea de obtener el gran activo Cobenfy.

Ese mismo año, Abbvie compró Cerevel Therapeutics por aproximadamente 8.700 millones de dólares (7.639 millones de euros) con el objetivo de obtener sus fármacos estrella: Emraclidine (para la esquizofrenia) y Tavapadon (para el parkinson).

Con esta operación, la farmacéutica estadounidense reforzó masivamente su cartera de neurociencia para competir con BMS en el mercado de la salud mental.

A ella se suma la compra en abril de 2025 de Intra-Cellular Therapeutics por parte de Johnson & Johnson por 14.600 millones de dólares (12.821 millones de euros).

El fármaco adquirido -Caplyta- está destinado a tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión.

"Estamos observando cómo cada vez los compradores están activos y dispuestos a adquirir activos diferenciados y clínicamente validados", asegura el análisis de la consultora.

Licencias

La concesión de licencias es un caso aparte.

El análisis detalla que el volumen de licencias farmacéuticas aumentó considerablemente durante los años de bajas tasas de interés (entre 2020-2022), para luego contraerse drásticamente.

Sin embargo, el valor medio de las operaciones se ha mantenido estable, lo que refleja un mayor enfoque en estándares más exigentes en lugar de presupuestos más reducidos.

Es decir, los gigantes farmacéuticos ahora son mucho más exigentes a la hora de someterse a ciertas operaciones. Hoy en día, si un fármaco no ha demostrado primero que funciona en su ensayo en humanos, las grandes compañías no se arriesgan.

"Un mecanismo atractivo con datos iniciales poco concluyentes ya no despierta su interés", indica el análisis.

Con todo, las fusiones y adquisiciones, así como las licencias, se centran en indicaciones diferentes.

Las compras se concentran más en categorías comercialmente consolidadas como el dolor, la depresión, el parkinson y el alzhéimer.

En cambio, para los desarrollos neurodegenerativos más complejos -los que buscan frenar el avance de la enfermedad con mecanismos de acción novedosos-, las farmacéuticas optan más por acuerdos de licencia para compartir el alto riesgo científico.

Por otro lado, el análisis destaca un fuerte interés en las tecnologías de vanguardia: desde sistemas para lograr que los fármacos crucen la barrera hematoencefálica y lleguen al cerebro, hasta terapias avanzadas como los oligonucleótidos y el ARN de interferencia, diseñados para apagar o corregir los genes alterados que causan las enfermedades.

El tratamiento con psicodélicos también está llamando mucho la atención de las compañías, "aunque sigue siendo un campo en el que hay que esperar y ver".

No obstante, ya hay muchos laboratorios que ya se han lanzado al mercado.

El caso más reciente ha sido el de Lilly que ha anunciado la compra de la biofarmacéutica AtaiBeckley por un valor de 3.800 millones de dólares (unos 3.289 millones de euros).

Se trata de la mayor operación de la historia del sector psicodélico y la primera incursión de Lilly en este campo.

También, hay dos compuestos de psilocibina -compuesto psicodélico natural para tratar la depresión resistente al tratamiento- que podría llegar pronto a la agencia reguladora de medicamentos y dispositivos sanitarios de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).