El sistema de homologación vuelve a estar en el punto de mira. El anuncio del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades sobre la resolución de 30.303 títulos médicos encendió todas las alarmas hace unos meses, despertando una profunda preocupación entre los facultativos españoles por la magnitud de la cifra. Ahora, se ha visto envuelto en otra polémica.
El proceso se ha convertido en un absoluto caos. Según ha podido saber este diario, los solictantes extranjeros -la gran mayoría médicos y profesionales sanitarios- denuncian que no pueden iniciar dicho proceso sólo con el pasaporte pese a que la ley lo acepta.
En concreto, el Real Decreto (RD) 889/2022 -por el que se rige el sistema de homologación actual- permite iniciar este procedimiento con el pasaporte del correspondiente lugar de origen.
De hecho, hace unos meses, los propios profesionales podían identificarse y registrar su expediente adjuntando únicamente dicho documento de identidad. Algo que ha cambiado, según denuncia el colectivo de 'Homologación Justa Ya' a este diario.
Cuando los profesionales van a registrarse, la sede electrónica les comunica automáticamente que sólo serán válidos los documentos de identidad españoles (DNI o NIE) para presentar la solicitud.
Sí que es cierto que la página web precisa que puede actuar como representante una persona que disponga uno de estos. Pero en este caso, "se deberá aportar un escrito de autorización firmado por las dos partes junto con imágenes de los documentos de identidad de ambos", precisa el sistema.
"Cuando algunos solicitantes iniciaron este proceso e incluyeron el pasaporte, a los días les llegó un requerimiento de los papeles necesarios que debían presentar. Si no lo hacían se les podía cerrar el expediente", señala Cynthia Vargas, portavoz del colectivo.
Requerimiento enviado a los solicitantes que sólo presentaron el pasaporte.
Por su parte, el departamento ha desmentido que esto esté ocurriendo ahora. Universidades ha admitido que hubo problemas técnicos a principios de mes pero niega que haya todavía fallos.
"Actualmente, los solicitantes residentes en el extranjero pueden presentar su solicitud a través de la sede electrónica utilizando tanto el NIE como el pasaporte", argumentan desde el Ministerio a este diario.
"Como parte de las revisiones periódicas de calidad y seguimiento del procedimiento, durante la primera semana de agosto se identificaron algunos expedientes cuya tramitación requería ajustes. Estos escasos expedientes fueron corregidos de manera inmediata, asegurando el normal desarrollo del proceso para las personas afectadas", indican.
No obstante, tal y como puede comprobarse la sede electrónica sigue sin corregirse ya que la palabra pasaporte no se especifica en ningún momento. "Esto genera caos y confusión", añade Vargas.
Vía legal
El colectivo notifica que muchos profesionales se han visto afectados por este aparente error.
Ante este revuelo, la organización decidió consultar el tema a través de la vía legal.
"Con asesoramiento jurídico se redactó una carta alegando que el RD indica que se puede realizar el proceso con pasaporte y se presentó ante el Ministerio. Con esta presión, al menos, hemos conseguido que algunos expedientes se resuelvan favorablemente", indica Vargas.
No obstante, Vargas denuncia que hay muchos médicos en esta situación que, por desconocimiento, no lo están denunciando.
Reforma
El sistema de homologaciones lleva años generando polémicas: desde su atasco en la resolución de expedientes, la venta de citas ilegales y hasta la repentina homologación masiva de títulos.
Por este motivo, el equipo de Morant ha decidido reformar la norma. Alguna de las medidas que contempla el texto es que los colegios médicos participen en este proceso.
Una medida que no ha gustado a los facultativos extranjeros.
Este colectivo pide eliminar a los colegios y argumentan que aunque dichos informes sean definidos como "no vinculantes", su intervención puede generar conflictos de interés, criterios subjetivos y retrasos adicionales, como sucede actualmente.
Por ahora, el texto ya ha pasado por el proceso de audiencia pública y está recibiendo los correspondientes retoques. Cuando se haga oficial, se podrá comprobar si esta polémica medida sigue adelante.
