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Las claves

La guerra entre Israel y Hamás en Gaza, Venezuela, Groenlandia, los aranceles de la Administración Trump y, ahora… la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. El mundo vive una gran incertidumbre y los inversores no saben qué hacer con sus carteras.

El remedio que propone Abante para esta tesitura siempre es válido, siempre acierta. Carteras globales de fondos lo suficientemente diversificadas por geografías y tipos de activos.

"Con carteras así se evitan los sesgos personales, las narrativas del mercado, las modas de corto plazo", defiende Marta Campello, socia del equipo de gestión de Abante.

Y hoy en día, ¿qué forma adopta una cartera global propuesta por Abante? "Ahora también vemos muchas oportunidades de inversión fuera de Estados Unidos". Pero no por la campaña del 'sell America'.

"El lema 'sell America' me parece muy pobre. Infraponderamos EEUU, pero porque encontramos valor en otras partes del mercado. Que además están pagando, como Europa, Japón o los emergentes. Y para estar mejor diversificados", pone en contexto Campello.

Como subraya la gestora de Abante, "no hay que vender América, pero tampoco comprar cualquier cosa así porque sí".

"EEUU tiene una gran tracción de beneficios, y junto a China es la cuna de la innovación mundial. Kevin Warsh bajará los tipos, quizá no tanto como Trump quiere, pero es que Trump es un hombre de mercado, sabe hasta dónde puede forzar las cosas. Nos ha tranquilizado el perfil de Warsh, no va a ser un títere. Es alguien que sabe cómo funciona la Fed y conoce sus tripas".

Marta Campello (Abante).

Llegamos a un punto en los mercados en que, tras estar volcados con los Siete Magníficos, el growth y las megacaps de Wall Street, "ahora hay cierta novedad, que veremos cuánto dura". Y eso es "una dispersión que se puede aprovechar en buenas rentabilidades futuras para los inversores", con el dinero fluyendo hacia sectores menos growth como Europa, Japón o los emergentes.

"No hay activos súper baratos, pero quizá hay cosas caras que aún pueden estar más caras" por sus dinámicas de crecimiento y beneficios.

"La gente se estaba olvidando de las bondades de la diversificación y de la disciplina de no seguir modas". Las carteras que propone el equipo de Campello en Abante intentan jugar este escenario más normalizado.

Un contexto más estándar donde, además de renta variable global, también entra a formar parte la renta fija con más duración. "Hay muy buenas TIRes en deuda de empresas. Aunque hay que asumir algo más de riesgo (crédito o emisor), compensa", confía Campello.

Flexibilidad

En esas carteras globales de Abante, prácticamente el único activo que ha sido excluido de ellas ha sido el oro. "Se mueve muy volátil por los futuros y los instrumentos que juegan con apalancamiento. Es para seguidores de tendencias como los hedge funds o los fondos cuantitativos. Estamos revisitando si es interesante o no tenerlo por la descorrelación que puede ofrecer, pero nos cuesta ver al oro como activo refugio en el siglo XXI", advierte la gestora.

Salvo el metal dorado, las carteras globales de fondos de la boutique de asesoramiento patrimonial incluyen de casi todo. "Si eres flexible, llegas a pequeñas capitalizadas americanas, compañías chinas, industriales japonesas, el Ibex 35 y las pequeñas españolas -que han hecho tres años seguidos muy buenos- o, aun siendo un universo muy pequeño, al sector defensa en Europa ahora que se empuja al rearme del continente".

"Ese es nuestro mandato. Añadir diversificación que aporte rentabilidad, detectando ideas de inversión, que las hay. Sin esa flexibilidad y globalidad, te lo hubieras perdido todo", recuerda Campello.