Tras la liberalización de la alta velocidad, el próximo paso en España es la apertura de los servicios ferroviarios con obligaciones de servicio público (OSP), como Cercanías, Media Distancia y Avant. Un complejo proceso que el Gobierno ha ido retrasando con el único beneficio de mantener a Renfe como operador único.
Algo que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) lleva tiempo afeando.
De hecho, en su último informe, alerta de que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible podría prorrogar la licitación de los servicios hasta 2033, o incluso 2035, de no haberse adjudicado aún los nuevos contratos.
Hay una excepción en la normativa que lo permite. El contrato suscrito entre la Administración General del Estado y Renfe para la prestación de estos servicios tiene una vigencia hasta enero de 2028 o, como plazo máximo, hasta enero de 2033 en caso de ejercitarse la prórroga de cinco años que contempla dicho acuerdo.
El organismo presidido por Cani Fernández calcula, incluso, otros dos años adicionales (hasta 2035) por el complejo proceso de adjudicación de los nuevos contratos.
“Esto supondría una dilación de casi 20 años desde la aprobación de la modificación de la Directiva en 2016”, señala.
La normativa europea prevé la liberalización de los servicios OSP ferroviarios desde 2016, año en el que se aprobó el último y cuarto paquete ferroviario.
Para la CNMC, la prórroga completa del contrato actual hasta 2033 abocaría al sector a una “liberalización brusca a su término”.
Algo que, en su opinión, limitaría considerablemente la concurrencia por los distintos contratos y con toda probabilidad beneficiaría al operador incumbente, Renfe.
Andén de un tren de cercanías en la estación Almudena Grandes-Atocha Cercanías, en una fotografía de 2023.
No es la primera vez que Transportes alarga el proceso. El contrato en vigor de Renfe también preveía la licitación de servicios por el valor de un 3% del contrato de servicio público antes de enero de 2026.
Es decir, la idea era abrir a la competencia algunas rutas para comprobar el interés de las empresas ferroviarias en Cercanías o Media Distancia.
Si bien el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible anunció en mayo de 2025 que esta licitación se realizaría en enero de 2028.
Para que no se vuelva a demorar esta prueba piloto, la CNMC pide que se especifique qué servicios se van a liberalizar con el objetivo de incorporar en las posteriores licitaciones los aprendizajes de esta fase piloto.
Barreras
En definitiva, la prórroga de la situación actual puede retrasar la liberalización hasta 2033 o 2035 y desaprovechar este periodo para ir licitando los servicios con un calendario predecible para una apertura a la competencia más gradual.
Pero hay más barreras a la entrada de nuevos operadores, como el diseño de las licitaciones y las exigencias de los contratos (duración, tamaño, obligaciones de solvencia, medios o criterios).
El acceso equilibrado a la información, al material rodante, a los talleres y a los maquinistas son otras trabas. Además podrían surgir conflictos de interés si no hay una adecuada separación entre organismos licitadores y operadores del sector.
De hecho, la CNMC en su análisis llega a proponer la separación de la empresa ferroviaria (Renfe) de la autoridad de transporte, por ejemplo, insertando la empresa dentro de otra entidad como la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
Interés
El proceso de liberalización de estas líneas OSP es bastante complejo y lento, pero el mercado que se abre es muy goloso.
Hablamos de casi 450 millones de viajeros al año que utilizan Cercanías, a los que se suman alrededor de 50 millones en trayectos en Media Distancia. Ambos concentran el 90% de los desplazamientos ferroviarios en España.
La francesa SNCF (la matriz de Ouigo en España) ya ha mostrado su interés. De hecho, pidió que en la futura licitación se prevea una indemnización de al menos 1 millón de euros para los candidatos que pasen a la oferta final y no sean seleccionados.
En su caso, conoce bien este proceso ya que en Francia van más avanzados. En el país vecino ha aumentado considerablemente la frecuencia de las líneas tras la licitación.
Alemania, Suecia o Italia son otros de los países europeos donde la competencia en estas líneas ferroviarias ya ha entrado.
La liberalización de estos servicios puede traer beneficios en términos de eficiencia, calidad y reducción de costes.
Y de cara al usuario generará más oferta y precios más competitivos.
Si bien es cierto, al igual que ha ocurrido con la liberalización de los servicios de alta velocidad, Renfe dejaría de ser el único operador, lo que le restaría cuota.
