En un escenario marcado por la huelga médica y la crisis en Ceuta, Javier Padilla defiende el valor del diálogo con el sector pese al "ruido político". El secretario de Estado de Sanidad afronta el último año de legislatura con el nuevo Estatuto Marco, la Ley del Medicamento y Ley Antitabaco camino de las Cortes. Y deja la pelota de su futuro en el tejado del Congreso.
Padilla atiende a EL ESPAÑOL e Invertia en el Palacio de la Magdalena, en Santander. El médico de Atención Primaria participa allí en el 25º Encuentro de la Industria Farmacéutica Española, que organiza Farmaindustria.
En la charla, el secretario de Estado hace un repaso de la actualidad sanitaria y avanza algunas novedades, como, por ejemplo, que el real decreto con las nuevas condiciones laborales de los residentes sanitarios está a punto de enviarse al Consejo de Estado. Y, por tanto, podría estar aprobado antes de que acabe 2026.
El proyecto de ley del nuevo Estatuto Marco ya está camino del Congreso.
El trabajo ministerial está hecho después de 23 años. Hay una actualización del Estatuto Marco con acuerdo con la gran mayoría de los sindicatos del ámbito de negociación.
Ahora toca el momento del Congreso de los Diputados y de que aquellos parlamentarios que han sido muy críticos durante el proceso digan verdaderamente si están dispuestos a no dar tramitación a un texto que recoge cosas que, si hubieran sido aprobadas de manera independiente, habrían sido celebradas como un gran avance.
La pelota está en ese tejado.
¿Qué feeling le dan los grupos parlamentarios en los primeros contactos que ya tienen que estar teniendo lugar?
Este texto está muy teñido del ruido que en muchas ocasiones hay fuera. Los grupos están intentando aguantar posicionamientos hasta que no tengan más remedio.
Es una actitud totalmente entendible por su parte. Dicho lo cual, hay que esperar a que el texto esté publicado para poder hablar de manera totalmente abierta.
Los médicos han vuelto a convocar una nueva huelga ante la norma. ¿Cuál puede ser el efecto de la protesta?
Una vez aprobado por el Consejo de Ministros, la próxima decisión está en manos del Congreso de los Diputados. Puede haber una situación un poco paradójica en la que profesionales dependientes de comunidades autónomas hagan una huelga al Ministerio de Sanidad por un texto que está en tramitación en el Congreso de los Diputados, ¿no?
Hay otro elemento que me parece clave. Una parte muy relevante de sus reivindicaciones se han ido aprobando en diferentes comunidades autónomas por medio de la negociación en las mesas sectoriales.
"Puede haber una situación un poco paradójica, en la que profesionales dependientes de CCAA hagan una huelga a Sanidad por un texto que está en el Congreso, ¿no?"
Desde el principio, hemos dicho que muchas de las cosas que nos pedían eran competencia de las comunidades autónomas. Era algo que nos habían trasladado las propias autonomías y ahondar en esa vía podía acabar inhabilitando el conjunto del texto.
Además, nosotros siempre hemos dicho que, independientemente del ruido o del coste político que pudiera tener, no íbamos a renunciar a acciones o reformas que nos parecieran que eran de un calado y de una necesidad importante.
Ahora bien, hay elementos que sí que dependen al 100% de nosotros. Uno de ellos es la reforma del real decreto que regula la relación laboral especial de los residentes en Ciencias de la Salud.
El de los MIR.
El MIR, EIR, FIR, PIR... A ese respecto, vamos a afrontar el último trámite -mandar al Consejo de Estado- el correspondiente real decreto. Entre otras cosas, elimina las guardias de 24 horas y recoge el tope horario al número de guardias, el incremento salarial o el aumento de todos los mecanismos de protección y prevención en el ámbito de los riesgos psicosociales.
De esta manera, podemos llegar a un punto en el que las guardias de 24 horas se eliminen antes en los residentes que en los médicos especialistas.
