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Las claves

"Yo vengo de tratar absolutamente todos los tumores con un fármaco y ahora doy a cada paciente una terapia diferente aun siendo el mismo tumor. Ya no tratamos tumores, tratamos pacientes".

Con estas palabras, María Jesús Rubio, oncóloga en el Hospital Universitario Reina Sofía e investigadora del grupo 'Nuevas terapias en cáncer' del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic), describe el cambio que está viviendo el manejo del cáncer.

Ese cambio comenzó lentamente, a principios de siglo, con la aparición de los primeros anticuerpos monoclonales. Pero es ahora cuando se está acelerando, con un puñado de nuevas —y muy prometedoras— estrategias llamadas a revolucionar el panorama de tratamiento futuro.

Desde los avances en inmunoterapias hasta las prometedoras vacunas terapéuticas contra el cáncer, pasando por la revolución de los anticuerpos conjugados y las CAR-T, son desarrollos novedosos que están llamados a impactar en tumores donde hasta hace poco había pocas posibilidades de tratamiento.

Y en conseguir que este futuro se convierta en realidad, España juega un papel fundamental. Nuestro país acoge el mayor número de ensayos clínicos de la Unión Europea, gran parte de ellos dedicados al cáncer.

Rubio lleva tiempo trabajando con los llamados anticuerpos conjugados. Se trata de una combinación de anticuerpo monoclonal y quimioterapia. Gracias al primero, la molécula llega a las células cancerígenas pero no al resto del cuerpo. Con el segundo se alcanza un gran poder de destrucción.

"Ahora mismo hay un boom en estas terapias", señala. Algunas de ellas han sido ya aprobadas pero la mayoría están por llegar.

Uno de los últimos que está ensayando se llama trastuzumab pamirtecan o BNT323 y se dirige a cáncer de endometrio.

"Estamos incluyendo pacientes que sobreexpresan la proteína HER2", un marcador común también en cáncer de mama y en hasta el 30% de los tumores de endometrio.

El fármaco "tiene un rango de respuestas del 47,9%, una duración importante de la repuesta y una mediana de duración de hasta 11 meses en pacientes que están muy politratadas", explica a EL ESPAÑOL-Invertia.

En la actualidad, el tratamiento estándar es la combinación de quimio e inmunoterapia. "Quienes reciben inmunoterapia en primera línea y luego el tumor progresa veían que afectaba a tratamientos posteriores, pero este fármaco ha logrado respuesta".

Junto al Reina Sofía participan otros ocho hospitales españoles de Madrid, Cataluña, País Vasco o la Comunidad Valenciana.

Otros fármacos se reparten hasta en una veintena de centros. Es el caso de pumitamig, un "anticuerpo biespecífico, es decir, que puede unirse a dos dianas a la vez, a diferencia de la inmunoterapia clásica", explica Jorge Bartolomé, director de la Unidad de Terapias Experimentales del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico San Carlos.

"Por un lado, se dirige a PD-L1, una molécula que el tumor utiliza como un freno al sistema inmunitario. Pumitamig es capaz de bloquear esa señal para que el cuerpo recupere la inmunoterapia".

Por otro, se une a otra molécula, VEGF-A, "que favorece la angiogénesis", es decir, la creación de vasos sanguíneos que alimentan a las células tumorales. Al atacar dos dianas, el fármaco logra una alta eficacia.

Las vacunas, en el foco

"Hay que ser prudente, pero la tasa de respuesta es muy llamativa. Su desarrollo está avanzado en cáncer de pulmón no microcítico, también en cáncer de mama triple negativo y otros tumores sólidos".

De hecho, el programa de ensayos de este fármaco en nuestro país incluye nada menos que siete estudios. "Nosotros ya tenemos cuatro pacientes en tratamiento, pero el reclutamiento está todavía abierto. Estamos en una fase precoz pero los datos son muy prometedores. Si la inmunoterapia revolucionó el tratamiento oncológico hace 15 años, esto supondrá una nueva generación de inmunoterápicos".

De estas nuevas y prometedoras estrategias, la que más atención mediática ha generado han sido las llamadas vacunas. No se trata de inoculaciones preventivas: se administran una vez el tumor ha sido eliminado quirúrgicamente para evitar recaídas.

Este mes, Moderna y MSD anunciaron que los análisis intermedios de la vacuna para el melanoma han logrado sus objetivos de tiempo hasta la recurrencia y la progresión de la metástasis.

Los datos anteriores hablaban de una reducción de este riesgo de, como mínimo, el 50%. En España son seis hospitales los que están participan en el estudio en fase 3, el último antes de presentar el fármaco para su aprobación.

Este periódico pudo hablar con varias de las investigadoras cuando este ensayo se puso en marcha. Eva Muñoz, oncóloga del Vall d'Hebron que participa en el estudio, tenía altas esperanzas en los resultados.

De confirmarse los datos obtenidos en ensayos anteriores, explicaba, "estaremos hablando de un nuevo estándar de tratamiento y habría que secuenciar todos los tumores".

Porque los grandes avances en el cáncer irán acompañados de otros retos, no solo los farmacológicos.

"La IA ha llegado para quedarse y nos va a ayudar muchísimo", apunta María Jesús Rubio. "Analizaremos las muestras del tumor no en 15 días sino en tres minutos. Podrán llegar a cualquier sitio del mundo en pocos segundos, lo que nos va a permitir tener resultados y conocimientos del tumor antes".

El reto, para la investigadora, será conseguir que diagnóstico y tratamiento puedan llegar a "todos los sitios del mundo y todos los rincones. La medicina de precisión va a cambiar completamente".