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Las claves

El sistema ferroviario de la Unión Europea sigue siendo uno de los más seguros del mundo, por delante del transporte por carretera y equiparable a la aviación. Sin embargo, los países europeos se enfrentan a una serie de retos en materia de seguridad que preocupa en el Viejo Continente.

El primero de ellos es la elevada tasa de víctimas mortales relacionadas con personas ajenas al sistema. Hablamos especialmente de los suicidios, pero también de los accidentes de personas no autorizadas en las instalaciones ferroviarias.

En concreto, los suicidios constituyen aproximadamente el 76% de todas las muertes producidas en el sistema ferroviario europeo, según el informe ‘Report on Railway Safety and Interoperability in the EU 2026’ realizado por la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA).

La legislación no clasifica los suicidios como "accidentes ferroviarios significativos", pero su volumen e impacto sobre la red son masivos.

En total, en todo el entorno ferroviario de la UE se registraron 3.107 fallecimientos en 2024. De ellos, 750 se clasificaron como accidentes ferroviarios significativos y 2.357 como suicidios.

Eso quiere decir que hay un promedio de casi siete casos al día.

Según el informe, Eslovaquia registra la tasa más alta de la UE, superando los 1,3 suicidios por millón de trenes-km. Le siguen Países Bajos, con 1,25 por millón de trenes-km y Finlandia, con cerca de 1,1 suicidios por millón de trenes-km.

España registra una cifra cercana a los 0,45 suicidios por millón de trenes-km, situándose por debajo de la media comunitaria de la UE-27 (que ronda los 0,7 por millón de trenes-km).

Los suicidios, junto con las muertes de intrusos no autorizados en las vías (492 en 2024), representan un abrumador 90% del total de pérdidas humanas en el entorno ferroviario.

Si bien es cierto, el documento especifica que las muertes por intrusión en las vías han disminuido desde 2007, con un repunte temporal en 2022 tras un periodo de estabilidad.

En muchos de los países europeos, estos fallecimientos son relativamente frecuentes porque las vías férreas suelen estar mal valladas.

Los suicidios siguieron un patrón diferente: aumentaron tras la crisis financiera de 2008, alcanzaron su punto máximo por primera vez en 2012, descendieron hasta que se registró un aumento en 2022.

En 2023 y 2024 se redujeron ligeramente, aunque las cifras son muy elevadas y están relacionadas con la disminución de los suicidios de la población en general.

Seguridad del personal

La otra gran preocupación de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea está en el estancamiento en la reducción de las víctimas mortales entre los trabajadores ferroviarios en los últimos años.

A excepción de 2019, alrededor de 30 trabajadores pierden la vida cada año, lo que lleva al organismo europeo a pedir medidas de seguridad diferenciadas y continuas.

En 2024, se notificaron 28 víctimas mortales y 46 heridos graves entre los empleados ferroviarios de los 27 estados miembros de la UE.

Son muertes que se producen por colisiones, descarrilamientos y por arrollamientos en vías cuando se prueba el material rodante en movimiento.

Vías de tren, a 31 de enero de 2026, en Amurrio, Álava, País Vasco (España). Iñaki Berasaluce Europa Press

Aunque este informe se centra en datos de 2024, cabe recordar que este verano, por ejemplo, un trabajador perdió la vida en los talleres de Renfe en Villaverde (Madrid).

Y meses antes, el maquinista del tren Alvia murió en el accidente de Adamuz (Córdoba) junto a otros 45 pasajeros; así como otro conductor de tren perdió la vida en el siniestro de Gélida (Barcelona).

A pesar de ello, la ERA recuerda que hace un siglo, la mayoría de las víctimas de accidentes ferroviarios eran trabajadores del sector.

Por lo que los operadores ferroviarios están limitando los riesgos de seguridad para su personal y sus contratistas.

En este caso, las muertes entre las plantillas suponen el 3,4% de todos los accidentes ferroviarios.

Algo más elevada fue la cifra de víctimas mortales derivadas de accidentes en pasos a nivel (199), que suponen alrededor del 29% del total de fallecimientos en accidentes ferroviarios.

En este sentido, el organismo ferroviario europeo advierte de que los pasos a nivel en general, y especialmente los pasivos, se están eliminando muy lentamente.

Por último, el informe desvela que la instalación de sistemas avanzados de protección de trenes (como el ETCS) varía enormemente entre los países de la UE, dejando todavía una parte significativa de las líneas ferroviarias en algunos Estados miembros sin la protección de sistemas avanzados.