Es más, podemos llegar a la situación en la que la primera guardia de 24 horas que haga un médico sea cuando ya es especialista y haya terminado la residencia.
Y esto es una situación que estamos muy cerca de que pueda producirse. El real decreto depende solamente de nosotros. Es un texto que se ha compartido, se ha trabajado con todo el mundo habido y por haber y que va a pasar ya a la tramitación por parte del Consejo de Estado.
En cualquier caso, los enfrentamientos no sólo han sucedido con los médicos. El resto de los sindicatos también ha protestado por cómo se ha cerrado el Estatuto Marco.
Cuando llegamos al acuerdo con los sindicatos, sabían que había algunos aspectos relacionados con... elementos 'frontera' que no eran solamente competencia nuestra y que podían acabar con alguna modificación.
Así se lo hemos trasladado a ellos. Y hemos trabajado para que las modificaciones fueran las menores posibles y, en todo caso, estuvieran vinculadas a la entrada en vigor de elementos relacionados con la jubilación parcial o la jubilación anticipada, que pudieran depender de otras de otras dependencias,
"Haber llegado con los sindicatos a un acuerdo no quiere decir que estén totalmente de acuerdo con todo el Estatuto Marco"
Siempre hemos sido transparentes. El Estatuto Marco es un texto complejo que se ha trabajado con muchos ministerios .
Haber llegado con los sindicatos a un acuerdo no quiere decir que estén totalmente de acuerdo con todo el Estatuto. Eso es lo que siempre se dice, ¿no? Que un buen acuerdo es aquel que no deja plenamente satisfecho a ninguna de las personas que forman parte de él.
Ahora bien, creo que los sindicatos también han manifestado que los avances globales del Estatuto Marco son necesarios, son satisfactorios y que tienen que salir adelante.
¿Confía en que la norma salga adelante? Juegan en su contra tanto la oposición como el tiempo.
Hay tiempo para que salga adelante, sin ningún tipo de lugar a dudas.
¿Hay tiempo también para que salga adelante la Ley del Medicamento?
Sí. Y la de Pacientes.
En el caso de la del medicamento... ¿Cuáles son las impresiones parlamentarias que está generando?
De momento, creo que hay un cierto desconocimiento. Que es lógico. Es lo normal ante un texto muy largo. Y para poder trabajarlo hay que tener unas grandes capacidades técnicas, es muy complejo.
Pero creo que los grupos parlamentarios que manifestaban algún tipo de oposición lo hacían amparados en las manifestaciones realizadas por parte del sector al borrador que se publicó en la fase de audiencia.
Ese rechazo ha desaparecido. O, al menos se ha matizado. Ha habido un acercamiento de posiciones. Lo razonable es pensar que ese acercamiento de posiciones va a tener su efecto en los argumentos y posiciones de los grupos parlamentarios.
Desde que se publicó borrador -y antes- hasta que se ha aprobado el texto final, hemos tenido reuniones con todo el sector. Estoy hablando de organizaciones de pacientes, organizaciones profesionales, organizaciones sociales, los colegios profesionales, compañías farmacéuticas...
Hemos demostrado que, cuando nosotros sometemos una norma a audiencia, no lo hacemos solamente por imperativo jurídico, sino para que la norma se vea modificada y enriquecida con las aportaciones que llegan por parte de toda la población y de las organizaciones. Creo que no hay más que ver las reacciones al borrador y las reacciones al texto final.
"Hemos desvestido de complejidad política la Ley del Medicamento. Y puede ser que eso elimine parte del ruido político"
También hay que tener en cuenta que es una ley tremendísimamente técnica porque los elementos más políticos se han aprobado con anterioridad. El reconocimiento de la innovación incremental, la confidencialidad de precios y la reforma del copago ya están aprobados.
Hemos desvestido de complejidad política, o al menos de artefacto político, el texto. Y puede ser que eso elimine una parte del ruido político.
