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Las claves

El cribado del cáncer de colon es una potente herramienta para reducir la mortalidad por este cáncer, el más común en España.

Un análisis de su impacto en el País Vasco arroja unos resultados demoledores: en 21 años, la mortalidad por este tumor se ha reducido un 29,6%, mientras que en la población a la que se dirige el cribado (aquella entre 50 y 69 años) lo ha hecho nada menos que un 50,1%.

El estudio, liderado por Luis Bujanda, del Instituto de Investigación Sanitaria Bio-Gipuzkoa, ha sido publicado este miércoles en la revista JAMA Network Open.

En el año 2009, el País Vasco introdujo un programa piloto de cribado de cáncer colorrectal, que consiste en la realización de una prueba de sangre en heces cada dos años.

A aquellas personas incluidas en el programa se les envía a domicilio un kit para la realización de la prueba, que tienen que devolver sin coste alguno. Si el resultado es positivo, se realiza una colonoscopia para confirmar o descartar el tumor.

No fue hasta 2014 que el programa alcanzó a toda su población objetivo, si bien la media de participación está en el 70%. Desde entonces hasta 2024, más de dos millones de personas han participado en él.

Los autores parten de datos de 2004 para evaluar cómo han evolucionado los diagnósticos y la mortalidad por cáncer colorrectal con la implantación del cribado.

Mayores de 70 años

De las 438.134 muertes por cualquier causa registradas en el País Vasco en dicho período, 16.298 (el 3,7%) fueron por este tumor.

En los 21 años analizados, la tasa de mortalidad ajustada por edad pasó de 32,8 muertes por 100.000 personas a 23,1, una reducción del 29,6%.

Ahora bien, en la población directamente afectada, es decir, las personas de entre 50 y 69 años, pasó de 39,7 a 19,8 muertes por 100.000 habitantes, una caída del 50,1%.

La mortalidad se redujo también entre las personas mayores de 69 años (un 19,6%), sugiriendo que estas también se benefician del programa de cribado pese a que no tendría por qué afectarles, en un principio.

Los autores han tenido en cuenta los cambios sociodemográficos (el envejecimiento de la población), así como el impacto de la pandemia de Covid.

Además, han enfrentado sus resultados con las estimaciones de mortalidad por cáncer colorrectal de no haber sido implantado el cribado.

En este caso, la disminución sería del 46,2% en el grupo de entre 50 y 69 años, y del 45,4% en de mayores de 70.

Aunque se trata de un estudio observacional y no puede inferirse causalidad, los autores creen que estos hallazgos "apoyan el beneficio a largo plazo de un programa de cribado organizado basado en la prueba inmunoquímica fecal [el test de sangre en heces] como estrategia de salud pública".

Por detrás de las mamografías

En un comentario al artículo en la misma revista, Uri Ladabaum, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, recuerda que el espectacular éxito del programa vasco se debe a la alta participación en el mismo, tanto entre las personas que devuelven el kit con la muestra de heces (70%) como las que se someten a una colonoscopia confirmatoria posterior (91%).

La participación es la gran paradoja de este cribado. Pese a ser el más diagnosticado en España (se estima que este año haya cerca de 44.132 nuevos casos de cáncer colorrectal, frente a 38.318 de mama y 34.908 de pulmón), son muchas menos las personas que, en proporción, se someten a la prueba en comparación con los otros cribados implantados a nivel nacional.

El 68% de las mujeres de entre 50 y 69 años declara haberse realizado una mamografía en los últimos dos años. Es una cifra menor que antes de la pandemia (cuando se alcanzó el 81,5%) pero mucho mayor que el 43% de aquellas que participan en el cribado del cáncer colorrectal, con notables diferencias entre comunidades autónomas.

En el caso del cáncer de cérvix, el 66,9% de las mujeres de 25 a 64 años se habían hecho una citología vaginal en los últimos tres años, y el 8,7% hace entre tres y cinco.

Todo esto mientras crece la incidencia del cáncer colorrectal, especialmente en la población joven. Este tumor es el que más aumenta en adultos menores de 50 años, se piensa que por una conjunción de factores como la obesidad, el cambio de los hábitos alimenticios o incluso con el mayor consumo de antibióticos.

Un estudio publicado en la revista The Lancet el año pasado señalaba que este tumor estaba creciendo en las personas de entre 25 y 49 años de 27 países de los 50 analizados.

Estos países eran de ingresos altos y estaba localizados, principalmente, en la Europa noroccidental. España quedaba fuera de esta tendencia, de momento.

El debate actual está en la ampliación de la edad del cribado. Un análisis publicado hace un año avalaba bajar la edad de cribado a los 45 años pero, en el otro lado, hay expertos que señalan que el coste-efectividad de la medida (la relación entre el gasto en el programa y el beneficio obtenido) es escaso.