El metal precioso ha vuelto a los niveles de julio, pese a que el mercado no espera una subida de tipos de la Fed en octubre y la situación en Oriente Medio sigue igual.
¿Se comprime el muelle y es hora de comprar oro o puede caer más?
Aunque el oro es un activo refugio, la guerra entre Irán y EEUU le perjudica al impulsar la inflación y obligar a los bancos centrales a mantener los tipos altos, reduciendo el atractivo del metal al no generar intereses.
Y, viendo la retórica de EEUU, el conflicto con Irán podría reavivarse tras las elecciones de medio mandato, agravando la crisis energética y elevando el precio del petróleo, lo que podría forzar nuevas subidas de tipos. No en vano, según los datos de CME, se espera que la Fed los suba hasta tres veces más.
A largo plazo, el panorama cambia: la pérdida de valor del dinero, las futuras bajadas de tipos de interés y la incertidumbre geopolítica deberían favorecer al oro e impulsarlo hacia nuevos máximos.
Aunque el oro es un activo refugio, la guerra entre Irán y EEUU le perjudica al impulsar la inflación y obligar a los bancos centrales a mantener los tipos altos
¿Qué podría impulsar una nueva subida antes?
Un giro inesperado en la geopolítica, como un acuerdo entre Rusia y Ucrania o una solución al conflicto entre Irán y EEUU.Pero, por ahora, todo sigue en palabras: no hay avances reales y el riesgo de que el conflicto vaya a más sigue ahí.
La búsqueda de refugio también puede intensificarse ante los problemas fiscales de los países: si los inversores empiezan a desconfiar de la capacidad de los gobiernos para controlar su deuda, el oro podría subir incluso con tipos de interés altos.
¿Y hasta dónde podría caer?
En septiembre, Goldman Sachs apuntaba a los 4.000 dólares por onza como nivel de soporte, en el que los bancos centrales y los grandes inversores podrían entrar en el juego.
***Igor Kuchma es analista de Trading View.
