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Las claves

El verano de 2026 finaliza con un inusitado aumento de las infecciones respiratorias. Es bastante probable que, a su alrededor (o incluso usted mismo), haya visto enfermar a compañeros, familiares y conocidos con una intensidad infrecuente en estas fechas a lo largo de las últimas semanas.

Ha sido un septiembre caluroso pero ello no ha impedido que los virus respiratorios propios del invierno se hayan extendido por gran parte del territorio peninsular y las islas.

Según los datos proporcionados por el Sistema de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas (Sivira) del Instituto de Salud Carlos III, en la semana del 7 al 13 de septiembre la tasa de infecciones en Atención Primaria era de 261 por 100.000 habitantes. Una cifra que ha ido creciendo desde mediados de julio, también (aunque de forma más ligera) en las hospitalizaciones.

No obstante, parece haber sido la siguiente semana en la que la incidencia ha dado un salto.

Aunque no hay cifras para todo el país, comunidades como Madrid ya ofrecen datos: un crecimiento del 56% en sólo siete días, pasando de 282,45 casos por 100.000 habitantes a 441,09, siendo los menores de 5 años los principales afectados en las consultas de atención primaria, pero los mayores de 80 protagonizan el aumento de ingresos.

El principal protagonista de este crecimiento es el SARS-CoV-2. La Covid no había hecho aparición en todo el año, manteniéndose en casos esporádicos a pesar de excepciones como un brote en la feria de Málaga, a mediados de agosto, que aumentó las visitas a urgencias un 20%.

A nivel nacional, con datos de la semana del 7 de septiembre, la incidencia subía de 8 a 11,3 casos por 100.000 personas, y la positividad (la proporción de tests positivos respecto al total de realizados) crece del 11,6% al 15%, por encima de gripe (8,2%) y virus respiratorio sincitial (0%).

Los datos, más recientes, de Madrid, no ofrecen la positividad pero sí dan cuenta del importante crecimiento del SARS-CoV-2.

La incidencia acumulada crece de 29,88 a 54,81 por 100.000 personas, casi triplicando las cifras de la temporada anterior, que se mantuvieron aproximadamente en los 20 casos durante buena parte del verano (los ingresos también están por encima de los de la temporada pasada).

"La Covid estaba muy tranquila este año, pero se ha animado y está en claro repunte", afirma Isabel Jimeno, responsable del Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

"La gripe va más despacio que en la temporada pasada, pero también ha comenzado antes, algo que esperábamos por cómo se había portado el virus en el hemisferio sur", explica. "De hecho, hay comunidades, como Murcia, que han decidido adelantar la vacunación, porque los niños son el principal vector de la gripe en adultos".

Jimeno no duda a la hora de dar con el responsable de este aumento de casos: la vuelta al cole. "Al volver a estar todos los niños juntos, los virus se transmiten con más facilidad y llegan hasta los adultos".

Aunque las clases comenzaron el día 7, los virus respiratorios tardan hasta dos semanas en transmitirse, incubar y mostrar síntomas. De ahí que el boom de infecciones haya ocurrido una semana después de iniciadas las clases.

Un año 'libre' de Covid

Por eso, aunque hayamos tenido un año libre de Covid, el SARS-CoV-2, al transmitirse tan fácilmente, ha visto un nicho.

"En otros años hemos visto un pico en verano por la Covid. Es por eso que Europa recomienda vacunar ahora de gripe y no hacerlo de Covid: esta vacuna se daría entre marzo y mayo, para que estén preparados para el pico del verano y no les pille con los anticuerpos ya disminuidos".

Pero, apunta la facultativa, "organizativamente es muy complicado separar estas vacunaciones. Si ya tenemos coberturas bajas dando las vacunas juntas, imagina si ahora decimos a las personas mayores (principal objetivo de las campañas de vacunación frente a gripe y Covid) que vengan en marzo".

La doctora indica que la excusa del cambio de temperatura en otoño ya no sirve para explicar el incremento de las infecciones respiratorias. "Ahora ya da igual y nos da una lección importante: al monitorizar gripe, Covid y VRS podemos adelantarnos, ver cuándo sube y tomar decisiones basándonos en datos".

Jimeno también cree que esta vigilancia se debe complementar con tests en Atención Primaria para permitir a los médicos saber con seguridad si el paciente tiene un cuadro vírico o no "y poder decirle que no precisa antibióticos".

También sirve para aconsejar a padres y madres. "Si un niño que está malo acaba con los abuelos porque ellos no pueden cuidarlo, hay que tener cuidado pues el abuelo podría tener una EPOC, por ejemplo, y, si se contagia, le estarían haciendo la puñeta".