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Las claves

Los investigadores del accidente de tren en Adamuz tienen claro que el bogie aparecido junto a un arroyo a unos 270 metros del lugar del siniestro no fue la causa.

Así lo explican fuentes consultadas por EL ESPAÑOL, quienes insisten en que la principal hipótesis de la Guardia Civil y de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) es que un problema en la vía fue el desencadenante de una tragedia en la que han muerto, hasta ahora, 45 personas.

Lo que tienen muy claro, inciden, es que la pieza encontrada no fue la causa.

La pregunta que surge entonces es la de cómo es posible que un bogie, que es una parte del chasis del tren en el que van las ruedas, aparezca a casi 300 metros del lugar del accidente.

Fuentes del sector explican a este diario que esa aparición en un lugar remoto, cerca de un arroyo, es culpa del choque entre los dos convoyes implicados.

Los investigadores fotografían el bogie descubierto junto a un arroyo.

Por lo que se puede apreciar en las fotos, la pieza pertenece al coche 8 del tren Iryo. Es decir, el que más sufrió cuando descarriló ya que fue el que invadió el carril contrario y quedó tumbado.

Precisamente contra él es con el que choca el Alvia de Renfe que viajaba desde Madrid a Sevilla. No fue un choque frontal, explican, sino más bien lateral.

Lo justo para que el Alvia impactara contra el bogie arrancándolo y lanzándolo al aire, lo que hizo que cayera junto a ese arroyo cercano a las vías de alta velocidad.

Allí ha aparecido este martes, en teoría descubierto por el New York Times. 

Algo que la Guardia Civil niega de plano. Fuentes consultadas explican a EL ESPAÑOL que la pieza había sido detectada por un sistema de infografía 3D con drones, y que no se habían distribuido las imágenes el pasado lunes. 

Una pieza que fue 'encontrada' este martes por un fotógrafo del New York Times. El diario estadounidense aseguraba haberla hallado y que estaba fuera del control de los investigadores

¿Por qué no estaba acordonada la zona? Básicamente porque hablamos de una pieza que pesa cerca de 5 toneladas, que está en una zona de difícil acceso. Es por ello por lo que la Benemérita ha optado por dejarla en el lugar del hallazgo.

Es cierto que algunos sectores afines al Gobierno trataron este miércoles de utilizar este descubrimiento para abonar la tesis de que si esta pieza se había desprendido era porque había un fallo en ella y fue la culpable del siniestro.

Empleaban para ello una parte de la pieza del New York Times, en la que se aseguraba que "si una pieza aparece lejos del lugar del siniestro, podría significar que fue la causa del descarrilamiento. Si se encuentra cerca del lugar, puede ser que se desprendiera tras el descarrilamiento".

Palabras que el diario achacaba a Andrew Maloney, abogado especialista en demandas civiles relacionadas con accidentes de transporte en Nueva York.

Accidente en Aldamuz.

La teoría de la conspiración quedaba descartada rápidamente, incluso, por el propio ministro de Transporte, Óscar Puente.

El titular del ramo comparecía este miércoles en rueda de prensa para explicar en qué punto estaba la investigación.

Una comparecencia en la que hubo detalles técnicos de cómo fue el siniestro, pero en la que no hubo grandes explicaciones.

El propio Puente confirmó el hallazgo, la pertenencia al coche 8 de Iryo y que en la zona se pueden ver las rozaduras en la tierra y hierba levantada

La investigación sobre el accidente va a continuar y la previsión es que se extienda durante semanas.

Vídeo | Adif hace la cronología del accidente ferroviario de Adamuz: así fue el antes y el después del descarrilamiento y del posterior choque José Verdugo Edición

Una vez que concluyan las labores de recopilación de muestras y se levanten los trenes, el trabajo de análisis pasará al laboratorio donde se empezarán a extraer las primeras conclusiones de todo lo ocurrido.

Ahí se sabrá si, como todo apunta, son las vías las causantes del accidente. Sin embargo, algunas fuentes explican que es muy probable que no haya sólo una causa.

El propio Puente reconocía este martes que es una "posibilidad innegable" que los raíles hayan podido tener algo que ver en el suceso.

El ministro ha explicado que hay "mordiscos" en las rodaduras del Iryo accidentado y que eso es algo que apunta a defectos en la vía, aunque ha insistido en que no debe "aventurarse" a explicar el significado.

Unas señales que han aparecido también en otros tres trenes que pasaron antes que el Iryo siniestrado, aunque parece que estarían en lado contrario a las aparecidas en el tren que sufrió el accidente.

"Estamos ante un problema más complejo de lo que nos podemos imaginar" ha insistido el ministro antes de pedir paciencia y prudencia ante la investigación que apunta a que será larga.