El conflicto en el estrecho de Ormuz ha comprometido el acceso a materias primas con las que se fabrican determinadas tecnologías sanitarias. Esto ha elevado aún más los sobrecostes del sector que no está pasando por su mejor momento, ya que una de cada cinco empresas registró resultados negativos en 2025.
El secretario general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), Pablo Crespo, ha advertido que la situación puede agravarse con la guerra en Irán.
El conflicto -que no da ni una tregua al petróleo- está provocando que escaseen también sus hemoderivados.
Muchos productos sanitarios (guantes, bolsas de orina, cánulas, jeringas, válvulas cardíacas) tienen como principal componente el plástico o sus derivados, obtenidos a través del gas o el petróleo.
"Estamos teniendo unos sobrecostes que aún no hemos podido compartir con las administraciones, esto ha supuesto que muchas compañías pequeñas estén presentando resultados negativos. Por eso, vemos prioritario la indexación de los contratos públicos", ha señalado Crespo.
Exportaciones
Otro de los datos que ha resaltado Crespo es que las exportaciones representan el 30% de la facturación total de las empresas de tecnologías sanitarias.
Es decir, que de 17.700 millones que ingresó el sector en 2024 (datos más recientes), 4.955 millones provinieron de las ventas en el extranjero.
Todo esto se produce en un contexto donde los aranceles están comprometiendo el comercio exterior.
El sector español de la tecnología sanitaria está integrado por aproximadamente 362 fabricantes, de los cuales el 93% son pymes.
Aunque comparte con Alemania el predominio de pequeñas y medianas empresas, la diferencia radica en la escala del tejido industrial: Alemania cuenta con cerca de 13.500 fabricantes frente a los 362 de nuestro país. Así lo señala el reciente informe publicado por Fenin sobre el impacto del sector de la tecnología sanitaria.
Asimismo, España carece de una empresa de dimensión global comparable a Royal Philips (el gigante holandés de tecnología sanitaria).
Esta menor dimensión limita la capacidad de sostener actividad patentadora.
Aunque el 85% de los fabricantes cuenta con departamento de I+D, sólo el 38% dispone de un centro de I+D propio.
"En conjunto, la menor dimensión empresarial, el menor esfuerzo inversor y unos instrumentos de apoyo menos intensivos sitúan al modelo español por detrás de los principales países europeos de referencia en tecnología sanitaria", denuncia el documento.
