España cuenta con uno de los sistemas públicos de pensiones más generosos de la OCDE, pero lo cierto es que la prestación por jubilación de la Seguridad Social, incluso en sus tramos más altos, no alcanza para mantener el mismo nivel de vida una vez se deja de trabajar.
La razón la encontramos en la tasa de sustitución o reemplazo, que es el porcentaje que representa la pensión pública respecto del último salario percibido como trabajador en activo. En España, esa tasa se sitúa en torno al 80%, de manera que para un último sueldo de 2.000 euros corresponde una primera pensión de 1.600 euros.
Ese diferencial, que impide mantener el nivel de vida cuando llega el retiro, es incluso mayor para los salarios más altos, ya que la pensión máxima de jubilación, a diferencia de los sueldos, está topada.
Ante esto, el camino para mantener el poder adquisitivo pasa por contar con herramientas que complementen la pensión pública. Más todavía si se tiene en cuenta que instituciones y expertos coinciden en señalar que la tasa de sustitución disminuirá a lo largo de los próximos años.
“Es ahí donde aparecen los planes de pensiones, productos de ahorro a largo plazo diseñados específicamente para evitar la pérdida de poder adquisitivo al dejar de trabajar”, señalan desde Mutuactivos, la gestora de fondos de inversión y planes de pensiones del Grupo Mutua Madrileña.
Planes individuales y de empleo
Estos productos se dividen en dos grandes familias: los planes de pensiones individuales y los de empleo. Los primeros son productos contratados de manera voluntaria por cada persona con una entidad financiera o aseguradora.
Estos productos permiten elegir el importe y la periodicidad de las aportaciones, así como el perfil de inversión más adecuado, según la edad, el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo.
Mientras, los planes de pensiones de empleo los promueven las propias empresas o instituciones en beneficio de sus trabajadores.
En este caso, las aportaciones pueden realizarlas tanto el empleado como el empleador en favor del primero. Además, suelen contar con mejores condiciones y comisiones más bajas, al gestionarse de manera colectiva,
Ventajas adicionales
Además de garantizar ingresos complementarios durante la jubilación, los planes de pensiones ofrecen beneficios adicionales. Uno de los más destacados es el ahorro fiscal, ya que las aportaciones realizadas reducen la base imponible del IRPF, lo que supone un alivio en la factura con Hacienda.
Igualmente, los planes de pensiones permiten su rescate anticipado en determinadas circunstancias, como el desempleo de larga duración o enfermedad grave, lo que dota a estos productos de flexibilidad en caso de necesidad.
Los planes de pensiones de Mutuactivos
Mutuactivos cuenta con una amplia oferta de planes de pensiones diseñada para adaptarse a las distintas etapas vitales y perfiles de riesgo de los ahorradores. Su gama se estructura en torno a dos grandes enfoques: los planes de ciclo de vida y los planes de gestión tradicional.
Los primeros (planes Generación 60, 70 y 80) ajustan progresivamente la composición de la cartera a medida que se aproxima la jubilación; así, el peso de la renta variable es mayor en las primeras etapas, para aprovechar el potencial a largo plazo del mercado, pero según se acerca el retiro crece el peso de la renta fija para afianzar las ganancias.
Por su parte, los planes de gestión tradicional ofrecen distintas alternativas según el perfil del inversor, desde renta fija para ahorradores más conservadores hasta renta variable internacional.
Todos ellos se gestionan con criterios profesionales, transparencia y una clara orientación al largo plazo, con el objetivo de ayudar a los partícipes a planificar su jubilación de forma eficiente y sostenible.
