Ouigo echa más leña al fuego y aviva la polémica surgida por el uso de los talleres de Renfe por parte de otros operadores. La compañía francesa ha asegurado que no construirá ningún centro en España.
“No tiene sentido construir un taller con 16 trenes y sólo un 10% de capacidad”, aseguró la directora general de Ouigo España, Amandine Thomas-Commin.
Lo hizo hace unos días durante su comparecencia en el Senado ante la Comisión de Investigación sobre el estado de la red ferroviaria en España para informar sobre los accidentes ferroviarios ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).
En ella defendió que para ello alquilan los talleres a Renfe Ingeniería y Mantenimiento, algo que “no es gratuito” ya que pagan al año 5 millones de euros.
En su caso los usan para realizar el mantenimiento ligero, ya que para el pesado prefieren usar los talleres de su matriz (SNCF) en Francia.
Caso distinto es el de Iryo. El operador privado también quiere poder realizar las labores de mantenimiento pesado para no tener que trasladar los trenes hasta Italia.
Operación que les costaría 17 millones de euros y la reducción de plazas y frecuencias en el mercado español.
Resoluciones
De hecho, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) dio la razón a las privadas, dictaminando que Renfe debe permitir el acceso a sus talleres para no lesionar la continuidad del servicio ferroviario y la competencia.
Pero Renfe se negó a ceder sus talleres y argumentó que provocaría ajustes operativos en sus rutas además de tener un impacto de 60 millones de euros.
De hecho recurrió ante la Audiencia Nacional, quien desestimó las medidas cautelares.
La última resolución de la CNMC llegó en agosto. Estimó parcialmente la denuncia de Iryo, obligando a Renfe a permitir el acceso a su taller de La Sagra (Toledo) para el montaje y desmontaje de los bogies de sus trenes.
No obstante, el organismo rechazó la petición de Iryo de incluir el taller de Valladolid al entender que existían alternativas.
Tampoco atiende la pretensión de la compañía de acceder a las instalaciones de Renfe para ejecutar en autoprestación todas las tareas asociadas a la intervención conocida como R2, que consiste en un mantenimiento pesado, porque la oferta que hizo Renfe no incluía ese elemento.
Pese a ello, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, también se opone frontalmente a que Renfe deba ceder sus talleres de mantenimiento a sus competidores privados y ha criticado duramente las decisiones de la CNMC al respecto.
Tildó de “inaceptable” que la CNMC obligue a la operadora pública a ceder sus talleres industriales a sus competidores privados.
También acusó al organismo regulador de permitir que Iryo y Ouigo “parasiten” la infraestructura industrial que Renfe ha construido y financiado a lo largo de los años.
Por lo que parece que la situación no se quedará ahí y las empresas privadas seguirán luchando por usar los talleres de Renfe en las mismas condiciones que el operador nacional.
