Publicada
Las claves

La factura de las residencias privadas para la tercera edad no ha parado de encarecerse. En concreto, una plaza en estos centros cuesta de media unos 2.153 euros en 2026, lo que registra una subida del 17,65% con respecto a hace cinco años cuando el precio rondaba los 1.830 euros.

De hecho, lo que más se ha disparado son las habitaciones individuales con baño propio que tienen un efecto relevante sobre la tarifa. Estas alcanzan los 2.465 euros, frente a los 2.051 euros sin aseo particular.

Estas son algunas de las conclusiones que se extraen del reciente estudio elaborado por info.residencias que analiza la evolución del mercado de estos centros privados.

La modalidad de habitación importa, y mucho. Si el espacio es compartido e incluye baño, su coste supera los 2.243 euros. Y si se prefiere no incluir aseos, el precio ronda los 1.960 euros.

Así, el informe aclara que los precios son promedios mensuales sin IVA. El coste real de un centro concreto puede variar según la habitación, el grado de dependencia, los servicios incluidos y otros complementos.

Como es lógico, la necesidad residencial se concentra en edades avanzadas y mantiene un perfil mayoritariamente femenino.

Una pensión media no cubre el coste anual de una plaza privada que supera los 1.572 euros y la paga extraordinaria media es de 1.550 euros.

La pensión media cubre aproximadamente el 85,0%. Esto explica que muchas familias necesiten combinar pensión, ahorro, patrimonio, ayuda familiar y prestaciones públicas.

La distancia es mayor para pensiones inferiores, como la pensión media de viudedad, situada en 975 euros mensuales en junio de 2026 (datos más recientes que aporta el estudio).

Con todo, la conclusión no es que ninguna familia pueda asumir el coste, sino que una única pensión media suele ser insuficiente para financiarlo íntegramente.

La accesibilidad económica a estos centros sigue dependiendo de ayudas públicas, patrimonio y apoyo familiar, además de la evolución de las tarifas.

Por CCAA

País Vasco se mantiene en el podio: es la región con el precio medio más elevado anotando los 2.757 euros al mes.

Le siguen Cataluña (2.286 euros), Madrid (2.244 euros), La Rioja (2.199 euros) y Comunidad Valenciana (2.197 euros).

En el lado opuesto, está Extremadura que presenta el precio más bajo con un total de 1.749 euros al mes, seguida de Castilla-La Mancha (1.810 euros), Aragón (1.917 euros), Asturias (1.927 euros) y Galicia (1.945 euros).

El precio, según el estudio, sigue mostrando una gran dispersión territorial: entre la comunidad más cara y la más económica hay una diferencia de 1.008 euros mensuales.

Igualmente, esta tendencia alcista muestra signos de contención y se sitúa por debajo de la evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC).

Entre 2025 y 2026 el precio de una plaza en una residencia de mayores subió un 1,7%, un incremento que está por debajo de la tasa anual del IPC del 2,9% registrada a cierre de diciembre de 2025.

Según el informe, esta contención de precios responde principalmente al enfriamiento de la demanda, que ha frenado la capacidad de los centros privados para aplicar precios más agresivos.

Algo que le diferencia del precio del alquiler que ha disparado su coste un 44,5% en comparación con hace cinco años, según los datos recopilados por el Observatorio del Alquiler.

A cierre de 2025, el precio de alquilar una vivienda completa superaba los 1.184 euros frente a los 819 euros que se registraban en 2021. Mientras tanto, la demanda continúa muy por encima de la oferta y cada vez se dispone de menos margen para asumir nuevas subidas de precios.