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Las claves

El medicamento oncológico camizestrant, indicado para cáncer de mama, va camino de convertirse en el próximo superventas de AstraZeneca en un momento en que la pérdida de patente del actual pone en riesgo la fulminante trayectoria de la compañía británica.

Un análisis de Bank of America estima unos ingresos iniciales de 1.000 millones de dólares anuales (860 millones de euros), un pico de 3.000 millones (unos 2.600 millones de euros) con la indicación actual y hasta 7.500 millones de dólares (casi 6.500 millones de euros) si se aprueban otras indicaciones.

Camizestrant fue aprobado por la Comisión Europea el pasado julio, mientras que en Estados Unidos la autorización llegó a finales de la semana pasada.

Está indicado para cáncer de mama localmente avanzado o metastásico positivo al receptor de estrógeno y negativo al HER2, los dos principales biomarcadores de este tumor, tras la detección de una mutación en el gen ESR1.

Este gen es el que codifica el receptor de estrógeno. Las pacientes con esta mutación desarrollan resistencia a las terapias endocrinas, el estándar en este tipo de tumores, y tienen un peor pronóstico.

La aprobación se basa en los resultados del ensayo clínico 'Serena-6', que mostró una reducción del 55% del riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en comparación con las pacientes tratadas con inhibidores de la aromatasa.

Los datos de supervivencia global siguen en evaluación (por eso, en EEUU hubo cierta reticencia a su aprobación) pero son igualmente prometedores.

Es con esta indicación que camizestrant tiene 'asegurados' ya unos ingresos potenciales de 1.000 millones de dólares y un pico de 3.000 millones, que puede variar si los fármacos de la misma familia (los degradadores selectivos del receptor de estrógeno o SERD) que está ensayando la competencia llegan a buen puerto.

Este mercado potencial puede crecer más del doble si los ensayos del medicamento como tratamiento adyuvante muestran su potencial en fases más tempranas de la enfermedad: como prevención de la reaparición del tumor tras la cirugía.

Buen momento para comprar

Bank of America concluye que es un buen momento para comprar acciones de AstraZeneca. Además de las buenas perspectivas con este antitumoral, el 'pipeline' de la compañía se complementa con tozorakimab, un medicamento para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que puede generar hasta 5.000 millones de dólares en ingresos, y Dato-DXd, otro oncológico, para cáncer de pulmón.

Con estas previsiones se alejan los nubarrones que aparecían en el horizonte del laboratorio británico.

La compañía aspira a alcanzar una facturación de 80.000 millones de dólares (unos 69.000 millones de euros) para 2030. Pero el vencimiento de la patente de su fármaco estrella y el anuncio de una polémica fusión han disparado las dudas de los inversores.

Farxiga, el nombre comercial de la dapaglifozina, genera unas ventas superiores a los 8.000 millones de dólares anuales.

Es lo que se conoce como anticoagulante oral de acción directa, una familia de medicamentos que venían a sustituir al Sintrom y otros anticoagulantes clásicos.

En primavera, la patente de Farxiga venció en EEUU y en los próximos dos años lo hará en Europa y Latinoamérica, propiciando la aparición de versiones genéricas de dapaglifozina y una disminución inmediata de los ingresos de AstraZeneca por este fármaco.

Por otro lado, a principios de agosto se anunció que el laboratorio británico estaba estudiando una posible fusión con la farmacéutica estadounidense Bristol-Myers Squibb (BMS).

Los analistas se mostraron escépticos ante esta posibilidad, pues no veían ventaja alguna para la británica en esta fusión.

Mientras que AstraZeneca tiene un potente perfil de innovación y sus beneficios siguen creciendo a doble dígito, BMS alberga dudas de su proyección futura por el vencimiento de patentes de sus principales activos.

Según la propia Bank of America, los inversores podían percibir esta posible fusión como una señal de desconfianza de la propia AstraZeneca hacia su cartera de productos o que necesitara impulsar su crecimiento para afrontar la expiración de las patentes.