Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

El corredor Madrid-Barcelona vive su peor momento desde que se inauguró el 20 de febrero de 2008. A la retirada del tren low cost de Renfe (Avlo) y los retrasos en el trayecto por las limitaciones de velocidad se suma ahora el incendio del tren de Renfe el pasado 12 de octubre que agrava la caída del tráfico en el último año.

En concreto, entre octubre de 2025 y junio de 2026, este trayecto ha perdido 1,62 millones de viajeros.

Es decir, su tráfico ha caído un 14,5% en los últimos nueve meses, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Se trata de un drama porque es la línea de alta velocidad que más viajeros transporta. En 2025, un total de 14,4 millones de usuarios viajaron entre la capital y la Ciudad Condal. El siguiente por tráfico fue Madrid-Valencia, con 6,2 millones.

De hecho, por su tráfico e importancia Ouigo eligió este corredor para iniciar el proceso de liberalización en España en 2020.

Pero el primer síntoma de que la línea acusaba problemas llegó en el último trimestre de 2025.

Por primera vez desde la liberalización, la demanda en el corredor Madrid-Barcelona se redujo un 13% interanual, hasta los 3,3 millones.

Las plazas ofertadas disminuyeron un 4,4% por la supresión de los servicios Avlo de Renfe. El aumento de oferta de Iryo y Ouigo no compensaron ese agujero que dejó la marca low cost.

Pero lo peor llegó en el primer trimestre de 2026. Coincidiendo con el accidente de Adamuz (Córdoba) en el que 46 personas perdieron la vida el pasado 18 de enero.

Los cinco corredores de alta velocidad perdieron pasajeros. Los más afectados fueron los del sur desde Málaga y Sevilla, algo lógico porque el servicio estuvo un tiempo suspendido.

Pero la caída en la ruta Madrid-Barcelona que no estuvo afectada directamente por el siniestro fue muy acusada. Perdió un 17% de tráfico (más de 615.000 usuarios) debido a las limitaciones de velocidad que se impusieron tras el accidente.

Por ese motivo, desde el 5 de febrero el tiempo de viaje se ha incrementado en 25 minutos. También se suprimieron los últimos servicios del día, con el fin de ensanchar la banda de mantenimiento nocturna.

En el segundo trimestre la cosa mejoró, pero sólo un poco. La línea perdió un 13% de los viajeros (más de medio millón) respecto al segundo trimestre de 2025.

El incendio no ayuda

Del tercer trimestre aún no hay datos publicados por la CNMC, pero se espera que estén en la línea de los anteriores.

Y será en el cuarto trimestre cuando se vea el impacto real del incendio del tren AVE en Ricla (Zaragoza), que obligó a suspender durante horas el servicio el pasado festivo del 12 de octubre.

Tan sólo ese día se vieron afectados un total de 33 trenes y 12.979 viajeros, mientras que los 283 pasajeros a bordo del tren incendiado fueron evacuados sin que se produjeran daños personales.

El problema es que tras el incidente, del que se desconocen aún las causas y está siendo investigado por Renfe, aún no se ha podido retomar la circulación al 100%.

Tren de Renfe incendiado el pasado 12 de octubre. Imagen cedida.

Tan sólo se ha restablecido de forma parcial, con algunas cancelaciones y demoras en otros servicios que afectan a Renfe, pero también a los otros dos operadores: Ouigo e Iryo.

De hecho, la parte calcinada del tren aún no ha sido retirada de las vías. Se trata de un proceso que durará varios días. Por lo que se circula por vía única en la zona afectada.

Todo ello tendrá un impacto en el tráfico del corredor que ahondará más en la fuga de viajeros.

A esto hay que sumar la desconfianza que hay en el servicio por los retrasos y averías que están trasladando tráfico ferroviario al aéreo.

Además, la línea está pasando y pasará por un proceso de renovación tras el anuncio del ministro de Transportes, Óscar Puente, de aumentar la velocidad a los 350 km/h.

Un cóctel de situaciones que tienen una consecuencia final: la desconfianza de los usuarios de tren en la línea de alta velocidad más importante de España.