Entre el 2% y el 10% de la población adulta tiene el llamado hallux rigidus, una forma de artrosis en la articulación del dedo gordo del pie que causa un dolor intenso y pérdida de movilidad al caminar.
Se produce por el desgaste del cartílago de la articulación y la formación de picos óseos, que provocan una rigidez.
Entre las opciones de tratamiento se encuentra el uso de calzado especializado (con suela rígida o de tipo balancín), las plantillas ortopédicas, las infiltraciones con antiinflamatorios o, como última opción, la cirugía.
Pero un pequeño estudio realizado en el Hospital Universitario de Helsinki acaba de concluir que quizá es más beneficioso para el paciente una intervención quirúrgica.
Un equipo liderado por Mikko Miettinen, del Departamento de Traumatología y Ortopedia del centro, reclutó a 90 pacientes entre noviembre de 2021 y junio de 2024.
Se trataba de personas con una media de 58 años (la enfermedad suele comenzar a manifestarse a partir de los 50) y tenían un dolor moderadamente severo, de 6 en una escala de 0 a 10, y que no podían tener otras condiciones de importancia como artritis reumatoide.
A la mitad de ellos los sometió a una cirugía de fusión ósea o artrodesis metatarsofalángica, una cirugía que elimina el cartílago dañado y fusiona el hueso del metatarsiano con la primera falange.
Mejora notable del dolor
A la otra mitad los tuvo en una vigilancia activa del problema, que incluía formarlos sobre su condición y diversas opciones de calzado.
Un año después, observaron que el dolor era mucho menor en los pacientes sometidos a la cirugía. De una media de 6 puntos, había bajado hasta 1,3, casi 5 puntos por debajo.
En el grupo de las personas con vigilancia activa, el dolor apenas había mejorado: sólo tres décimas, hasta los 5,7 puntos.
Aquellos que pasaron por el quirófano notaron mejoras en casi todas las mediciones secundarias (11 de 12) que se incluyeron en el estudio, publicado en la revista Annals of Internal Medicine.
Entre estas mediciones se encontraba la funcionalidad del pie, la satisfacción y la calidad de vida, o el uso de analgésicos.
Los autores del trabajo, especializados en el manejo de la artrosis, destacan que esta era la primera vez que se compara la utilización de la cirugía frente al curso natural de la enfermedad o el tratamiento no quirúrgico, a pesar de ser el estándar.
No obstante, apuntan que, al conocer los pacientes qué tipo de intervención estaban teniendo, es posible que las expectativas hayan influido en el resultado.
Con todo, señalan que la cirugía de fusión ósea puede ser el mejor tratamiento para algunos pacientes con hallux rigidus.