Queda también la Ley Antitabaco y toda la normativa pendiente en esa materia, uno de los buques insignia del Ministerio.
Que se debatirá sin ningún tipo de lugar a dudas en el Congreso.
Hay colectivos sanitarios que consideran que esa ambición que se mostró al principio se ha quedado a medio camino en algunos conceptos.
Nosotros queríamos tener antes la Ley del Tabaco. Y si no ha sido así es por un motivo. En Europa, hay un nivel de protección muy grande ante cualquier modificación de la legislación contra el tabaco.
Esto, creo que hay que decirlo de manera abierta, es una victoria del lobi del tabaco. Ha conseguido que una parte importante de los procedimientos administrativos y legislativos que se hacen sobre la normativa de tabaco tengan un freno en Europa, que impide una regulación más ágil.
No es una sorpresa, sabemos que los lobis del tabaco tienen una mayor capacidad de impacto y de incidencia política. Y que tienen muchos esfuerzos centrados en Europa.
En el caso del real decreto sobre la normativa de productos relacionados con el tabaco, está en el Consejo de Estado desde principios de agosto. Es esperable que vuelva dentro de poco y se pueda aprobar.
Ese texto limita las bolsitas de nicotina y prohíbe los saborizantes y los aromatizantes en el tabaco. Y equipara los nuevos productos del tabaco a los clásicos en materia regulatoria.
Dentro de la ley antitabaco, nuestra mayor ambición, y que ha supuesto un choque en la coalición, es el empaquetado genérico. Lo meteremos como enmiendas en la tramitación parlamentaria y ya está.
No hay acuerdo en el punto por parte de la coalición y las leyes no son de un ministerio, sino de todo el Gobierno. Seguiremos impulsándolo a nivel parlamentario.
¿Cómo ve su relación con los colectivos sanitarios? Parece que ha empeorado...
En términos generales, tengo una muy buena relación con todo el mundo.
Cuando estuve en Ceuta, fui al cambio de guardia de los médicos de urgencias, al cambio de turno de las enfermeras de urgencias, he hablado con todo el mundo... He ido a recopilar acciones que se querían hacer y posteriormente les he contado: "Mira, hace una semana hablamos esto, esto, esto y esto. Esto se ha hecho, esto se va a hacer, esto no se va a hacer porque no consideramos que sea preciso". Yo siempre he tenido ese tipo de relaciones.
Otra cosa es que una de las cosas que se ha hecho durante esta legislatura ha sido ampliar, por decirlo de alguna forma, los sujetos profesionales con los cuales se tenía interlocución y ocupación de manera activa por parte del Ministerio de Sanidad.
Históricamente, no es que el Ministerio de Sanidad se haya preocupado mucho por los técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, ni siquiera por el conjunto de la enfermería. Había una infrarrepresentación en el ámbito de la ordenación profesional por parte del Ministerio, y se ha creado el Comité de Cuidados en Salud.
Dudo que hubiera habido anteriormente un secretario de Estado que iba al Congreso de la Asociación Española de Técnicos Superiores y de Técnicos de Cuidados de Auxiliares de Enfermería.
Ahora bien, si de lo que estamos hablando es de la relación con sindicatos corporativos de profesiones concretas, está claro que ahí evidentemente tenemos divergencias de opiniones en muchos aspectos que debatimos.
Pero si luego veo al secretario general del CESM en un acto de no sé qué, pues evidentemente le saludo con total normalidad.
¿Le mantienen todavía en los grupos de WhatsApp de médicos?
(Sonríe) Uno de los problemas que tengo es que no me voy de un grupo de WhatsApp nunca. Soy de esa especie que no sabe irse de algunos sitios.
¿También está en los que le critican?
Sí, en alguno de ellos también, sin ningún tipo de problema. Y en alguno contesto.
Se nos quedaba en el tintero la Ley de Gestión Pública, que salió del Consejo de Ministros en mayo.
