El malestar interno en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) continúa en aumento. Los médicos inspectores -encargados de gestionar las bajas médicas- han decidido mantener el pulso a la Administración y han intensificado sus protestas con paros parciales de cuatro horas al día. Esta nueva medida de presión comenzará a partir del próximo 13 de octubre.
La situación está en un punto de no retorno. Después de que los médicos denunciaran un colapso del sistema por el atasco en la gestión de las bajas médicas, la realidad del día a día no ha experimentado mejora alguna.
La plantilla se encuentra en una situación crítica. Esto llevó al colectivo a convocar una huelga indefinida desde el 27 de enero de este año, celebrando un paro el día 27 de cada mes. Huelga que todavía se mantiene, claro.
Meses más tarde, se avivó la polémica cuando la dirección propuso para aliviar el bloqueo que los médicos de otras regiones que estaban menos saturadas asumieran (de manera telemática), parte de los casos de las autonomías más colapsadas.
Una propuesta que despertó aún más el malestar entre los profesionales y que elevó las protestas a paros parciales de una hora al día.
Para el colectivo esto sólo ha sido un parche "más de una gestión nefasta".
"A nosotros la norma que nos regula nos indica que no podemos firmar nada sin certificar que es verdad. Si no vemos a los pacientes y nos basamos en datos indirectos del Servicio Público, ¿Cómo vamos a valorar a ese ciudadano con rigor?", manifestó a este diario hace unos meses Silvia Ledo, secretaria general del Sindicato de Médicos Inspectores de la Seguridad Social (Simediss).
Carga de trabajo
Esta medida lejos de solucionar el problema, lo ha agravado.
"La carga de trabajo no deja de aumentar, aderezada de fallos diarios de las aplicaciones informáticas que retrasan o impiden la finalización de expedientes dentro de la misma jornada laboral", denuncian desde el sindicato.
Y continúan: "Pretenden que trabajemos bajo instrucciones de la Dirección General a través de su Subdirección General de Coordinación de Unidades Médicas con criterios de gestión que se oponen a la legalidad vigente como ya recogió un informe jurídico de la OMC en abril. Recibimos instrucciones que pretenden vulnerar el criterio médico y nuestro código deontológico, además de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales", asegura la organización sindical.
Cabe destacar que dicho informe de la OMC señala la obligación de valorar presencialmente a los pacientes antes de emitir un alta médica, valorar una incapacidad temporal (IT) o lesiones permanentes no invalidantes.
Se está generalizando este nuevo modo de trabajo, ya denunciado en septiembre de 2025, en el que prima cada vez más la valoración remota de expedientes "que consideramos no susceptibles de ello".
El sindicato asegura que la dirección del INSS está intentando sustituir el acto médico por un acto administrativo.
La gestión por vía telemática está suponiendo una sobrecarga de trabajo, ya que implica que deben resolverse la mayor parte de los expedientes en un tiempo máximo de 16 minutos.
Todo ello, teniendo en cuenta que son expedientes complejos y con repercusiones médicas como lesiones permanentes no invalidantes, recaídas, reclamaciones.
"Se está penalizando la duplicidad de valoraciones. Es decir, por ejemplo, citar una valoración presencial si el médico inspector así lo considera. La nueva medida indica que no se debe citar presencialmente más de un 11,86% del total de las valoraciones de incapacidad permanente", señala el sindicato.
De esta manera, mantener la jornada de teletrabajo queda totalmente condicionada a acatar dichos criterios.
El próximo mes de octubre se cumple un año del inicio de las movilizaciones del colectivo. " Y hasta ahora la Administración ha dado largas, falsas promesas o el silencio por respuesta".
"Pretenden agotarnos, pero por nuestra parte, seguimos reivindicando un tiempo adecuado para la valoración, estudio y resolución de cada tipo de expediente, la defensa del acto médico, la transparencia en la gestión, la conciliación de la vida laboral y familiar facilitando la movilidad del personal, el aumento de los recursos humanos y la dotación de medios de trabajo adecuados", precisan.
Así, reclaman "la independencia del INSS que pretende imponer de forma reiterada criterios de gestión por encima del criterio médico".
