Los españoles son cada vez más conscientes de la necesidad de ahorrar de cara al futuro. La incertidumbre respecto a la sostenibilidad de las pensiones, los vaivenes de la economía global o la inestabilidad en el mercado de trabajo están llevando a muchas personas a planificar sus finanzas y, en muchos casos, a buscar incluso una rentabilidad adicional para sus ahorros.

Noticias relacionadas

A todo ello está contribuyendo el entorno de bajos tipos de interés. Los ahorradores están perdiendo dinero por mantener depositada la mayor parte de su dinero en el banco. Además, si se tienen en cuenta las previsiones de inflación, productos de ahorro como los depósitos o las cuentas remuneradas ya no resultan competitivos para los ahorradores. 

Por este motivo, son muchos los que buscan dar el paso hacia la inversión. Según el estudio sobre asesoramiento financiero elaborado por Finect, los inversores que buscan asesoramiento en España tienen una media de edad de 40 años y un patrimonio de unos 50.000 euros. Sin embargo, en muchas ocasiones estos inversores no resultan rentables para los asesores, especialmente desde la entrada en vigor de Mifid II. Esta normativa, que se aprobó con el objetivo de velar por los intereses del cliente y elevar su protección, también ha supuesto un aumento de costes para los profesionales del sector

Esta situación está provocando que los inversores con patrimonios más modestos (hasta los 50.000 euros aproximadamente) queden en muchas ocasiones desatendidos por estos profesionales. 

Por lo general, los patrimonios que sí cubren los asesores son algo más elevados y se sitúan por encima de los 50.000 euros. En este nicho, parece haber menos inversores. En concreto, según el estudio, un 25% de los ahorradores que han solicitado asesoramiento en Finect posee entre 50.000 y 300.000 euros; un 5% cuenta con un patrimonio de entre 300.000 y 600.000 euros, y un 2% declara tener más de 600.000 euros. El resto de los inversores, un 69%, cuenta con un patrimonio inicial de hasta 50.000 euros

No obstante, pese a que el patrimonio no es elevado, sí lo es en muchas ocasiones la capacidad de ahorro. En este sentido, un 46% de los encuestados afirma poder ahorrar bastante, entre los 3.000 y los 12.000 euros al año, y un 17% considera que puede ahorrar mucho, es decir, más de 12.000 euros. Por el contrario, un 0,72% cree poder ahorrar, como máximo, 3.000 euros al año. 

La finalidad de este ahorro no es, ni mucho menos, la misma para todos los perfiles y, de hecho, difiere considerablemente entre unos y otros. Un 46% de los ahorradores busca simplemente lograr rentabilidad para su dinero; un 16% quiere aumentar sus rentas y un 11% desea planificar y rentabilizar su jubilación. Además de estos objetivos, muchos inversores también se decantan por el ahorro (un 10%), por comprar una casa (un 7%) y por pagar menos impuestos (4%). 

El perfil inversor también arroja datos reseñables. Y es que la mayoría de los españoles tiene un perfil moderado respecto a la inversión, algo que ya se confirma día a día con la cantidad de dinero que tienen los hogares guardada en depósitos. Según los últimos datos el Banco de España, las familias españolas habrían terminado 2019 acumulando en depósitos casi 835.000 millones de euros.

Y es que el riesgo no está hecho para todos los inversores. Por ello, más de un 45% revela tener un perfil moderado, es decir, busca encontrar el equilibrio entre la estabilidad y el crecimiento patrimonial, por lo que admite una exposición intermedia al riesgo. Un 37% declara tener un perfil dinámico a la hora de gestionar su patrimonio. Los extremos, por su parte, no son tan atractivos para los inversores. Un 10% afirma tener un perfil conservador, mientras que un 8% prefiere ser arriesgado. 

Conoce tu perfil inversor: