Las claves
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El Ministerio de Trabajo ha puesto la voz de alarma sobre los casos de agresiones que sufren médicos y enfermeras por parte de los pacientes.
Además, el departamento de Yolanda Díaz apunta que cada vez están cogiendo más fuerza los abusos que ejercen los directivos sanitarios sobre los profesionales.
Ambos tipos de violencia abarcan agresiones tanto físicas como verbales, en la medida en que generan un daño que, corporal o no, "crea ambientes de trabajo hostiles". Así lo advierte el Ministerio de Trabajo en su reciente estudio sobre los Factores de riesgo psicosociales y salud mental en el personal sanitario.
El informe también alerta de que estos puestos de trabajo tienen más riesgo a sufrir violencia, acoso e inseguridad laboral en relación con el resto del sector servicios. Están sólo dos décimas por detrás del personal de administraciones públicas y de defensa.
Todo esto repercute directamente en las tasas de absentismo y en el incremento de las bajas médicas. Para ser exactos, 66 de cada 100.000 profesionales (médicos, enfermeras, celadores, etc.) acaban con una baja médica por daño psicológico tras sufrir agresiones en su entorno laboral.
Entre los principales factores de riesgo, según Trabajo, se encuentran las demandas psicológicas, la falta de control, el bajo apoyo social y la sobrecarga laboral.
A esto se suman las causas asociadas al tiempo de trabajo, desde la rotación de turnos o exceso de guardias a la prolongación de las jornadas.
"Una inadecuada organización de la carga o el tiempo de trabajo, junto con un escaso control, generan unas elevadas exigencias tanto en el plano cognitivo como en el emocional, lo que explica su asociación con la sintomatología depresiva, la fatiga física y emocional o los daños fisiológicos asociados al estrés negativo", señala el estudio.
Además, el documento menciona varios estudios que demuestran que las altas demandas y baja autonomía del personal sanitario conectan con una mayor propensión a padecer estrés laboral, depresión, agotamiento emocional o alteraciones de sueño, así como burnout y, también, a un incremento de consumo de psicotrópicos.
Otros factores estudiados que contribuyen a empeorar la salud mental del colectivo son los conflictos de roles, el desequilibrio esfuerzo-recompensa, la falta de formación o la percepción de injusticia organizacional.
"El marcado componente emocional de la experiencia laboral del personal sanitario entronca además con la alta incidencia del síndrome de burnout en el sector, fruto mayormente del desgaste emocional que produce el trato con pacientes en combinación con el resto de los factores de riesgo estudiados", indica el equipo de Díaz.
Récord histórico
Las conclusiones extraídas por Trabajo van en línea con los datos que cada año arroja el Observatorio de Agresiones elaborado por el Ministerio de Sanidad.
En concreto, 2025 anotó un total de 18.563 actos violentos a profesionales sanitarios del Sistema Nacional de Salud (SNS), superando un récord histórico de casos notificados. Esto supone un 8,8% más que en 2024.
Por especialidades, Atención Primaria concentra el mayor número de ataques (51%), seguida de la Atención Hospitalaria (47%). Mientras que las Emergencias extrahospitalarias representan el 3 % del total.
De hecho, la Organización Médica Colegial (OMC), también ha recopilado datos de las agresiones que sufren, en particular, los facultativos.
Así, las agresiones han vuelto a batir récord histórico en este colectivo, alcanzando las 879 comunicadas en 2025. Esto supone un 4% más con respecto al periodo anterior. Sobre todo, aumentan las lesiones físicas, que ya se sitúan en el 20% de los casos y en los facultativos más jóvenes.
