M. Domínguez
Publicada
Las claves

El Ministerio de Sanidad ha dado a conocer detalles del nuevo Real Decreto que está preparando para mejorar la información y la transparencia en las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS), así como establecer criterios comunes que permitan conocer con mayor precisión cuánto esperan los pacientes desde el inicio del proceso hasta recibir atención sanitaria, renovando la normativa actual, de 2003.

El proyecto establece que el tiempo de espera comenzará a contar desde la fecha de la indicación por parte del médico, aunque el paciente podrá ser incorporado al registro hasta cinco días naturales después. La fecha de inscripción no modificará el inicio del cómputo de la espera, con independencia de que exista o no una cita disponible en la agenda.

El nuevo modelo abarcará las consultas externas hospitalarias, las pruebas diagnósticas y terapéuticas y las intervenciones quirúrgicas programadas, con datos desagregados por prioridad o gravedad clínica.

Son 15 las pruebas diagnósticas y terapéuticas incluidas. Aumentan de 15 a 25 los procedimientos y procesos quirúrgicos sometidos a un seguimiento específico.

También se incorporará, por primera vez, información común sobre las listas de espera en Atención Primaria. El nuevo sistema permitirá conocer cuánto tiempo tienen que esperar los pacientes para conseguir una cita en medicina de familia, pediatría y enfermería, así como qué porcentaje la consigue en los primeros días y cuántos tienen que esperar más de diez días hábiles.

El nuevo modelo permitirá conocer cuánto tardan los centros de salud en ofrecer una cita disponible, cuántas personas no consiguen cita por falta de huecos, la demora en la atención domiciliaria y la continuidad de la atención con el profesional de referencia. Para que los datos reflejen específicamente los problemas de acceso, la información distinguirá entre las citas solicitadas por el propio paciente y aquellas programadas por los profesionales sanitarios.

Por otro lado, los pacientes podrán conocer la situación de su proceso, a través de los canales habilitados por su servicio de salud: cuántos días llevan esperando, la demora estimada para su proceso en su centro sanitario y cualquier cambio en su situación, que deberá quedar registrado. También podrán solicitar la modificación de una cita ya programada.

Los pacientes permanecerán en el registro hasta que reciban la atención, también cuando sean derivados a un centro concertado. Si rechazan una alternativa asistencial, continuarán en la lista y conservarán la antigüedad desde la fecha inicial de indicación, aunque pueda verse afectada la garantía de tiempo máximo.

Según la información proporcionada por el ministerio, el nuevo sistema ampliará los indicadores utilizados para medir las listas de espera. Además del tiempo medio, incorporará percentiles que permitirán conocer mejor la distribución de los tiempos de espera y las demoras más prolongadas.

En las consultas externas y las pruebas diagnósticas y terapéuticas se publicará también el número y porcentaje de pacientes que están en lista de espera pero todavía no tienen una cita asignada. Además de medir cada consulta o prueba por separado, el proyecto prevé avanzar hacia el cálculo del tiempo que transcurre desde la indicación de la primera consulta hasta la obtención de un diagnóstico, lo que permitirá conocer mejor el recorrido asistencial del paciente.

La información común sobre listas de espera se publicará trimestralmente, en lugar de semestralmente, con datos mensuales accesibles en formatos abiertos y anonimizados, que podrán desagregarse por sexo, edad, prioridad clínica y situación respecto a las garantías de tiempo máximo.

El sistema incorporará además nuevos controles para comprobar la calidad y consistencia de los datos remitidos por las comunidades autónomas y detectar, entre otras situaciones, retrasos en la incorporación de pacientes al registro, posibles duplicidades, información incompleta o salidas de la lista sin que conste que la atención se ha realizado.