España es uno de los países más dependientes del exterior para adquirir medicamentos. De hecho, importa más de lo que exporta y su déficit comercial farmacéutico se ha triplicado en tan sólo un año elevándose hasta los 4.439 millones de euros.
En concreto, se ha pasado de un déficit comercial de 995 millones en 2023 a 4.439 millones en 2024 (últimos datos disponibles), según señala el reciente informe de la patronal de la industria farmacéutica europea Epfia The Pharmaceutical Industry in Figures 2026.
En 2024, las importaciones alcanzaron los 23.046 millones de euros, superando a las exportaciones, que se situaron en los 18.607 millones.
Estos números convierten a España en el segundo país europeo con el mayor saldo negativo. Sólo le supera Polonia que anotó 6.584 millones de euros ese año. Así las cifras españolas alcanzadas certifican el dato de déficit más alto de la última década (comparándolo desde 2024, últimos datos disponibles).
Le siguen regiones como Rumania (4.247 millones), Turquía (3.262 millones), Ucrania (2.668 millones), Noruega (1.816 millones) o Grecia (1.308 millones) que también acumulan un elevado saldo negativo.
A pesar de que estos datos son de 2024, las actuales tensiones geopolíticas (conflicto en Oriente Próximo, Ucrania...) y las amenazas de aranceles vaticinan que el déficit comercial farmacéutico podría empeorar en los próximos años.
Un panorama internacional que dificulta aún más la situación de una región con una elevada dependencia de terceros países de los que importa principalmente fármacos innovadores (terapias biológicas, tratamientos oncológicos, principios activos...).
De hecho, recientemente Donald Trump ha anunciado que impondrá aranceles del 200% a los medicamentos genéricos a partir de 2028. Esto podría agravar aún más la pérdida de competitividad de España y Europa, frente a los grandes mercados internacionales (EEUU, China).
Esta medida también puede provocar una bajada de las exportaciones. Aunque los gigantes de los genéricos proceden de India, la industria farmacéutica europea (y española) exporta un volumen significativo de principios activos y genéricos a EEUU. Así, si las plantas instaladas en España encuentran barreras por los aranceles, dichas ventas hacia ese mercado caerán.
Competitividad
Además, el informe de Epfia, refleja que la industria farmacéutica europea invirtió 60.000 millones de euros en I+D en 2025, un 6,4% más que un año antes. No obstante, una parte creciente de la innovación mundial se está desplazando hacia Estados Unidos y China.
Mientras el sector alcanza nuevos máximos de inversión, producción y exportaciones en el continente, Europa pierde peso como lugar de origen de los nuevos medicamentos y como destino de la inversión en investigación.
En 2025, la industria produjo medicamentos por valor de 505.000 millones y exportó 815.000 millones de euros en medicamentos. También, dio empleo a unas 955.000 personas de forma directa, de las que 125.000 se dedican a actividades de I+D. Cifras que reflejan el carácter estratégico del sector y que suponen aumentos respecto al año anterior del 9% en producción y del 10,7% en las exportaciones.
Sin embargo, "estas fortalezas no han sido suficiente para impedir que Europa pierda posiciones en el escenario biofarmacéutico internacional", así lo advierte Farmaindustria, patronal de las farmacéuticas españolas.
Mientras que a principios de los años noventa se originaban en Europa el 37% de los nuevos medicamentos y sólo el 25,6% en Estados Unidos, ahora la situación se ha dado completamente la vuelta.
En 2025, se lanzaron a nivel mundial 104 nuevos principios activos, de los que 46 procedían de compañías con sede en China o Hong Kong, 28 de empresas estadounidenses y sólo 16 de compañías europeas. Japón originó cinco y el resto de los países, nueve.
Tan sólo un año antes China superó por primera vez a EEUU y Europa en nuevas moléculas.
La evolución tanto del país asiático como de EEUU tiene que ver con su inversión en I+D. Entre 1990 y 2024, EEUU multiplicó su inversión por 14, mientras que Europa lo hizo por siete.
Y sólo entre 2000 y 2024, China la multiplicó por 58.
Una pérdida de competitividad que también se refleja en la distribución del mercado. En 2025, EEUU y Canadá concentraron el 54,7% de las ventas mundiales, mientras que Europa representó el 23,7%.
Esa diferencia es mucho mayor si se analizan sólo los medicamentos más recientes (lanzados entre 2020 y 2024). EEUU concentró el 74,1% de las ventas, mientras que los cinco principales mercados de Europa (Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido), sólo representaron el 15,6%.
El informe de Efpia refleja una tendencia preocupante para la industria farmacéutica, que requiere de una respuesta firme de Europa.
“El valor que la industria farmacéutica aporta a la balanza comercial de la UE es inigualable y crucial para el futuro de Europa. Pero con demasiada frecuencia se pasa por alto el valor estratégico del sector. Ahora es el momento de actuar si queremos aprovechar los beneficios que este sector puede aportar como pilar para construir el futuro económico de Europa”, ha afirmado recientemente la directora general de Efpia, Nathalie Moll.
Con todo, la presentación de este informe coincide con un momento clave para la política farmacéutica e industrial de la Unión Europea.
La aplicación de la nueva legislación farmacéutica, el desarrollo de la Ley Europea de Biotecnología, la protección de la propiedad industrial o la mejora del acceso de los pacientes a los nuevos tratamientos influirán en la capacidad para atraer inversión.
