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Las claves

Las vías ferroviarias son víctimas secundarias de los grandes incendios que asolan España y parte de Europa año tras año. Por ello, la asociación de Administradores de Infraestructuras Ferroviarias Europeas (EIM, por sus siglas en inglés) reclama a Bruselas un escudo para blindar estas infraestructuras críticas.

Lo hacen coincidiendo con los graves incendios forestales que asolan España, Francia y Portugal.

Según los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS / Copernicus), a finales de julio la ola de incendios en el suroeste de Europa ha calcinado más de 434.000 hectáreas en el conjunto de la Unión Europea.

España es el país más perjudicado. Desde enero hasta el 31 de julio, se han producido 380 incendios que han quemado 221.578 hectáreas.

Desde la asociación de la que forma parte la empresa pública española Adif o la francesa SNCF Réseau aseguran que el fuego afecta directamente a los ferrocarriles europeos.

Cortes de líneas

Por ello en las últimas semanas, los administradores de infraestructuras de varios países han tenido que suspender los servicios a medida que las llamas alcanzaban sus líneas.

De hecho, desde las redes sociales de Adif en España se informa desde el pasado 24 de julio que los incendios forestales pueden afectar a la circulación ferroviaria y recomienda a los pasajeros con viajes programados informarse en los canales oficiales por si su línea estuviera afectada.

Hace unos días, la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona (España) fue suspendida en un tramo cuando las llamas se aproximaron a las vías entre las localidades madrileñas de Alcalá de Henares y San Fernando.

En el verano de 2025, la circulación en la ruta entre Madrid y Galicia estuvo suspendida durante siete días por los incendios en Galicia y Castilla y León.

Destruir una línea ferroviaria no sólo implica un coste de reparación, sino que corta cadenas de suministro, traslada el transporte de mercancías a carreteras congestionadas, aumenta las emisiones y reduce la competitividad del mercado.

EIM recuerda una verdad sencilla: “el ferrocarril es una infraestructura crítica que debe protegerse antes de que ocurra el desastre, no reconstruirse después”.

Por este motivo, instan al Parlamento Europeo, al Consejo y a la Comisión a que conviertan la adaptación climática de las infraestructuras ferroviarias (incluida la protección contra incendios forestales) en una prioridad de financiación dentro del próximo Marco Financiero Plurianual (MFF).

La EIM destaca que la prevención es mucho más rentable que la reconstrucción, estimando que cada euro invertido en prevención de incendios ahorra entre 4 euros y 7 euros en posibles daños futuros.

Sin embargo, lamentan que el compromiso financiero actual todavía no se ajusta a esta necesidad.