Panza Capital continúa aligerando su estructura. La gestora ha reducido su gama de fondos al fusionar su vehículo Panza Premium con el Panza Inversiones, que absorbe un patrimonio residual de apenas un millón de euros.
La firma de Beltrán de la Lastra y Gustavo Trillo nació con un escaparate de cuatro fondos: uno de compañías razonables a buenos precios (Valor), otro de buenas empresas a precios razonables (Premium), un tercero que combina las dos estrategias anteriores (Inversiones), más un cuarto de renta fija a corto plazo que sirve de monedero a los clientes ante las incertidumbres del mercado.
Más tarde lanzó un plan de pensiones que replica su fondo Panza Inversiones, con sus mejores ideas.
De los más de 230 millones de euros que gestiona la firma, volumen en el que lleva muchos trimestres estancada, 113 millones están concentrados en su fondo estrella, Panza Valor, mientras que otros 84 millones van a parar al Panza Inversiones.
El fondo Panza Premium siempre ha estado a la sombra del resto y no ha tenido suficiente aceptación comercial entre los inversores, por lo que De la Lastra y Trillo han consumado su fusión por absorción para dejar así una gama más limpia y racional con lo que ellos hacen y el sector demanda, en pos de darle un empujón comercial a la gestora.
Desde su inicio, Panza Premium había cosechado una rentabilidad acumulada de apenas el 0,75%, habiendo perdido un 1,05% los últimos doce meses.
En su cartera había acciones como Marriott, Alphabet, Waters, Unilever o Visa, entre las principales posiciones. Pero también tenía títulos como Novo Nordisk, Microsoft, Procter & Gamble o LVMH, nombres los cuales muchos de ellos atraviesan crisis coyunturales o cambios de tendencia en el consumo.
