Publicada
Actualizada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

Vuelve la tormenta al mercado de deuda. Lejos de continuar la moderada tregua de la semana pasada, la rentabilidad de los bonos de los principales Estados europeos arrancaba la semana con un significativo repunte que ha disparado las primas de riesgo y ha mermado el inicio de semana en los parqués de bolsa del Viejo Continente.

Entre las referencias que más preocupan están los bonos franceses, cuyo interés avanzaba al mismo tiempo que siguen extendiéndose por el país oleadas de protestas que ya sobrepasan las reivindicaciones por la educación pública y se extienden a agricultores, transportistas, sindicatos, trabajadores, activistas climáticos y los chalecos amarillos.

Bajo este contexto, el interés del bono galo a 10 años subía este lunes un 2% y se quedaba a las puertas de volver a tocar el 4,9%, un nivel que ya superó hace escasos veinte días y que alcanzaba desde 2002.

A su vez, la subida de la rentabilidad de los títulos de deuda franceses ha disparado la prima de riesgo del país, es decir, el diferencial entre el interés del bono francés y el alemán, que mide el sobrecoste que le cuesta a Francia financiarse en comparación con Alemania.

La prima de riesgo francesa alcanzaba este lunes los 144 puntos básicos, máximos desde 2012. El diferencial ha aumentado un 5% desde el viernes, cuando se situaba en 137 puntos básicos. En lo que va de octubre se ha incrementado en un 12%.

La presión por los bonos franceses se ha contagiado al resto de referencias de deuda europeas. También en el contexto nacional.

El interés del bono español a diez años subía un 1,3% este lunes y se mantenía por encima del 4%, en máximos desde 2011. El del bono italiano repuntaba un 1,8%, hasta superar el 4,55%, aunque ya había llegado a tocar el 4,7%, máximos desde 2023.

La rentabilidad de la deuda alemana en el mismo vencimiento también avanzaba un 1%, hasta el 3,4%. El bono alemán ya llegó a superar el 3,6% a finales de septiembre, lo que supuso tocar máximos desde 2009.

La tensión en el mercado de deuda lastraba a la baja a las bolsas este lunes. De hecho, los principales índices europeos se han decantado por el rojo desde el toque de campana de la sesión y han ido aumentando las caídas según ha avanzado la sesión hasta llegar a caer más de un 1,5%.

Reacción bursátil

Con todo, el Ibex 35 lideraba las caídas europeas pasada la media sesión. El selectivo nacional cedía un 1,87%, hasta los 18.967,56 puntos y perdía la cota psicológica de los 19.000 enteros.

El resto de plazas europeas también sufría las consecuencias del encarecimiento de la deuda. El FTSE Mib italiano caía un 1,7%; el Cac francés, un 1,57%; el FTSE británico, un 1,28% y el Dax alemán, un 1,3%.

Mientras, al otro lado del charco, se intuía un escenario muy distinto al europeo. Los futuros de Wall Street anticipaban una apertura de la sesión en signo mixto. Sólo los del Dow Jones iban en rojo y cedían un 0,22%.

Los del S&P 500 anticipaban subidas del 0,5% y los del Nasdaq 100 -en sus intentos por sortear el golpe de la semana pasada, en la que se dejó más de un 5% por las dudas sobre la IA- avanzaban un 1,3%.

El caso francés

Aunque el encarecimiento generalizado de la deuda europea es preocupante para todos los Estados europeos y para el conjunto de la Unión, el caso francés alarma de manera especial.

El motivo es que, al tiempo que el interés de sus bonos soberanos repunta -y hacen que la deuda que emite el país sea cada vez más cara y esta aumente exponencialmente- los ciudadanos franceses continúan pidiendo mayores inversiones públicas, lo que empieza a ser incompatible para un país cuya deuda ya supera el 120% de su PIB.

Este factor, además, incentiva que las rentabilidades de deuda sigan subiendo porque los inversores cada vez dudan más de que el país pueda pagar la misma y aumentan la prima para dejarle dinero prestado al país galo.

Con todo, las calles francesas siguen siendo el escenario principal de unas protestas que ya dejan 2.400 detenidos y cerca de mil agentes heridos en ellas.

Las movilizaciones, que nacieron en el seno de los sindicatos y colectivos estudiantiles por un sistema educativo digno, han acabado desencadenando una de las peores crisis sociales del mandato de Macron y elevando la protesta por el encarecimiento de los precios y el coste de la vida.