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Las claves

Aunque asociamos la rotura del menisco con el deporte de élite, más del 60% de los mayores de 65 años tiene algún tipo de desgarro degenerativo en este tejido, lo que provoca inflamación y dolor.

La mala noticia es que una intervención quirúrgica no hará sino empeorar las cosas.

Es lo que han demostrado investigadores finlandeses en un artículo publicado en la revista médica New England Journal of Medicine.

El menisco es un fibrocartílago en forma de 'c' ubicado entre el fémur y la tibia en la rodilla y que actúa como una cuña amortiguadora, distribuyendo el peso corporal y protegiendo el cartílago.

Su rotura es común por giros bruscos o por degeneración del tejido.

Los investigadores reclutaron a 146 personas de mediana o tercera edad, sin signos de artrosis, que habían sufrido una rotura del menisco.

Lo importante es que, si bien dos tercios de ellos habían sufrido un desgarro del tejido como consecuencia de su degeneración, un tercio había sufrido una rotura por lesión deportiva o un movimiento brusco.

Artrosis y prótesis

Aproximadamente a la mitad de los participantes se les realizó una meniscectomía parcial, una cirugía mínimamente invasiva para extirpar solo la porción dañada o desgarrada del menisco, conservando la mayor cantidad de tejido sano posible.

Tras cerca de dos meses, las personas que se someten a estas operaciones suelen estar plenamente recuperadas, pero los autores del trabajo, liderados por Roope Kalske, del Hospital Universitario de Helsinki, concluyeron que, a largo plazo, los perjuicios superan a los beneficios.

Diez años después de la intervención, el 81% de aquellos que habían sido operados tenían artrosis en la rodilla, frente al 70% de aquellos a los que solo se les hizo una falsa cirugía (para que no notaran diferencias con el otro grupo).

Además, el 12% de los intervenidos tuvo que someterse a una intervención para implantar una prótesis, por solo el 4% del otro grupo.

Los autores destacan que "no hallamos evidencia del beneficio del procedimiento, con la sugerencia de peores resultados tras la meniscectomía parcial artroscópica que tras una cirugía simulada".

En la última década ya se había ido advirtiendo de que este tipo de intervenciones podían generar más mal que bien, lo que hace a los investigadores sentir "preocupación respecto al uso de meniscectomía parcial para la rotura del menisco degenerativa en adultos de mediana edad o mayores".

En declaraciones al periódico The Guardian, Mark Bowditch, un cirujano de rodilla y expresidente de la Asociación Ortopédica Británica, ha destacado que las guías clínicas han ido reduciendo la proporción de pacientes que pueden beneficiarse de este tipo de intervenciones.

"En el pasado, tres cuartos de los pacientes podían haber tenido cirugía, pero ahora es [más cercano a un cuarto]", ha indicado.

"Hacemos una aproximación tipo 'pensar antes de golpear'. La cirugía no debería ser el primer paso".

Con todo, y en base a su experiencia clínica, sigue creyendo que puede haber pacientes que se beneficien de esta intervención.

"Si operas para tratar el dolor, es algo impredecible. Pero hay un grupo que tiene una sensación mecánica de algo que les agarra; ese grupo tiene un beneficio más predecible".