Uber sigue operando a marchas forzadas en los países europeos. Y es que la legislación sobre movilidad y licencias de transporte difiere en los distintos territorios y Uber ha tenido que dar pasos atrás para volver a darlos hacia delante en muchas ciudades.

A la vez, los taxistas reclaman ante los tribunales y las administraciones públicas que los ya no tan nuevos actores cumplan con las mismas normativas que deben cumplir ellos en materia de licencias, seguridad e impuestos.

El último caso se ha dado en Bruselas, donde un tribunal ha prohibido definitivamente los servicios de la aplicación de coches con conductor. Pero Bélgica no es el único escenario incierto para la compañía. Repasamos la situación de Uber en Europa.

Reino Unido

Fue en septiembre de 2017 cuando el departamento de transportes de Londres anunció la retirada de las licencias de Uber en la capital británica. Un recurso de la compañía permitió extender las licencias durante 15 meses, prórroga que Uber consiguió de nuevo en junio del pasado año.

Los motivos que alegaba Transports for London eran relativos a la seguridad de los pasajeros y a un sistema, Greyball, que Uber utilizaba para evitar controles. Sin embargo, este no ha sido el único impedimento de Uber en Reino Unido.

Hace apenas unas semanas, la empresa perdía un recurso contra una decisión judicial que establecía que los conductores de Uber debían ser considerados empleados, y no autónomos, y por lo tanto sus contratos debían respetar el salario mínimo británico e incluir vacaciones. Según France-Press, Uber puede todavía recurrir al Tribunal Supremo esta decisión.

Alemania

Hasta el Supremo alemán llegó el servicio premium de Uber en el país germano. La corte ha declarado ilegal el servicio de Uber Black, tras la denuncia de un taxista que considera que este servicio debería cumplir la normativa de los coches de alquiler. Sin embargo, Uber considera que modificó su servicio y que esta decisión judicial ya no le afecta.

Actualmente, la compañía opera en Berlín, Múnich, Fráncfort y Dusseldorf y lo hace siguiendo la misma normativa del taxi, según explica la compañía. Los conductores de Uber deben tener una licencia para transportar pasajeros y la compañía trabaja junto a una empresa de alquiler de vehículos para ofrecer sus servicios.

Italia

En Italia, los tribunales opinaron lo contrario que en Alemania y un tribunal de Roma sentenció que Uber Black podrá seguir operando en el país. Sin embargo, el sector del transporte exige una regulación. El controvertido ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, ha abierto la puerta a las aplicaciones de vehículos con conductor, algo que no ha sentado demasiado bien entre los taxistas, según la edición italiana de Business Insider.

Por otra parte, Uber ha lanzado Ubertaxi en Turín, una aplicación en la que taxistas italianos pueden darse de alta como conductores y ofrecer sus servicios a través de la aplicación de Uber. Se trata de una alternativa para incluir a los taxistas dentro del servicio de la compañía estadounidense.

Francia

Los conductores de Uber en Francia luchan en los tribunales por ser reconocidos como asalariados. En febrero se conocerá una sentencia de un tribunal de París que podría cambiar la relación laboral de los conductores con la plataforma. Una situación parecida a la de Reino Unido.

Además, los datos también han sido un dolor de cabeza para Uber en Francia. La compañía tuvo que asumir una multa de 400.000 euros de la Comisión Nacional de Informática y Libertades por dejar al descubierto los datos de 1,4 millones de usuarios.

España

En España la regulación ha intentado calmar la tensión entre taxistas y conductores de VTC. El Gobierno ha dado luz verde a un decreto con el objetivo de conseguir  “una armonización de las regulaciones aplicables al taxi y al arrendamiento con conductor para que haya un tratamiento armónico de las dos modalidades de transporte”.

La modificación se comenzará a aplicar en cuatro años, el periodo que la administración estima necesario para que las VTC recuperen la inversión y de esta forma se abrirá la puerta a que sean las Comunidades Autónomas las que regulen en materia de alquiler con conductor y, en un segundo paso, a que los Ayuntamientos también puedan regular en esta materia”.

Será papel de Comunidades y Ayuntamientos establecer los ratios entre taxistas y VTC que tanto ha reclamado el sector del taxi.

Portugal

Portugal ya tiene su ley. La conocida como ley Uber entró en vigor en agosto de 2018 y obliga a los conductores de Uber a realizar una formación “aunque con una carga horaria inferior a la del sector del taxi”, según recoge Gonçalo Paiva e Sousa, abogado del Área de Propiedad Intelectual de GA_P Portugal.

La normativa también incluye un pago del 5% a la administración portuguesa por cada trayecto que las VTC realicen. Aunque la ley no convence a los taxistas, contempla que estos puedan utilizar carriles especiales, prohibidos para las VTC, subvenciones fiscales y paradas gratuitas en la vía pública.

A base de decisiones judiciales y de normativas que llegan cuando Uber ya lleva tiempo operando, Europa deberá ir configurando el papel de la compañía estadounidense en la movilidad de las ciudades.

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