A pesar de los problemas que se atisban en el mantenimiento del sistema público de pensiones, solo uno de cada seis ciudadanos tiene un plan de pensiones privado. El rechazo al tradicional producto de ahorro diseñado por la banca para ‘asegurar’ el cobro de una pensión no interesa con carácter generalSu tratamiento fiscal puede estar detrás de esa desaprobación.

Las ventajas que se obtienen en el IRPF durante las aportaciones desaparecen cuando se rescata el plan, hasta el punto de poder afirmar, en palabras del asesor financiero, Sergi Torrens, que "aportar a un plan de pensiones sólo es interesante si nuestro salario supera los 60.000 euros".

En esa situación está menos del 4% de los españoles, según los datos que recoge la estadística del IRPF por declarantes que publica la Agencia Tributaria.

Por tanto, contratar un plan de pensiones permite rebajar la base imponible del contribuyente  hasta en 8.000 euros al año. Esa ventaja se convierte en desventaja a la hora de rescatarlo, los impuestos los vamos a pagar igual, concluye Torrens en un artículo publicado en la web quieroasesorarme.com .

Para comprobarlo hay que comparar el tipo impositivo actual a la hora de aportar al plan, con el tipo que tendremos presumiblemente a la hora de jubilarnos.

Para entenderlo es importante primero tener claro que el IRPF es un impuesto progresivo. Si tus ingresos son de 33.008 euros se paga por tramos: los primeros 12.500 pagan el 22%, los siguientes 5.257,2, el 24%; los 2.491,7 el 26%, el resto hasta 33.007 euros, el 29% y, el último euro el 34% (tipos recogidos de la tabla del IRPF en Cataluña).

DESVENTAJA PARA ESTOS SALARIOS

Torrens elabora estos supuestos para demostrar sus conclusiones:

1. Tenemos un salario de 30.000 euros y aportamos 8.000 al plan al año. Estos desgravan un 29% (ya que caen en el tramo entre 20.200 y 33.007 euros)

Una vez jubilados, nuestra pensión queda en 24.000 euros (un 80% de nuestro salario, la tasa de sustitución actual). Si decides rescatar 8.000 euros, se añaden a los 24.000, con lo que tributarían al 29%.

Es decir, “pagamos lo mismo en impuestos, con la desventaja que a lo largo de nuestra vida laboral hemos tenido el dinero bloqueado en el plan de pensiones, y no hemos podido disponer de él”.

2. ¿Qué pasa si ese año se quiere cambiar el coche y se necesitan 12.000 euros más?

Se rescatan 20.000 euros (8.000 para completar la pensión y 12.000 para el coche) que se suman a los 24.000  de pensión. Los ingresos se elevan hasta los 44.000 euros. De los 20.000 rescatados, los primeros 9.007 pagarán el 29%, los siguientes 2.191,  el 34% y, los últimos 8.802, el 37%.

En este caso, se pagan más impuestos de los que se ahorran en el momento de hacer la aportación, por lo tanto, no ha habido ventaja fiscal sino desventaja.

LOS QUE SÍ TIENEN VENTAJAS

3. En este último supuesto se parte de un salario de 68.000 euros, y se ahorran 8.000 (que tributan al 44%, según tabla). Tras la jubilación, se obtienen los 36.600 euros de pensión máxima. Si se rescataran 8.000 euros estos tributarían al 37%. Por tanto en este caso, hay un ahorro fiscal de 7 puntos. Nos ahorramos más de lo que pagamos.

Por tanto, con un salario de 60.000 euros, una aportación de 8.000 y un rescate por la misma cantidad, la diferencia de tipos es de menos de tres puntos. 

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