Publicada
Las claves

El Gobierno anunció la semana pasada la ampliación del cribado del cáncer de mama a todas las mujeres de entre 45 y 49 años y de entre 70 y 74.

Esto implica aumentar en 10 años el rango de edad, un 50% más que el actual (de 50 a 69 años, dos décadas más). Y esto, advierten los radiólogos, va a conllevar un aumento muy notable de la carga de trabajo.

Aun teniendo en cuenta que buena parte de las comunidades ya ofrecía un cribado ampliado respecto al programa nacional, la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) ha explicado a EL ESPAÑOL-lnvertia que la ampliación "conllevará un aumento en el número de mamografías de cribado a interpretar, pero también en el número de mujeres que, tras el cribado, necesitan pruebas complementarias en la unidad de referencia, un aumento en el número de biopsias necesarias y un aumento en el número de cánceres diagnosticados a partir del cribado".

Marina Álvarez, radióloga especialista en mamá de SERAM, advierte que "será necesario aumentar los recursos en Radiología y también en otras unidades implicadas, como Anatomía Patológica, Cirugía, Oncología, etcétera."

También "será necesario evaluar si se dispone del número de mamógrafos suficientes para esta ampliación", así como de suficientes técnicos en radiología para hacer las pruebas.

Los radiólogos consideran esta ampliación una buena noticia y destacan que los seis años con que cuentan las comunidades para hacer la ampliación permitirá que esté bien planificada.

Eso sí, consideran que es preferible facilitar esta incorporación progresiva de los grupos de edad (especialmente el de las mujeres de 45 a 49 años) a la mamografía cada dos años que un periodo de transición con mamografías cada tres.

"Si bien algunas comunidades de nuestro país tienen incorporadas a las mujeres de 45-49 años, la gran mayoría de comunidades no tienen un programa de cribado de cáncer de mama dirigido a mujeres de 45-75 años y, por tanto, todas tendrán que prepararse para ello".

En la actualización del programa se da un plazo de seis años para implantar este cribado ampliado, dejando a elección que una comunidad pueda cribar a las nuevas franjas de edad cada tres años en lugar de cada dos, como una forma de no tener que afrontar el coste total del programa.

"El hecho de que se cuente con seis años para terminar de incorporar [la ampliación] facilita una incorporación progresiva de estos grupos de edad, que consideramos más positiva que la realización de mamografía cada tres años, especialmente en el grupo de mujeres más jóvenes (45-49), que van a beneficiarse de periodos más cortos".

Además de los recursos mencionados, la doctora Álvarez señala que los sistemas de información de soporte, así como los programas informáticos propios del programa de cribado, tienen que "estar bien dimensionados, de forma que puedan soportar el volumen de estudios que se prevé, y sean ágiles, facilitando el trabajo de los radiólogos".