España se encuentra en la cola de Europa en el tratamiento y abordaje de la salud mental. De hecho, la falta de recursos humanos es uno de los problemas más relevantes que impide ofrecer una atención sanitaria de calidad y adecuada en nuestro país.
Asimismo, España es una de las regiones de la Unión Europea con menos profesionales para tratar las enfermedades de salud mental. Sólo cuenta con 30 especialistas para cada 100.000 habitantes, frente a la media europea, que son 50.
Concretamente, España es el segundo país con menos especialistas de la UE, sólo por detrás de Bulgaria, según el informe Juntos por una mejor salud mental impulsado por Farmaindustria y elaborado con los datos más recientes disponibles (que datan de 2020).
De esta manera, España cuenta con menos especialistas que países como Rumanía, Portugal, Letonia o República Checa. Y se queda muy lejos del territorio que cuenta con más, Países Bajos, con 270 por cada 100.000 habitantes.
El estudio, que se ha presentado este martes en Madrid, revela que España presenta un importante déficit de profesionales sanitarios. En concreto, cuenta con una ratio de 12 psiquiatras por cada 100.000 habitantes, por debajo de la media europea, que se sitúa en 19,13.
En la misma línea, hay sólo seis psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, frente a la media de 18 en la UE.
La escasez de efectivos para abordar la salud mental es especialmente crítica en la Atención Primaria. Ello provoca que haya un tiempo de espera de más de 8 días de media, una elevada presión asistencial y un límite del tiempo por consulta.
Gasto sanitario
Se trata de un fenómeno que impide la detección precoz de la enfermedad (trastornos de ansiedad, sueño, depresión), una correcta derivación cuando es necesario y, por tanto, estrategias de prevención eficientes.
Teniendo en cuenta el incremento de trastornos mentales en la población española en los últimos años (el 34% padece alguna enfermedad mental) está clara la evolución de la situación.
Todo esto se nota en el escaso desembolso de las Administraciones. Aunque el gasto público en salud ha aumentado desde el año 2020, la inversión en salud mental sigue siendo baja.
Y es que España se sitúa ligeramente por debajo de la media europea (5%) en cuanto al gasto sanitario destinado a la salud mental.
Mientras, hay países como Francia que destina un 15%. Alemania un 11,3% y Suecia un 9%.
Ante la situación, la salud mental se ha convertido en una prioridad institucional en España. En los últimos meses, el Ministerio de Sanidad ha implementado estrategias para abordarla.
El pasado mes de abril, se aprobó el Plan de Acción 2025-2027, dotado con un presupuesto de 39 millones de euros, que irán destinados a mejorar los servicios y promover la atención comunitaria.
Juan Yermo, director general de Farmaindustria, ha destacado la importancia de la financiación para dotar de mejores recursos a los equipos y poder hacer un diagnóstico precoz de las enfermedades mentales, así como dar apoyo a los agentes sociales.
En el marco de este informe, sus autores han presentado una serie de recomendaciones para garantizar un correcto tratamiento de la salud mental en España.
Además, debido al incremento del consumo de antidepresivos (un 18% entre 2019 y 2022) han propuesto una serie de medidas para "hacer un uso adecuado e integral de los psicofármacos", ha aclarado Fina Lladós, directora general de Farmaindustria.
Entre esas propuestas está la de mejorar la formación en salud mental para todos los profesionales sanitarios, la coordinación entre los especialistas implicados en el diagnóstico y la atención de personas con trastornos mentales.
De izquierda a derecha: Juan Yermo, Fina Lladós, Arantxa Sancho y Celso Arango.
Además, se deben garantizar ratios de profesionales de salud mental que cubran las necesidades existentes, además de integrar el tratamiento psicofarmacológico basándose en la evidencia científica.
Se tiene que ampliar la investigación científica (tanto pública como privada) sobre tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos. Y estos deben estar actualizados y plasmados en guías de práctica clínica.
