Publicada
Actualizada

Las claves

En algo más de dos años, Óscar Puente ha tenido que enfrentarse como ministro de Transportes a tres convocatorias de huelgas en el sector ferroviario. De ellas, dos las ha conseguido desactivar, pero la tercera le está costando mucho.

Nos referimos a la convocada para el 9, 10 y 11 de febrero para exigir medidas de seguridad ferroviaria tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).

El último siniestro, el de Rodalies en Gelida, fue el detonante para que todos los sindicatos del sector (CCOO, UGT, CGT, SF…) se unieran a los paros convocados por los maquinistas (Semaf).

Y es que la situación de Rodalies -tanto por su traspaso a la Generalitat como por su desastroso servicio- es un elemento común en los tres anuncios de huelga.

También el deterioro de las condiciones laborales de las plantillas y la “privatización encubierta” de Renfe Mercancías. Para todas ellas, el ministro pactó acuerdos.

De hecho, la primera huelga con la que se topó Óscar Puente fue justo al poner un pie en el Ministerio. Llegó un 21 de noviembre y dos días después consiguió frenar una huelga de cinco días.

Fue relativamente fácil. Hubo un compromiso que, un año después, se saltó con el anuncio de creación de una empresa mixta para gestionar Rodalies.

Decenas de personas durante una concentración tras los accidentes de Adamuz y Gelida, frente al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a 3 de febrero de 2026, en Madrid (España). Fernando Sánchez Europa Press

En estos planes no tuvieron en cuenta a los representantes de los trabajadores. Por ello, convocaron una huelga de siete días entre marzo y abril de 2025.

También consiguió desconvocarla. Eso sí, a tan sólo cuatro horas de que los paros se iniciaran.

Crisis de seguridad

Pero ahora la historia es diferente. Tras dos accidentes en los que han muerto 47 personas y ha habido cientos de heridos, la seguridad de la red ferroviaria se ha puesto en entredicho. Algo que no pasaba en anteriores avisos de huelga.

El descontento de las plantillas de las empresas del sector ferroviario es tan grande como la crisis de confianza de los usuarios de tren.

Hay más de 900 limitaciones de velocidad en la red convencional (Cercanías, Media y Larga Distancia y Mercancías) por problemas en el estado de la vía u otras incidencias. De hecho, en la última semana han aumentado un 7%.

En alta velocidad, los retrasos por las restricciones de velocidad de Adif están a la orden del día. La línea Madrid-Barcelona es un caos con demoras de hasta dos horas de media.

Puente sabe que las circunstancias son distintas y que esta negociación es más difícil. No vale cualquier promesa.

Por eso acude personalmente a las reuniones con los sindicatos. Se han celebrado dos que han terminado de la misma forma: sin acuerdo. La tercera será este viernes 6 de febrero.

En juego está su posición como ministro. Su situación, con toda la oposición pidiendo su dimisión, es más delicada que en anteriores convocatorias de huelga.

Desde Semaf aseguran que todavía “falta mucho para llegar a un acuerdo, ya que se trata de un asunto tan serio que las buenas intenciones y grandes palabras se quedan cortas”.

Y es que en realidad, sobre la mesa hay buenas intenciones como la de incrementar las plantillas de Adif dedicadas al mantenimiento de la infraestructura, pero pocas medidas concretas que satisfagan a los sindicatos.

Así que el tiempo corre. Ya sólo tiene de margen tres días para sofocar este fuego y conseguir desconvocar una huelga que hundiría más la confianza de los viajeros en la red de ferrocarril.