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Las claves

Yaukuma Armbruster, nacido en España de padres alemanes, es un empresario e inversor de los que se arremangan la camisa para cerrar operaciones y reestructurar empresas. En 2015 lanzó la oficina del fondo germano Quantum Capital Partners en Iberia, pero tras algo más de una década de éxitos, este año se ha puesto por su cuenta.

Ha lanzado su propio holding inversor, Menako Capital, centrado en adquirir compañías españolas, portuguesas y del sur de Europa que atraviesan situaciones especiales y están en distressed, para luego reconvertirlas y venderlas. Un tipo de transacciones más arriesgadas y complejas que las habituales del capital riesgo, pero que, si salen bien, suelen ser el doble o el triple de rentables.

Desacomplejado por un estilo de inversión que muy pocas firmas hacen en España tras la fase más dura de la gran crisis financiera mundial, y haciendo honores a su carácter intrépido como montañista que es, Armbruster no ha tardado mucho tiempo en realizar sus primeras operaciones en solitario y en rodearse de un equipo a su altura.

En esta primera etapa, Armbruster continúa siendo asesor de Quantum, una manera "elegante" de gestionar una separación entre socios históricos.

De hecho, ha participado en la venta de la unidad productiva de la papelera vasca Papresa -una de sus operaciones estrella en el fondo alemán- a CL Grupo Industrial por 39,2 millones de euros, la cual ahora reanuda su actividad a través de la sociedad de nueva creación Papelera del Oiartzun y tras la subrogación de 166 trabajadores para mantener la actividad industrial.

En paralelo, y ya bajo el paraguas de Menako, han cerrado su primera transacción con la compra del 93% de Inespasa, empresa sevillana de fabricación de componentes de titanio para la industria de defensa y aeroespacial, de la mano del family office Sucellos, que ha liderado la operación.

Menako centra su actividad en compañías que atraviesan procesos de cambio "profundos y exigentes". Esto abarca desde operaciones de carve-outs y la adquisición de activos no estratégicos, hasta procesos de sucesiones empresariales, reestructuraciones complejas, negocios con un amplio margen de mejora operativa y compañías en plena transición estratégica.

Servicios, tecnología y ocio

Se trata de escenarios complejos donde "la implicación directa y el compromiso del accionista resultan determinantes para generar un nuevo valor", según Armbruster.

Cuando estaba a pleno rendimiento con Quantum, Armbruster observó que en el mercado ibérico y del sur de Europa existen muchas oportunidades que eran difíciles de acometer por el fondo germano.

Equipo

El equipo fundador de Menako está compuesto por Yaukuma Armbruster, como founding & managing partner; Fátima García-Nieto (ex de Aptimus Capital Partners, Deutsche Bank y Barclays), como managing director; Iñigo Baselga (ex de AltamarCAM Partners), como investment director, y Sebastián Laiseca (ex de Indra para el programa FCAS o Futuro Sistema Aéreo de Combate) como defense & aerospace strategic advisor.

Operaciones con tickets muy elevados en empresas con alguna pequeña dislocación, pero muy buenas y, por lo tanto, más caras; con períodos de inversión más largos, o en compañías de tecnología u ocio que Quantum no quería acometer.

Por ello, decidió poner en marcha este nuevo proyecto de Menako Capital, para tener un vehículo de inversión mucho más flexible y que le permita llegar más lejos en el mundo de la inversión. Por ahora, han arrancado con un buen acelerón y en el pipeline ya tienen muchas potenciales operaciones que revisar.

Actualmente, la firma está analizando oportunidades en distintos ámbitos de la economía española y portuguesa, lo que incluye la industria y la manufactura, pero también el sector del ocio, la logística, los servicios B2B, la tecnología, la agroalimentación y otras empresas especializadas que cuenten con un claro potencial de transformación.

Uno de los focos actuales de Menako es identificar operaciones en compañías de ocio, servicios y tecnológicas. Estas empresas presentan características diferentes respecto al sector tradicional industrial, ya que "requieren otro tipo de inversiones, ofrecen procesos de crecimiento considerablemente más ágiles y permiten ejecutar planes de transformación con una menor intensidad de capital".