El tamaño del mercado mundial de medicamentos para el alzhéimer rozó los 4.080 millones de dólares en 2025 y se prevé que alcance los 4.280 millones en 2026 y los 6.380 millones en 2034, creciendo sólo una tasa compuesta anual del 5,10% entre 2026 y 2034.
El fracaso de los ensayos clínicos está detrás de esta ligera subida. Y es que aunque el número de candidatos en investigación clínica aumenta continuamente, los expertos prevén que la alta tasa de fracasos limitará el crecimiento del mercado. Así lo señala un reciente estudio de la firma de consultoría e investigación de mercado Fortune Business Insights.
Además, la incertidumbre y la interrupción de los ensayos clínicos de medicamentos dan como resultado una disponibilidad limitada de medicamentos para tratar la enfermedad.
Esto también aumenta el costo de la investigación y el desarrollo, lo que a su vez obstaculiza el crecimiento del mercado.
El informe pone como ejemplo a Roche, que en 2024 cerró finalmente el ensayo clínico de su fármaco experimental contra el Alzhéimer, gantenerumab. Este le generó unas pérdidas de 2.000 millones de dólares. El candidato no logró mostrar resultados prometedores en la desaceleración de la progresión de la enfermedad en dos ensayos farmacológicos.
Otra de las razones de la futura limitación del mercado es el alto coste de los tratamientos contra el alzhéimer.
Además, esta enfermedad supone un problema importante de salud pública con crecientes costes indirectos debido a la carga que supone el cuidado informal y no remunerado y la pérdida de productividad laboral.
Etapas tardías
La mayor parte de los fracasos de los ensayos se producen en fase III (el paso previo antes de solicitar la comercialización a las agencias regulatorias), lo que genera un importe aún más elevado de pérdidas para las compañías.
Un estudio de la consultora Mordor Intelligence precisa que, ante la alta tasa de fracasos, los inversores están valorando el mayor riesgo. Así, están aumentando las participaciones de capital exigidas y las contingencias de hitos.
De hecho, las biotecnológicas de tamaño mediano están cambiando de estrategia. En lugar de desechar los fármacos que fallan en los ensayos, reutilizan esa tecnología base para probarlos en combinación con otros tratamientos.
Además, la preocupación ha escalado hasta los responsables políticos, que temen sequías de innovación. Por eso, en algunos países se ofrecen incentivos fiscales ligados al éxito del ensayo.
Mercado
Aunque los hospitales y clínicas especializadas controlaron el 54,85% del mercado en 2025, su dominio se está reduciendo.
Se prevé que el sector de atención domiciliaria y pruebas remotas crezca un 13,75% anual hasta 2031, lo que posiciona a esta categoría como el principal motor del crecimiento del mercado.
Esto se ve impulsado por tecnologías como los autoinyectores para uso doméstico y la aprobación en julio de 2026 de la inyección subcutánea LEQEMBI IQLIK como dosis de inicio, eliminando la necesidad de que los pacientes acudan constantemente a hospitales de día.
Por áreas geográficas, América del Norte dominó el mercado de medicamentos para el alzhéimer en 2025. Anotó el 45,10% de los ingresos, impulsado por el acceso temprano a los medicamentos biológicos autorizados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).
Europa ofrece un "panorama maduro pero fragmentado", añade el estudio de Mordor Intelligence.
Por ejemplo, los fondos de enfermedad de Alemania cubren las pruebas de biomarcadores en sangre y se posiciona a la cabeza en el acceso a este diagnóstico por delante de la mayoría de los países de la Unión Europea (UE).
En cambio, los países de Europa del Este (Bulgaria, Hungría, Rumanía...) están más atrasados en la adopción terapéutica debido a los limitados presupuestos de atención especializada, aunque se benefician de los fondos estructurales de la UE permitiendo financiar el despliegue de nuevas tecnologías de neuroimagen.