No es una ley que vaya muy probablemente a concitar el número de apoyos suficientes en el Congreso. Pero sí que queremos que cada grupo se tenga que posicionar.
"La Ley de Gestión Pública no es que vaya muy probablemente a concitar el número de apoyos suficientes en el Congreso"
Que elijan qué es lo que consideran que tiene que ser la gestión prioritaria: si la de los profesionales estatutarios del Sistema Nacional de Salud (SNS) o la de Quirón.
Ha mencionado usted antes la gestión sanitaria de Ceuta. Ha habido dos discursos sobre este asunto: el del Ministerio de Sanidad, que decía que había una situación que estaba bajo control y que no ha habido colapso de ningún tipo. Pero luego está la versión de los profesionales sanitarios, que denuncian una crisis de recursos. ¿Qué es lo que ha pasado?
Lo que ha habido son dos discursos: uno con datos y uno sin datos. El que tenía datos era el que nosotros hemos enarbolado y hemos pedido que cualquier otro discurso que fuera divergente aportara algún mínimo dato. No hemos conseguido que nadie lo haga.
He ido a reunirme no sólo con los sindicatos y los colegios, que también. Estuve en el pase de guardia de urgencias a las 8 de la mañana del día 3 de septiembre. Y les pregunté qué tiene que haber aquí para mejorar los elementos relacionados con la atención.
Me dijeron cuatro aspectos. Una mejor coordinación con los dispositivos que se estaban abriendo de alojamiento a migrantes. Que hubiera la posibilidad de hacer una especie de fast-track o de triaje previo solamente a la población migrante para que muchas de las atenciones, que son de bajísima complejidad, sean rápidas.
También poder garantizar que cuando había pacientes con alguna patología crónica tuvieran acceso a su medicación en el momento del alta. Y conseguir traductores o algún servicio de traducción.
Volví una semana después y ya teníamos montado el órgano de coordinación con los dispositivos, ya existía un fast-track para la población migrante con tres nuevos médicos que habíamos contratado. Además se habían habilitado los mecanismos para dar la medicación en los casos que teníamos identificados de patología crónica, muy especialmente diabetes y epilepsia, que eran las que más nos podían preocupar. Y ya estaba en marcha la creación del sistema de traducción para Atención Primaria.
Esas son las demandas reales que hemos tenido encima de la mesa. He tenido reuniones en las cuales se han dicho cosas como "no ha habido refuerzos porque me lo ha dicho una persona que trabaja en Urgencias".
Pero, claro, yo lo que les digo es: si estás representando a un colectivo entero, la mínima responsabilidad que pido es atenerse a datos que sean mínimamente falsables.
El equipo directivo que hay en Ceuta, además de ser excepcional en lo profesional, es muy abierto. Se le puede pedir información y esa información la van a dar. Yo creo que hay gente que está intentando dirimir otras reivindicaciones aprovechando una crisis humanitaria de altísima gravedad.
Ahora mismo estamos trabajando en un acuerdo con alguna de las organizaciones que están en Ceuta para para crear un dispositivo prehospitalario para actuar en lugares en los que deberían hacerse atenciones que no son hospitalarias.
¿Una suerte de hospitales de campaña, quiere decir?
En absoluto, porque un hospital de campaña se pone cuando tienes un déficit de capacidad hospitalaria. No lo tenemos, tenemos la mitad de las camas libres. A los hospitales tienen que llegar cosas que tienen que llegar a los hospitales. Y las heridas u otras cosas similares se pueden gestionar antes de llegar a los hospitales. Y así no se sobrecarga a los que trabajan en ellos y se atiende a los pacientes en zonas cercanas.
Los dispositivos de asistencia en los alojamientos han sido claves para nosotros, porque allí ya se presta asistencia sanitaria.
