Las claves
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El calendario aprieta y cada vez queda menos para la cuenta atrás. En agosto de este año caducan las ayudas de los fondos Next Generation que la Unión Europea (UE) impulsó como mecanismo de resiliencia para la recuperación de la economía tras el paso de la pandemia. Y con ello, miles de proyectos de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) se quedarán en el limbo y sin financiación.
Desde 2023, el peso de los fondos europeos supone más del 50% de la inversión pública en I+D. De esta manera, quitando su impacto, el presupuesto nacional en investigación entre 2020 y 2024 ha crecido un 40%. Pero no lo suficiente, porque sitúa la apuesta por la ciencia a niveles de 2003-2004.
Así, lo señala el reciente análisis de financiación pública de la I+D+i elaborado por la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce).
Sin tener en cuenta la contribución de los Next-Gen, los fondos nacionales destinaron 8.886 millones de euros a la ciencia en 2025, lo que supone un 3,71% menos con respecto al 2024.
Es decir que estos fondos europeos sostienen gran parte de los proyectos de I+D, ya que España sólo destinó el 0,56% del PIB a la investigación en 2024 (datos más recientes).
Es un porcentaje menor del promedio de la Unión Europea (UE), que fue del 0,71% en 2024. Y muy alejado del que se dio en los países de su entorno (Alemania, Austria o Islandia), donde el valor se situaba por encima del 1%.
Así, aunque es cierto que España ha logrado aumentar considerablemente sus presupuestos en I+D por habitante, los territorios de su alrededor lo han hecho en una mayor medida.
Nuestro país ha incrementado un 47,5% su presupuesto en el período 2014-2024. Ha pasado de 124,2 euros en 2014 a 183,2 euros por habitante en 2024.
Sin embargo, se sitúa 10 puntos por debajo de la media de la UE-27 y muy alejado de EEUU (+109%) o Japón (+145%).
Además, estas cifras cada vez se distancian más del objetivo deseado del 1,25% al que se comprometió el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para el 2030.
"Observando la evolución del panorama político, no tiene pinta de que la cosa vaya a ir a mejor. Todo esto teniendo en cuenta que no hay presupuestos. Y me pregunto, ¿cómo pretenden agrandar las partidas para asumir este tipo de gastos?", asegura Xosé Bustelé, director del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, a este diario.
Sin los 'Next-Gen'
En la institución muchos de los proyectos de investigación e infraestructuras que están en marcha se financian con estos fondos europeos. "Unos proyectos que finalmente no saldrán adelante sin inversión, claro", sentencia Bustelé.
Por eso, como se alerta en el informe, desde las instituciones de investigación se teme que los fondos presupuestarios para los proyectos de los programas con financiación nacional de nuevo se estanquen o, en el peor de los casos, disminuyan siguiendo las tendencias de prórrogas presupuestarias anteriores.
Sobre todo preocupa el impacto en startups y pymes innovadoras, que dependen en mayor medida de estas convocatorias y podrían quedarse sin alternativas de financiación cuando se agoten dichos mecanismos europeos.
"El problema de todo esto es que el Ministerio de Ciencia es casi el que más dependía de estos fondos porque en otros departamentos estaban más distribuidos. Ahora, nos surge la pregunta de quién va a ceder en la financiación. Y no creo que haya voluntad política para sustituir esos fondos por nacionales y más teniendo en cuenta que se está destinando mucho presupuesto a Defensa", indica Bustelé.
Desde la parte investigadora ve un futuro bastante "preocupante", aunque asegura a este diario, que la ciencia ya está acostumbrada a ello.
"Al final, claro, los que trabajamos en cáncer, pues tenemos otras opciones como fundaciones privadas o financiación extranjera. Pero es que seguimos con el mismo problema: en España la investigación, desde luego en cáncer, está infrafinanciada respecto a nuestros colegas internacionales", termina.
