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Las claves

La alta concentración de personas en las zonas donde se verá mejor el eclipse solar total puede generar riesgos para la salud que deben de ser tenidos en cuenta, advierte el Ministerio de Sanidad.

Con motivo del trío de eclipses que podrán verse en la península ibérica entre 2026 y 2028, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (Ccaes) ha realizado una evaluación rápida del riesgo que puede suponer la observación del fenómeno astronómico.

Los riesgos son similares tanto en el eclipse total de este miércoles 12 de agosto, el también total que tendrá lugar el 2 de agosto de 2027 y el anular que ocurrirá el 26 de enero de 2028.

El Ccaes recuerda que el fenómeno no implica riesgos directos, pero sí hay otros "derivados de la observación inadecuada del sol, de picos de movilidad y aglomeraciones, y de factores ambientales propios de las fechas", desde las altas temperaturas hasta la presencia de vectores transmisores de enfermedades.

Los riesgos más obvios son los derivados de la observación del eclipse sin la protección adecuada. La exposición a radiación de longitudes de onda cortas puede provocar fotoretinitis o retinopatía solar, "con afectación preferente en las capas más externas".

Las manifestaciones clínicas más frecuentes de este daño son un escotoma central (un punto ciego o una zona de pérdida de visión en el centro del campo visual), la disminución de la agudeza visual, fotofobia, metamorfopsia (un síndrome que hace que las líneas rectas se vean curvadas) y discromatopsia (una alteración en la capacidad de distinguir y percibir los colores de forma correcta).

El Ccaes advierte que el daño puede producirse sin dolor, favoreciendo la sobreexposición inadvertida, pero que, una vez establecido, "es probablemente irreversible, por lo que la prevención resulta imprescindible".

Protección adecuada

La observación directa del eclipse sólo debe hacerse con unas gafas de protección adecuadas. Es necesario recordar que seis comunidades han ordenado la retirada de seis modelos de gafas por riesgo de lesiones oculares.

Los riesgos menos obvios relacionados con este fenómeno son los derivados por la concentración de personas. Y es que los eclipses atraen la curiosidad de una gran mayoría de la población, parte de la cual se desplazará a zonas donde podrá observarse en su totalidad.

Un ejemplo: en 2017 se pudo ver en Estados Unidos un eclipse total. El 88% de los adultos reconoció haberlo seguido, ya fuera en persona o a través de algún medio de comunicación. Unas 20 millones de personas se desplazaron de sus residencias habituales para observarlo, lo que provocó congestiones de tráfico y retenciones que duraron horas, así como un incremento en los accidentes de tráfico mortales.

En España, el eclipse total podrá verse desde Galicia a la Comunidad Valenciana, atravesando buena parte de la llamada 'España vaciada', que ha visto sobrepasar su ocupación hotelera. Muchas personas se desplazarán en vehículo a los mejores puntos de observación y se esperan aglomeraciones en los mismos.

Sanidad recomienda revisar con antelación el calendario vacunal y consultar con un profesional sanitario en caso de duda, pues la alta concentración de personas puede favorecer la transmisión de patologías como la enfermedad meningocócica aguda, el sarampión, la difteria, tosferina o Covid, todas prevenibles mediante vacunación.

También sugiere tomar precauciones en aquellas personas vulnerables a desarrollar enfermedad grave por virus respiratorios como la gripe o la Covid, y señala el riesgo de tétanos asociado a heridas o lesiones accidentales que puedan producirse.

Por otro lado, uno de los grandes protagonistas del verano, el calor, no nos abandonará este miércoles. Las temperaturas máximas alcanzarán los 39 ºC en Orense o los 38 ºC en Zaragoza. A última hora de la tarde, cuando tendrá lugar el eclipse, el calor habrá bajado pero seguirá siendo intenso.

El calor extremo y la exposición al sol tiene sus consecuencias: golpes de calor, deshidratación, quemaduras solares, agotamiento o la descompensación de enfermedades crónicas.

El Ccaes señala que el sol no afecta a todos por igual. La edad, el estado inmunológico y el fototipo del individuo, incluso el uso de determinados medicamentos, puede influir en las consecuencias para la salud.

Otro tipo de riesgos en zonas con aglomeraciones con el eclipse, especialmente en entornos rurales, periurbanos o donde haya aguas estancadas, son aquellas transmitidas por mosquitos o garrapatas.

Ha habido casos autóctonos de fiebre del Nilo Occidental, mientras que, al haber presencia del vector (el mosquito Aedes albopictus) en diversas áreas de la Península, existe el riesgo de infecciones de dengue y chikungunya. En el caso de las garrapatas, la enfermedad transmitida más común es la de Lyme, pero ya ha habido varias personas que han muerto en España por fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

La evaluación del riesgo elaborada por el Ccaes también llama la atención sobre posibles infecciones de transmisión sexual (ya que "contextos de alta densidad de población pueden favorecer conductas de riesgo") como clamidia, gonorrea, VPH, sífilis, linfogranuloma venéreo o VIH.

Además, recuerda que las altas temperaturas pueden favorecer brotes e intoxicaciones alimentarias, pues el calor es un elemento importante en el contexto de la seguridad alimentaria.

Por último, apunta al consumo de alcohol, tabaco y drogas como potencial peligro pues incrementan el riesgo de siniestros, lesiones, violencia, conductas de riesgo y problemas de salud agudos.