Ahora bien, yo también quiero hablar de una especie de huida hacia adelante. Parece que todos nos hemos olvidado de quienes hace unas semanas estaban hablando de una especie de apocalipsis epidémico que se iba a desatar en la ciudad de Ceuta.
"Han pasado semanas en Ceuta y no ha habido ese apocalipsis epidemiológico que muchos estaban vaticinando"
Pues bien, han pasado las semanas y no ha habido ese apocalipsis epidemiológico que muchos estaban vaticinando y parece que ahora ninguno de los que dijo eso en ese momento vaya a rendir el más mínimo número de rendición de cuentas ni a pedir disculpas por hecho un uso espurio de las enfermedades infecciosas como, digamos, elemento distorsionador o de inestabilidad en el ámbito sanitario.
Estamos en la de seguir ordenando los servicios sanitarios para dar respuesta y vacunar. Este lunes se vacunó a casi 600 personas en colaboración con la ciudad autónoma: 298 menores de edad, 284 mayores de edad por parte del Ingesa.
Esperamos que, según se vayan terminando los expedientes, se vaya resolviendo el problema fundamental, que no es sanitario, que es de una gente que ahora mismo está en Ceuta y que no debería estar en Ceuta.
Dicho esto, también aliviaría bastante la situación de Ceuta en general que el Partido Popular aceptase el traslado de los 500 menores inmigrantes que el Ministerio de Infancia ya ha dicho que están en disposición de trasladar.
Que eso no quiere decir que se vayan a quedar, eso quiere decir que esos expedientes hay que gestionarlos y que ahí hay unas garantías judiciales a ese respecto.
No puedes filiar y elaborar los expedientes de gente que está en una playa o a gente que está en el monte en Ceuta, tienen que estar en un dispositivo. Cualquiera que haya conocido esos dispositivos ve que allí está mucho más ordenado, que se les identifica, se les hace el triaje y eso es fundamental para la labor que tiene que hacer la Policía. Y posteriormente esos expedientes darán lugar, en su grandísima mayoría, a órdenes de expulsión y a la regulación del asilo de quienes corresponda.
Si no recuerdo mal, el Ministerio de Sanidad reforzó sus efectivos sanitarios con entre 90 y 100 personas.
Sí, el número es variable dependiendo del día porque además hay que tener en cuenta que el mes de agosto es de mayor complejidad para la contratación. Cualquier profesional que está libre ya tiene apañado, digamos, su trabajo veraniego o sus cosas.
Lo que más se ha contratado han sido técnicos en cuidados auxiliares de enfermería y enfermeras. Además eran las que había mayor disponibilidad de contratación. Al principio, se contrató para un mes porque no sabíamos a lo que nos exponíamos. Posteriormente, las contrataciones se ampliaron a tres meses.
Y estamos trabajando con los sindicatos para, en el ámbito de la Mesa Sectorial, poder negociar algún elemento de reconocimiento para todas las personas que están trabajando en estos dispositivos.
Da la impresión de que el Gobierno llegó tarde a la crisis de Ceuta. ¿Usted qué piensa al respecto?
El Ministerio de Sanidad no llegó ni tarde ni pronto, porque ya estábamos allí. Desde el día 30 a las dos de la tarde, ya estábamos trabajando en el refuerzo del 061, la respuesta asistencial, etcétera.
Sí que creo que hay acciones que se están tomando ahora que nosotros... Fuimos los primeros en levantar la voz sobre la necesidad de alojamientos para los inmigrantes para poder procesar los expedientes. Pero también para dar mayor salubridad e higiene.
Uno de los elementos que también han ocurrido ha sido que se ha confiado en que la ciudad iba a ser colaboradora e iba facilitar los dispositivos que se dieron en 2021, y que no se han dado ahora.
Si volviera a ocurrir la misma situación quiero creer que muy probablemente no se esperaría esa colaboración y que se garantizarían esos dispositivos desde el primer momento.
Recientemente, el Gobierno se negó a financiar dos medicamentos contra el alzhéimer. Ha habido muchas protestas de especialistas y asociaciones de pacientes. ¿Van a estar en algún momento finalmente financiados en España?
Bueno, yo quiero recordar que la propuesta de financiación la llevó el Ministerio de Sanidad a la Comisión de Precios. Y en ese órgano colegiado están incluidos otros ministerios y las comunidades autónomas, y se decidió no aceptarla.
Ahora bien, toda decisión de financiación tiene a dos actores, al menos: el que presenta una oferta, que puede ser más o menos razonable, y quienes hacen la evaluación.
Pero también quiero recordar que estamos hablando de medicamentos con un valor añadido que genera unos niveles de incertidumbre muy importantes. Y unas cargas en términos de pruebas complementarias que pueden hacer que compitan con pacientes que necesitan esas pruebas complementarias.
Nuestra apuesta es seguir trabajando con las empresas que quieran seguir avanzando en la negociación. Para llegar a un acuerdo que permita que podamos seleccionar de manera muy concreta los pacientes en los cuales la evidencia sea un poquito más sólida que en el resto de la población. Y que eso además se revierta en una generación de datos que nos permita resolver esas incertidumbres.
Dicho lo cual, yo he dicho siempre lo mismo: el Ministerio de Sanidad fue el que llevó este medicamento para ser debatido, pero con una posición que defendía su financiación.
También está el rechazo constante del Gobierno a financiar Ozempic y Mounjaro para la pérdida de peso. ¿Tiene algo que ver el Ministerio de Hacienda en ello?
No. O sea, no es sólo Hacienda. De hecho, generalmente son las comunidades autónomas quienes asumen la carga del gasto.
Es muy evidente que estos medicamentos van a estar incorporados a la financiación pública, la duda es para quién. Ahora la respuesta es: para pacientes diabéticos que se beneficien de la pérdida de peso, etcétera, etcétera.
El asunto también está en que las respuestas basadas en medicamentos no pueden ser las únicas que se den en el ámbito de la obesidad.
No puede ser que vivamos en una sociedad que por un lado te da el alimento ultraprocesado y por otro te da la medicación para adelgazar. Es una especie de dicotomía totalmente chocante, difícil de conciliar.
También hay que ajustar las expectativas de una industria que ha visto en esto un mercado con muchos ceros. Ahora mismo se habla de que en torno a un 11% de la población estadounidense está consumiendo ese tipo de medicamentos. Hay que llegar a unas negociaciones y sobre todo a unos esquemas de financiación que sean razonables. Pero nosotros sí creemos que pueden jugar un papel en el porfolio del Sistema Nacional de Salud.
Usted ya ha anunciado que deja su carrera parlamentaria y no seguirá a Mónica García como candidata de Más Madrid en las elecciones autonómicas. Dado que ella tendrá que dejar antes el departamento... ¿Se ve como ministro de Sanidad 'temporal' hasta final de legislatura, sea cuando sea eso?
Los niveles de incertidumbre son muy grandes. Yo seré secretario de Estado. Otra cosa es que en algún momento haya que hacer otra cosa coyunturalmente. En cualquier caso, creo que cualquiera que me conozca sabe que las singularidades de la Secretaría de Estado definen mucho mejor mi persona que otra posición.
Yo voy a terminar la legislatura en el Ministerio de Sanidad y luego ya dije que no voy a seguir la carrera en el ámbito parlamentario. Para el ámbito de la gestión yo estoy siempre abierto. Tengo además la suerte de tener la mejor profesión del mundo, que es la de médico de familia; ahí siempre tengo un lugar.
Tengo también la suerte de haber disfrutado de una experiencia que ya va para tres años en la posición que probablemente sea la de mayor expertise en el ámbito de la política sanitaria que uno puede tener, que es la de la Secretaría de Estado. Y sin ningún tipo de lugar a dudas eso también tendrá unas repercusiones en mi futuro profesional.
